Las favoritas de los niños eran las películas de Charles Chaplin. Mudas, ágiles, divertidísimas. La que más le pedían ver y repetirse incluso era El chico (1921), la historia de esa madre que abandona a su pequeño hijo, quien luego es hallado por un entrañable vagabundo que se hace cargo de él. "Desde luego había otras", dice al teléfono Alicia Vega (1931), "como El globo rojo (1956) de (Albert) Lamorisse, capaz de abrirle los ojos a un niño que hasta ese entonces no había visto nunca una película así y sin la interrupción publicitaria de la televisión".

Durante 30 años, Alicia Vega dirigió el Taller de Cine para Niños. Entre 1985 y 2015, participaron de sus actividades más de 6 mil pequeños de entre 4 y 12 años, provenientes de El Bosque, Lo Hermida, Conchalí, La Pintana y Lo Espejo, entre otros lugares.

Uno de sus alumnos, el documentalista chileno Ignacio Agüero, registró con su cámara algunas de esas sesiones de trabajo en su filme Cien niños esperando un tren (1988).

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Registro del taller que Alicia Vega realizó en Lo Hermida en 1989.[/caption]

"Atesoro esos años como un trabajo extraordinariamente entregado de parte de los niños en cuanto a creatividad y rigor, de haberlo pasado muy bien y haber trabajado mucho", comenta Vega, quien este año además fue postulada por primera vez al Premio Nacional de Artes de la Representación que se entrega en octubre. "Yo creo que ellos se impresionaron mucho de ver la disposición de un programa bien estructurado, porque se les hacía trabajar con sus propias manos y luego ver películas. Eso los concentró más y les abrió un mundo. El cine fue una ventana para los niños, una posibilidad de ver el mundo, y el marco que les permitió ver a través de ella fueron los talleres", agrega.

Desde el viernes pasado, se exhibe en BiblioGAM una muestra que recoge los resultados de esa labor y que pone frente al público además algunos de los objetos que fueron producidos en los talleres: cámaras de filmación hechas con material reciclado, trabajos de los niños con fotogramas, maquetas, escala de planos y dibujos. También una selección de fotografías de los 35 talleres, además de una colección de sombreros, utilería cinematográfica e historia de los hermanos Lumière.

Otros elementos acercan de manera lúdica también el séptimo arte, como el kinetoscopio, que construye una imagen en movimiento al pasar las páginas rápidamente; o el taumatropo, un juguete en forma de disco con dos imágenes que al girar produce la ilusión de que se unen. Organizada por la Fundación Cultural Alicia Vega, la muestra ya estuvo en Puerto Montt y Antofagasta, y se mantendrá en el GAM hasta el sábado 31 de agosto. Luego partirá a Concepción y, según la docente, ya hay planes de hacerla itinerar por otras ciudades del país.

"Algo que valoro mucho hoy es que los niños hicieron todo esto en un marco de libertad, porque todos ellos asistían al taller porque querían hacerlo, no era obligatorio. Y luego, porque además estaban en grupos con amigos y otros niños que no conocían, y con los que luego se hicieron amigos también. Esa instancia fue muy bonita y necesaria para ellos", comenta Vega. "Yo creo que a fin de cuentas influyó mucho en la felicidad de ellos, en la manera en que trabajaron también y el poder disponer de materiales buenos. Tenían plumones de diferentes gruesos, tijeras, distintos gruesos de cartón, distintos papeles y todos los broches que se necesitaban para cada trabajo. Muchos niños no tenían esos materiales en sus escuelas tampoco y eso se notaba, pero rápidamente, como son los niños, fueron perfeccionando sus trabajos y disfrutándolos también, que sin duda es lo más importante", añade.

¿Echa de menos el contacto con los niños en sus talleres?

Cada cosa tiene su ciclo, y yo he aprendido a cerrar etapas en mi vida. Ahora estamos haciendo esta exposición en itinerancia por algunas regiones de Chile. A fin de año la llevamos a Concepción y esperamos que el próximo año haya medios como para hacerlo también en otros lugares del país. Además, no es que los talleres se hayan terminado del todo tampoco, puesto que la muestra funciona como un taller en sí misma. En paralelo a la exhibición trabajamos algunos de los niños de las escuelas del sector, y en buena medida repetimos mucho de esa metodología con ellos.

También está escribiendo, cuenta. El próximo año podrían ver la luz Los cuadernos de Alicia, tres libros en los que la investigadora lleva trabajando estos últimos años y en los que pretende dejar testimonio y los lineamientos de sus talleres.

"Uno se llamará Doce juegos de Taller de Cine para Niños, otro El lenguaje cinematográfico y finalmente uno de las películas que exhibimos, y de por qué las elegimos y qué efectos produjeron", adelanta. "Quiero que mi experiencia les sirva a profesores y animadores culturales de mediación que están haciendo actividades con cine para niños y adolescentes, para que puedan tomar los mismos patrones y replicar lo que les vaya interesando. Me gustaría que esta labor no terminara nunca, pues a muchos de esos niños los vi crecer y muchos me han agradecido esta posibilidad que los hizo ver la vida con otros ojos".

Coordenadas:

Hasta el 31 de agosto en BiblioGAM (Alameda 227, Metro UC). Martes a viernes, de 9 a 19 horas (excepto este jueves 15). Sábado de 11 a 19 horas. Entrada liberada. Visitas guiadas los sábados 17, 24 y 31 de agosto, a las 16 horas.