El Papa ha pedido al mundo que evite, “en esta época de pandemia, la tentación del ‘sálvese quien pueda’” y vuelva, de nuevo, al “sentido de la responsabilidad”.

Francisco, que cumplió el pasado 17 de diciembre 85 años, no ha presidido los oficios litúrgicos del Te Deum en acción de gracias por el año que termina, aunque sí estaba presente durante la celebración en la basílica de San Pedro y ha pronunciado la homilía.

De este modo, la ceremonia ha sido presidida por el decano del Colegio Cardenalicio, cardenal Re, y el Pontífice la ha seguido sentado en una silla blanca, colocada delante de los cardenales presentes.

Hasta el momento, la Oficina de Prensa del Vaticano no ha detallado la causa de esta decisión de última hora.

Durante la celebración de las primeras Vísperas de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, ha sido de expuesto el Santísimo Sacramento. Además, se ha cantado el tradicional canto del himno ‘Te Deum’, de fin de año civil, y la bendición Eucarística.

Contra el “frenesí consumista”

En su homilía, el Papa ha instado a que el sentimiento que predomine en Navidad sea el asombro, pero descartando “una emoción superficial, ligada a la exterioridad de la fiesta, o peor aún, a un frenesí consumista”.

Además, ha lanzado una invitación a la Ciudad Eterna: “Que Roma destaque cada vez más por su cuidado en la acogida de los más frágiles y vulnerables”.

“Roma es una ciudad maravillosa, que no deja de encantar; pero para quienes la habitan es también una ciudad agotadora, desgraciadamente no siempre digna para sus ciudadanos y huéspedes, una ciudad que a veces descarta”, ha señalado el Papa.

Así, ha añadido que la esperanza es que todos, los que viven allí y los que se quedan por trabajo, peregrinación o turismo, puedan apreciarla cada vez más por su cuidado en la acogida de los más frágiles y vulnerables, la dignidad de la vida, la casa común.

“Que todo el mundo se sorprenda al descubrir en esta ciudad una belleza que yo diría que es consistente y que inspira gratitud”, ha agregado.