Dicen que lo que diferencia a un niño de un adulto es el precio de sus juguetes.

Años más, años menos, ambos son capaces de maravillarse con productos que les extraen emociones, que les roban sonrisas, que los transportan a un estado de diversión.

Los automóviles son, quizás, uno de los "juguetes" que mejor reflejan esa tesis.

Y si se trata de deportivos, en ocasiones no se distinguiría al niño del hombre.

Esa es la fascinación que provocan modelos como los denominados hot-hatch.

Radicales versiones instaladas en la cúspide de un linaje exitoso. Ilusiones, tal como para un pequeño puede ser tener la raqueta de Roger Federer o los zapatos de Cristiano Ronaldo.

En Chile, hasta no hace mucho, estos vehículos se miraban por internet. Por revistas. Sin embargo, a finales del año pasado y a comienzos de la presente temporada, dos "bombazos" automotrices remecieron un segmento algo olvidado por las marcas: el Ford Focus RS y el Volkswagen Golf R.

ford focus vw golf

El primero es parte de la división europea Ford Performance y es el compacto más deportivo que ha construido el fabricante del óvalo, mientras el segundo nació con la idea de homenajear al Golf GTI y terminó convirtiéndose en un objeto de deseo, uno que estuvo tres años en negociaciones para arribar a nuestro país.

Ejemplares de raza indómita, los disfrutamos en la vida urbana, pero también queríamos conocerlos en su ambiente íntimo, donde se sintieran en confianza.

El circuito Pacífico Sport de San Antonio, más conocido como Leydaring, nos abrió gentilmente las puertas para soltar las amarras de estas bestias. Y el resultado dejó lecciones interesantes.

» Primera vista

Frente a frente. Mirándose las caras, mostrándose los dientes. Ambos removiendo el hemisferio derecho del cerebro.

Tan similares en su objetivo de apelar a la irracionalidad, tan distantes en los caminos que eligen para seducir.

El Ford Focus RS es todo testosterona. Robustez. Musculatura. Es el que se atreve a robarle el primer beso a la persona que quiere en el lugar menos pensado, sin temor a recibir de vuelta una bofetada.

Mantiene las líneas cromosómicas de su hermano estándar, pero le imprime ferocidad con sus amplios faldones, grandes tomas de aires y sus llantas de 19" que esconden las pinzas de freno azul.

Atrevido y con ganas de destacar, especialmente con el enorme alerón trasero unido por cuatro puntos a la carrocería.

"El Ford Focus RS grita todo el poder que tiene desde su diseño. En una historia de conquista, es el que se atreve a robarle el primer beso a la persona que quiere en el lugar menos pensado, sin temor a recibir de vuelta una bofetada. No pierde tiempo pensando en el qué dirán".

El Volkswagen Golf R baja la extravagancia que luce su ocasional rival.

Sin grandes aspavientos, sin la necesidad de demostrar en el exterior lo que es capaz de hacer, es el que se da el tiempo para mirar a los ojos a la persona que lo trastorna y esperar el momento exacto.

Tiene una imagen visual más tradicional y los que saben lo reconocerán con sencillez por su ancho parachoques estilo Motosport, por el faldón deportivo, la rejilla delantera en negro, la salida de escape con cuatro tubos, el alerón en el techo o el difusor especifico del modelo R.

"El Volkswagen Golf R luce un diseño sobrio que esconde las brutales capacidades que reparte sobre el asfalto. Con su traje elegante, sabe que no necesita gritar la potencialidad que le entregan sus 310 caballos de fuerza y encanta por lo que es capaz de realizar".

En el interior, ambos enfocan sus dardos a la deportividad, pero con distancias. Así, en el Ford Focus RS nos encontramos butacas mucho más envolventes que en el Golf R -especialmente en las piernas-, aunque eso también lleva algo más de complejidad a la hora de entrar y salir.

En cuanto a tecnología, el modelo de la marca alemana asoma con ventajas gracias a la radio "Discover Pro", con una pantalla de 9,2" que incluye navegador, sensor de aproximación, control de movimientos y una APP Connect con control de voz.

Incluso, permite responder mensajes de WhatsApp sin necesidad de tomar el celular, ya que basta con ir dictándole mediante voz a la aplicación.

