Ante la presencia del entonces presidente Barack Obama, la primera dama Michelle Obama y los gobernadores de Nueva York y Nueva Jersey, en mayo de 2014 se inauguró en Nueva York el Museo del 11-S. Un recinto con un catálogo en memoria de las casi tres mil víctimas que dejó el atentado a las Torres Gemelas, y que se sumó al monumento abierto al cumplirse los primeros diez años desde el ataque.

Ambas instituciones –que funcionan como parte del mismo proyecto, bajo el nombre 9/11 Memorial & Museum– recibían a millones de personas anualmente. Pero turistas, familiares de víctimas y neoyorquinos forzadamente se mantuvieron alejados del lugar durante más de un año debido a la pandemia. Sólo en junio pasado el reducto reanudó la posibilidad de agendar visitas, justo a tiempo para la conmemoración de las dos décadas desde la tragedia en el World Trade Center.

“Antes del Covid –vamos a ver qué pasa después– nosotros teníamos tres millones de personas que venían por año al museo. Muchos de ellos eran de Latinoamérica y un tercio venía del extranjero. Todos los días en el museo podíamos ver el impacto del 11 de septiembre, no solo en Nueva York, sino también en todos los lugares del mundo donde la gente estuvo ese día”, señala Clifford Chanin, VP ejecutivo y director adjunto de programas del lugar.

Parte del memorial situado en la parte sur de Manhattan, donde se recuerdan los nombres de los fallecidos por los ataques terroristas. Foto: Reuters/Mike Segar

En medio de una conversación con algunos medios latinos, cita en la que participa La Tercera, Chanin se refiere también a la ceremonia que realizará mañana la institución. Como ha practicado desde su inauguración, a primera hora se reunirán los familiares de los fallecidos para una lectura de sus nombres. Entremedio, según indica el protocolo, habrá seis momentos en que se guardará un minuto de silencio, en memoria de la caída de cada una de las torres del World Trade Center.

“Esa lectura lleva cuatro horas y, considerando todo ese tiempo, sabemos lo que implica recordar a todas esas personas”, dice Chanin, junto con señalar que, excepcionalmente, habrá un tributo con luces que recrean “la presencia de las torres que ya no están allí”. mientras otros recintos emblemáticos de la ciudad también iluminarán su fachada de azul.

-Nueva York pasó por momentos muy duros al comienzo de la pandemia. ¿Esto afectó los planes del museo para la conmemoración de este año?

Sí, el museo se vio seriamente afectado, al igual que muchos otros, por la pandemia. Para explicarte un poco el contexto, desde que abrimos, en mayo de 2014, nuestras finanzas se basaban en la venta de entradas y así era cómo obteníamos nuestras ganancias, con la tienda, los tours. Esto, por supuesto, se vio devastado por la caída del turismo, como le pasó a todo el mundo con la cuarentena y lamentablemente tuvimos que despedir a gran cantidad de nuestro personal y recortar drásticamente nuestro presupuesto.

El recinto también recuerda a los caídos en la guerra global contra el terrorismo. Foto: Reuters/Brendan McDermid

“Esto afectó a algunos de los planes iniciales que pensábamos para el vigésimo aniversario. Pero no cambió los planes principales que siempre tuvimos. También resaltamos nuestras actividades educativas con una interesante transformación. Originalmente habíamos planeado, y recibimos un subsidio del gobierno, para hacer una muestra de pósters en 25 bibliotecas en el país. Y esto eran pósters que en realidad viajarían por diferentes bibliotecas del país durante dos años. Esto, lamentablemente, ya no será posible. Entonces lo que hicimos fue un cambio y pasamos a hacerla online. Si bien el primer plan era para 25 bibliotecas, ahora tenemos más de 3.200 bibliotecas y otras instituciones que se anotaron y que mostraran estos pósters. Así que de una manera muy extraña nos adaptarnos a la pandemia y a la cuarentena”.

Hacia las generaciones jóvenes

A través de archivo, videos interactivos y objetos recuperados de ese día, el museo brinda una extensa inmersión en el 11-S. Si contratas un audioguía, el relator de todo el trayecto es el actor Robert de Niro, un neoyorquino de fuste. Hay murallas, columnas y escaleras originales de las Torres Gemelas, las que sobrevivieron al desastre.

Una de las exhibiciones disponibles actualmente reúne las fotos de las cerca de tres mil víctimas, además de sus objetos personales más preciados, desde camisetas de fútbol hasta entradas a conciertos que fueron sólo días antes de la fecha fatídica. Otra sigue la cronología de esa jornada y el contexto en que se generó el ataque, llegando hasta la historia de los talibanes. También existe una que se enfoca únicamente en los perros que participaron en las labores de rescate.

Hay emoción que incluso se vive casi en tiempo real: se muestran las cámaras de seguridad de esa jornada, minutos antes de los ataques, con miles y miles de ciudadanos de los más diversos orígenes, razas y religiones iniciando un día laboral que parecía uno más en el área sur de la Gran Manzana. También están las emisiones televisivas de distintas latitudes del planeta durante esa mañana, todas con su programación cotidiana abruptamente interrumpida por lo que comenzaba a informarse desde Estados Unidos.

La entidad ha habilitado un tour virtual donde ofrece parte de lo que está en su interior.

“Es obvio que hay elementos muy tristes allí. Pero, dada la posición en la que estamos mis colegas y yo, tratamos de facilitar su experiencia para la comprensión del 11 de septiembre y explicarles un poco cómo funciona el mundo en relación con esto. Es una experiencia muy gratificante”, sostiene.

Hasta enero de 2022 estará disponible una muestra conocida como La cacería de Bin Laden, que reúne la acción de inteligencia y militar que condujo a la operación que acabó con la vida del exlíder de al-Qaeda, en Pakistán en mayo de 2011. Esos archivos sirven como base del documental homónimo que History Channel estrenará este domingo a las 21.05 hrs., como parte de una programación especial que comenzará mañana. “Tuvimos acceso a personas que trabajaban detrás. Los oficiales de inteligencia que trabajaron allí, muchos de los militares y los pilotos que habían estado en la misión de buscar a Bin Laden. Entonces queríamos que esta exhibición se convirtiera en un documental”, detalla.

En ese menú también hay espacio para un reportaje que brinda respuestas a quienes sostienen que todo se trató de una conspiración (11 de septiembre: Teorías de conspiración). En respuesta a eso, Chanin sostiene: “Lo que tenemos que hacer, en especial con la gente joven, es pensar qué podemos hacer para comprender qué fue este evento. Y dado que está tan bien documentado el 11 de septiembre, es bueno mostrar exactamente qué sucedió y explicarlo lo mejor posible. Ahora pasaron 20 años y sería bueno si este cambio en el calendario nos pudiera decir que todo pasó y que podemos soltar y avanzar. Pero la realidad es que no es así, porque seguimos experimentando las consecuencias de este hecho. Los eventos en Afganistán nos muestran más claramente que este es un tema vigente y la manera en la que lo manejemos también planteará desafíos para nosotros en el futuro”.

-¿Qué balance realiza al cumplirse 20 años desde el atentado?

Estos realmente son 20 años que marcan a una generación completamente nueva y sabemos que muchas personas en esta nueva generación no saben necesariamente lo que sucedió. Entonces con el paso de los años, y ahora con el vigésimo aniversario, estamos centrándonos en la educación de esta nueva generación. El 11 de septiembre sigue en las portadas de los diarios de todo el mundo. Es algo que no terminó. Entonces estamos centrándonos en cuál es esa educación que necesitamos y cómo conectarnos con esta generación más joven, más nueva.