Podrían hablar de su gran piscina con tobogán, de los platos ricos y abundantes que salen de sus cocinas, de las vistas que se disfrutan desde prácticamente cada rincón, pero no. Cuando en el hotel Cabaña del Lago (de Puerto Varas) tienen que reconocer su sello, ellos dicen que es el personal. "Es una de las cosas más valiosas que tenemos: a pesar de que somos un hotel grande, con 157 habitaciones, hemos cuidado el trato familiar y cálido que logras con 20 personas, cuando hoy trabajamos aquí alrededor de 140. Mantener ese tipo de servicio cercano, incluso cariñoso, no es fácil y se debe a una buena combinación de gente que ha trabajado con nosotros por 30 años y muchos jóvenes que llegan a hacer sus prácticas de liceos técnicos, que se quedan enganchados por el espíritu del servicio que hay aquí", explica Santiago Véliz, gerente del hotel Cabaña del Lago.

Es cierto que todas las puertas se abren con esas sonrisas que uno redescubre visitando el Sur. Esa misma sonrisa acompaña todos los platos y es la que nos ofrece Mari Sánchez, una mexicana que llegó al Cabaña del Lago en 2006 para trabajar en reservas, luego pasó a recepción y hoy es RR.PP. y anfitriona del hotel. A Mari le han ofrecido trabajar en Santiago, pero ella está enamorada de Puerto Varas. "Si quisiera vivir en una ciudad grande me vuelvo a México", dice. Ella no alcanzó a conocer esas 20 cabañas con que partió el fundador en 1980, pero fue testigo de las ampliaciones más recientes, el flamante club house entre ellas. "Don Luis Wellmann era un visionario. Previó el crecimiento turístico de Puerto Varas y fue haciendo crecer el hotel poco a poco. Primero hizo construir la parte de las habitaciones estándar, luego las superiores y ahora el club house en 2016, donde está la piscina temperada con tobogán y en la parte de arriba tenemos una salón con capacidad para 220 personas", cuenta Mari.

Con piedra y una variedad de maderas –muchas rescatadas de las cabañas originales– el hotel busca el efecto de una gran cabaña que se alarga por un amplio terreno al comienzo de la bahía. Con alturas controladas trata de no entorpecer las vistas. "Nos gusta decir que somos el auténtico hotel del Sur. Nuestro público es fundamentalmente familiar y hemos tratado de reunir entretención para todos. Además de la piscina con el tobogán, tenemos juegos para los niños. Cada viernes y sábado se arma un ambiente muy entretenido en el bar con el karaoke. Y como han notado nuestros platos son muy ricos y abundantes. Nunca te quedas con gusto a poco", dice Mari Sánchez. El club house también vino a cubrir otras necesidades en Puerto Varas. Visit Puerto Varas, una organización que reúne los hoteles, restaurantes y agencias turísticas de la zona, lleva años trabajando para potenciarla como un destino que acoja congresos y distintos encuentros profesionales. En el Cabañas del Lago contaban con salas para estos fines pero en los últimos años se hicieron muy pequeñas. Ahora, en el segundo piso del club house no solo pueden hacer entrar cómodamente hasta 220 personas, también cuentan con un sistema para cerrar parte del espacio y adaptarse a concurrencias menores. Además de eventos de este tipo la sala alberga también recepciones de los matrimonios que se realizan en los bien cuidados jardines. Aquí nos cuentan que son muchos los pasajeros frecuentes, que a lo largo de los años le han tomado cariño al hotel y lo consideran su casa en el Sur. Para la gente que vive en Puerto Varas también es muy querido. Una tarde lluviosa de sábado o domingo pueden venir a almorzar y disfrutar de la piscina hasta las 6.

Enjundiosos

Diego Inzunza llegó a la cocina del hotel Cabaña del Lago en 2010 como practicante. Pasando por todos los puestos necesarios, y con solo 25 años, ya lleva tres como chef ejecutivo. Diego dice que la suya es una cocina sureña regional. "Tratamos de comprar todos nuestros ingredientes a los productores locales con más conocimiento. Estando acá no podemos desconocer la influencia del paisaje y de los productos que entrega. Por eso tenemos el foco puesto tanto en los pescados y mariscos como en las carnes que se producen en estas tierras".

Frescas o secas, en su cocina hay morchelas de productores locales todo el año. Los berros, las lechugas y otros vegetales llegan del afamado huerto de Juanita Minte. Las pastas son caseras y los postres de pura inspiración chilena. Pescados y mariscos llegan principalmente de Puerto Montt. hotelcabanadellago.cl

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