Aunque en una primera impresión podría parecer que el Samsung Galaxy Z Flip3 5G es solo el hermano menor del Galaxy Z Fold3 5G, lo cierto es que desde el primer instante que lo tomas en tus manos queda claro que su apuesta avanza por otra vereda. Una que mantiene toda la innovación de los equipos plegables de la marca surcoreana, pero que también busca tener mucha más versatilidad. Es decir, no solo es más pequeño, y puede plegarse en estilo concha sobre si mismo, sino que también cuenta con una construcción exterior que apuesta por un foco más juvenil que el volcado a las tareas de su hermano mayor.

En ese escenario, es indudable que el Z Flip3 busca ser mucho más masivo, instalándose como una propuesta que busca reinventar al estilo de aquellos teléfonos antiguos de concha obsoletos, pero para crear un nuevo espacio ante la uniformidad de la oferta que actualmente domina al mercado. Sí, la idea de que todos los smartphones son iguales se ha potenciado en los últimos años.

Asimismo, a pesar de que este también es un teléfono costoso como el Fold3, su apuesta por crear su propia tendencia lo establece en otra línea. Y claramente se nota la sapiencia de Samsung para apostar por algo que les entregue otro rinconcito en el que definitivamente no tiene competencia.

De partida, lo primero que llama la atención, más allá de su funcionamiento plegable, es su carta de presentación trasera de vidrio, sus bordes estilizados y los tonos pastel que captan la atención. Ahí también está ubicada su primera granb innovación: una pantalla de portada de 1.9 pulgadas AMOLED. Básicamente es el display para las notificaciones, pero su tamaño es ideal para realizar también algunas tareas extra más allá de la información de la hora, la fecha y el porcentaje de carga de la batería.

La pantalla cuenta con un sistema de widgets que permiten acceder a la música en reproducción (en plataformas como Spotify), además de la alarma, una grabadora de voz, temporizador y otras opciones adicionales (clima, calendario, etcétera). Más allá de los prejuicios que podían existir con una pantalla tan pequeña, su funcionamiento es bastante bueno para esas tareas básicas y las perspectivas para que futuros modelos se atrevan a agregar funcionalidades de algunas de las aplicaciones más populares (como enviar un tweet rápido o cualquier tipo de mensaje de texto) está a la vuelta de la esquina.

A un costado de esa pantalla también se encuentra el pequeño modulo de cámaras, que aunque no tiene un gran número de sensores, cumple a la perfección con lo que se propone a hacer en un equipo de estas características. Se trata de una cámara trasera dual de 12mp con lentes ultra gran angular y gran angular. Con eso, más el sólido software fotográfico de Samsung, tienen todo lo que necesitan.

Al desplegar el equipo, también queda claro la solvencia de su construcción. En esta ocasión no solo está la mejora sustentable de la compañía surcoreana sobre su sistema de bisagra y su película protectora (para que no ocurran los bochornos del pasado), sino que también el factor de durabilidad asociado al hecho de que este sea un smartphone resistente al agua y con un sistema de armadura de aluminio y Gorilla Glass que garantiza que se apague cualquier tipo de prejuicio endeble.

El otro punto que innegablemente llama la atención es que este es un equipo que no tiene un orificio para la cámara frontal de 10mp. Tal como sucede con el Fold3, el Flip3 es el primer smartphone de la serie Galaxy que cuentan con su lente para selfies debajo de la pantalla. Eso permite que podamos sacarle todo el partido a su display principal de 6.7 pulgadas FHD+ Dynamic Amoled con tasa de refresco de 120Hz. No tiene ningún tipo de interrupción.

Lo que resta es un equipo bastante versátil, que básicamente apuesta como un smartphone tradicional de la serie Galaxy. Es decir, ahí también tenemos la barra Edge para abrir aplicaciones en ventanas más pequeñas, aunque el multitasking no tiene mucho sentido en este equipo, y una experiencia de usabilidad de primer nivel, tal y como sucede en todo equipo que tiene la capa de expertiz de Samsung.

Al mismo tiempo, como tiene un procesador Snapdragon 888, y más que suficientes 8GB de RAM, no hay ninguna plataforma que le haga pasar un mal rato a este equipo. Así que sí, es un dispositivo de gama alta en toda su regla, más allá de que existan otras alternativas más potentes en la propia serie Galaxy S. Lo importante es que ese no es el foco de este equipo, ya que su estilo lo lleva a otro terreno.

Para ir terminando, solo queda establecer que el único sector en el que cojea esta experiencia, tal como sucede con el Fold3, radica en la batería. Su autonomía no está pensada en entregar varios días de funcionamiento, ya que solo cuenta con 3300mAh de potencia. Hace años ese era un número bastante grande, pero también hace un par de calendarios que dejó de serlo. No obstante, eso no implica que haya que cargarlo a cada rato. Solo lo pongo sobre la mesa porque en equipo de gama alta igual se esperan números más robustos en esa área.

A la larga solo queda remarcar que el equipo, como era de esperar, contará con un montón de colores para justificar su apuesta chic (Phantom cream, black, green y lavanda). También su valor será mucho menor que el del modelo anterior, ya que en Estados Unidos tendrá un costo de $999.99 dólares.

Aún siendo ese un valor alto, igual deja en claro que hubo una barrera psicológica que no quisieron superar, ya que la compañía apostará por convocar a más gente. Y un acercamiento a su apuesta deja en claro que tienen las armas para conseguirlo.