Por si fuese poco, en el tablero tiene una pantalla TFT de 12", controlable desde el volante multifunción, y donde se puede personalizar la información que requiere el conductor.

En el Focus RS, la tecnología del sistema Sync 3 cumple con las exigencias actuales, pero además refrenda su imagen más racing con tres medidores sobre la consola central que indican la temperatura, la presión de aceite y del turbo.

» En asfalto puro

Había llegado el momento de la verdad. Ver en la pista las toneladas de pergaminos con que aterrizaron en nuestro país ambos modelos.

El VW Golf R se apoya en un motor de 2.0 litros TSI, que desarrolla 310 Hp, con un par de 400 Nm desde las 2.000 rpm, asociado a una caja automática de doble embrague (DSG) de siete velocidades.

Como anécdota, es capaz de pasar de 0 a 100 km/h en 4,6 segundos.

En la pista deja atrás su compuesta imagen. Se desabotona la camisa, se saca la corbata.

Es pasión efervescente, que va creciendo a medida que el velocímetro empieza a ascender.

Si bien puede apreciarse una cierta demora en la respuesta del turbo, lo cierto es que al entrar en acción no pega un golpe que incomode al interior, todo lo contrario, es una sensación de poder que se siente en las caderas y que permite acometer con absoluta brutalidad en las curvas.

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La respuesta que recibimos es de una franqueza total.

De dirección, de aplomo, de estabilidad en el límite. El correcto reparto de peso permite mantener una línea de marcha establecida y saber que al menor giro del volante nos llevará precisamente donde deseamos es otro factor que ayuda al manejo.

En esto influye sobremanera la tracción integral 4Motion, que mediante un diferencial permite ir distribuyendo la fuerza de manera inteligente, facilitando la aceleración, la salida de curvas y la dinámica de conducción.

Además, el gran trabajo de la suspensión, con un sistema de amortiguación que, aunque rígido, se encarga de hacer su trabajo de manera "oculta", sin traspasarles el dolor a los ocupantes. Si debo hacer un viaje largo, en este modelo lo haría sin pensar.

El Ford Focus RS tampoco es humilde en la pista.

Gracias a un motor 2.3 Ecoboost que eroga 350 Hp, tiene como ventaja frente a los puristas que cuenta con una caja mecánica de seis relaciones.

Pero hay que soportar la dureza de los pedales y calibrar de buena manera el pie en el embrague para que no se pare el auto.

En movimiento, pocos pueden igualarle lo que entrega.

Velocidad inmediata, agilidad máxima, una dirección que te permite llevar al vehículo a tu antojo y una suspensión que, si bien es más áspera que la del Golf R, en curvas lo agradeces (y mucho), puesto que, apoyado por el sistema de tracción integral, sientes que eres un piloto de fórmula, cuando en verdad es la tecnología y los sistemas de ayuda los que te mantienen intacto en la pista, traccionando con la rueda que lo vaya necesitando.

La virtud de este sistema de tracción es que logra enviar hasta el 70% de la potencia al eje posterior y, dependiendo de los requerimientos, se puede pasar el total de ese 70% a cada una de las dos ruedas traseras.

Ford Focus RS vw golf

El Ford Focus RS, además, dispone de un par de modos de manejo que, aunque innecesarios en la ciudad (modo Drift y Race), aseguran mover aún más el límite de la diversión en circuito.

En estas opciones, con menos asistencias, es cuando se ve la capacidad del conductor, si es capaz de controlar los movimientos de cola del compacto.

En conclusión, se trata de vehículos que enamoran desde distintas veredas.

El Golf R ataca con una imagen moderada, que se mimetiza en la ciudad para no llamar la atención más allá de los conocedores del tema, pero que es más confortable en el día a día y que brilla con los avances tecnológicos y de conectividad.

El Ford Focus RS, por su parte, hace sentir su presencia antes de que se encienda el motor, es deportividad desde que el conductor se instala en la butaca y en la pista, su seguridad y aplomo deben estar entre lo más alto que nos haya tocado manejar.

¿Uno mejor que otro? Claro que sí, pero esa respuesta dependerá de cómo le guste ser seducido.