La Agencia Espacial Europea (ESA) publicó hoy la primera imagen tomada desde la superficie de un cometa, y dijo que el módulo de aterrizaje Philae está "estable" a pesar de su fallo a la hora de anclarse adecuadamente al terreno rocoso.

El módulo logró un hito sin precedentes ayer miércoles, cuando aterrizó por primera vez en la historia sobre un cometa, el 67P/Churyumov-Gerasimenko, tras recorrer 6.400 millones de kilómetros por el espacio durante una década a bordo de su nave nodriza, Rosetta.

El júbilo de los científicos se vio ligeramente empañado porque los arpones diseñados para que la sonda se anclase a la superficie no se desplegaron, haciéndolo rebotar en dos ocasiones antes de descansar sobre el cuerpo del cometa, también llamado núcleo.

"Philae es estable, está sobre núcleo y produciendo datos", dijo Gerhard Schwehm, científico de la misión Rosetta, a The Associated Press. "El módulo está muy sano".

Las fotos enviadas a la Tierra muestran una superficie rocosa, con una de las tres patas de la sonda en una esquina de la imagen.

Los científicos siguen analizando los efectos que tuvieron los dos golpes en la aeronave y planean ofrecer más detalles en una conferencia de prensa a las 2 p.m. (1300 GMT; 8 a.m. EST).

La comunicación con el módulo es lenta, ya que a la señal tarda más de 28 minutos recorrer los 500 millones de kilómetros (300 millones de millas) que separan la Tierra de la nave Rosetta.

Schwehm dijo que podría seguir siendo posible desplegar los arpones, pero que solo lo harían si no pone en peligro al módulo.

La pregunta clave es si el taladro de Philae puede emplearse para obtener muestras de debajo de la superficie sin empujar a la sonda de vuelta al espacio. La gravedad sobre el cometa es 100.000 veces menor a la de la Tierra, lo que supone que la sonda, que tiene el tamaño de una lavadora, pesa solo un gramo.

Philae y Rosetta utilizarán 21 instrumentos para analizar el cometa en los próximos meses. Los científicos esperan que el proyecto de 1.620 millones de dólares les ayuda a entender mejor a los cometas y otros cuerpos celestes, además de responder, posiblemente, a dudas sobre el origen de la vida en la Tierra.