El vertiginoso aumento del precio del cobre que ha tenido lugar este mes no está dejando a nadie indiferente. Menos a los analistas, que ya advierten que este factor provocará un ajuste al alza en sus proyecciones de crecimiento del PIB para el año. Este martes el metal rojo volvió a registrar un nuevo peak desde el 31 de agosto de 2011, al cerrar en US$4,15 la libra, con un avance diario de 1%.

Los economistas sostienen que el hecho de que el metal rojo esté sobre los US$4, se suma a otras buenas noticias para la economía chilena como la recuperación mundial, los paquetes de estímulo en los países desarrollados y el consistente proceso de vacunación en el país.

Cuando en enero cerraban sus escritorios para partir de vacaciones, la mayoría creía que en 2021 la expansión de la actividad estaría algo por arriba de 5%, que en todo caso era bastante mejor que la caída de 6% del año pasado. De acuerdo a la Encuesta de Expectativas del Banco Central (BC), en enero las respuestas fluctuaban entre 4,4% y 6,3%, promediando un 5,2%, mientras que la más reciente del Consensus Forecasts se centró en 5,3%. Pues ahora, el impulso que está generando el actual escenario del cobre, está alentando dichas estimaciones ya más decididamente sobre 5,5%.

El banco Itaú fue uno de los primeros en moverse al alza y en su último Informe Macro del 17 de febrero elevó su pronóstico para 2020 de 6% a 6,5%, situándose en la parte alta de la proyección entregada por el BC en su Informe de Política Monetaria de diciembre, de 5,5%-6,5%.

Clapes UC: mejor ambiente

“Vamos a sacar las proyecciones de crecimiento en marzo, por ahora estamos observando lo que sucede con el precio del cobre y no me cabe duda que hay una combinación de factores que van a generar un mejor ambiente”, indica el economista de Clapes UC, Hermann González, al recordar que un alza del metal rojo reactiva proyectos de inversión, incentiva la inversión extranjera directa y provoca una mayor demanda por mano de obra en el país.

Aunque precisa que no existe una correlación certera entre valor del cobre y el PIB en Chile, se observa que han caminado de la mano en los super ciclos de 2004-2007 y 2011-2012. “Eso tiene lógica porque el sector minero represente el 10% del PIB y tiene un efecto indirecto significativo en sectores que se han visto favorecidos por alzas del precio como la construcción, el comercio, las exportaciones y los ingresos fiscales. Es bien claro el efecto positivo que genera”, explica.

Ahora, comenta, sólo falta esperar a ver qué tan estructural o transitorio es este boom. “Con el aumento del precio de las últimas semanas se han ido sumando bancos de inversión y analistas que apuestan a factores de más largo plazo, aunque también hay elementos de corto plazo por una alta participación de inversionistas especuladores”, plantea.

Econsult optimista

En el mismo tono, el economista de Econsult Sebastián Cerda considera que un mayor precio en el metal rojo tiene un efecto positivo en el crecimiento. “La mejoría de los términos de intercambio incrementa el ingreso nacional y mejora los niveles de confianza del sector privado, ambos con efectos positivos en consumo e inversión. De sostenerse estos niveles, las proyecciones comenzarán a incorporar un sesgo alcista para el próximo par de años”, remarca.

Aunque claro, observa, ello dependerá de la magnitud de ese precio, lo cual aún es incierto. “Si bien los grados de incertidumbre todavía son elevados, un mix de factores está favoreciendo este precio más alto, el cual se sostendría al menos en el corto plazo”, afirma, al mencionar factores como el rebote de la economía mundial, los bajos niveles de inventarios de cobre, políticas monetaria y fiscal expansivas, y expectativas de un dólar global más depreciado. La última proyección de Econsult es de 5,5% para el PIB del año.

Gemines más cauto

Menos eufórico es el gerente de Estudios de Gemines, Alejandro Fernández. Cree que hay un componente especulativo importante en este rally, “aunque parece razonable suponer que el valor será bastante más alto de lo que pensábamos hace uno o dos meses. Puede ser superior a US$3,60 o US$3,70. Su impacto en el crecimiento es marginal en el corto plazo, pero va a incentivar la inversión minera y eso es positivo a mediano plazo”.

Por otro lado explica que un efecto más relevante del alto precio del cobre es que ayuda a mantener un tipo de cambio bajo, lo cual favorece el consumo y controla la inflación.

Aún así, añade que ya ajustó sus proyecciones a un crecimiento de 5,5% por el proceso de vacunación y el “relativamente” buen cierre de 2020 por el Imacec de diciembre. “No obstante lo anterior, el alza del cobre podría sumar un par de décimas, pero no es lo más relevante, aunque ayuda. También mejora el ánimo y las expectativas, pero su impacto real de corto plazo, insisto, es menor, incluso para el Fisco”.

Banchile Inversiones mantiene el 5,4%, aún

En la misma línea, en Banchile Inversiones no están por modificar su proyección de 5,4% para este año por el encumbrado precio del cobre, todavía. “Por ahora no contemplamos cambios en nuestras proyecciones, ya que la evolución de la actividad económica se encuentra sujeta principalmente a la evolución de la crisis sanitaria y del proceso de vacunación. De todas formas, un aumento en el precio del cobre sostenido, genera mayores ingresos fiscales, inversión minera y, por lo tanto, crecimiento y empleo. Sin embargo, aún estamos mirando la evolución del precio con cautela” resalta el economista de la entidad, Agustín García.

Sin embargo, admite que el cobre podría mantenerse en torno a los US$ 4 ya que está condicionado a ciertos factores que persisten como “las expectativas de una mayor demanda ante la recuperación de la actividad global en 2021, en un contexto de bajos inventarios en bolsas de metales”.

Señala que la actividad de los principales países consumidores de cobre ha mostrado una recuperación ininterrumpida tras las fuertes caídas en el primer trimestre de 2020, seguido de buenas expectativas para 2021, destacando el caso de China que podría llegar a 8,1% según proyecciones del FMI). “A esto se suman los planes de estímulo fiscal y monetario de Estados Unidos, los cuales han impulsado una depreciación del dólar a nivel global y un incremento en los precios de todas las materias primeras”, comenta.

Santander también al alza

Por su parte en Banco Santander consideran que, a pesar de la sorpresa que ha causado el cruce de la barrera de los US$4, el precio del cobre debiese corregirse hacia abajo, pues sus fundamentales de largo plazo lo ubicarían en torno a los US$ 3. Sin embargo, en sus estimaciones para el promedio del año lo corrigieron a US$3,5.

“En nuestro reciente informe Panorama Económico Mensual de febrero revisamos al alza las proyecciones de crecimiento para este año, desde 4,5% hasta un rango de entre 5,5 y 6,5%. Entre otros elementos, consideramos el impacto que puede tener un precio del cobre más elevado del que considerábamos previamente”, recalca Lorena Palomeque, economista de Banco Santander.

Explica que el comportamiento dinámico de las importaciones chinas ha provocado este rally en el valor del cobre, provocando la corrección de las perspectivas. No obstante, acota que las implicancias deben mirarse con distancia: “Históricamente, la actividad en Chile se correlaciona con los movimientos en el precio del cobre. Los mecanismos de transmisión son variados y van desde el impacto de los mayores precios en las expectativas generales, hasta los incentivos que generan en la producción minera. Sin embargo, para que un elevado precio tenga efectos en la actividad debe ser persistente”.