Las autoridades filipinas elevaron hoy el número de muertos y desaparecidos a 1.838 a causa del tifón "Bopha", cuyos efectos devastadores se multiplicaron la semana pasada por el cambio climático y la deforestación, según los expertos.

Con el último recuento de fallecidos en 906, los equipos de rescate tienen pocas esperanzas de encontrar con vida a las 932 personas dadas por desaparecidas más de una semana después de que el tifón arrasara plantaciones y decenas de aldeas. 

El tifón entró el martes de la semana pasada en la isla de Mindanao y causó estragos con vientos huracanados e intensas lluvias hasta el sábado, afectando también a la región de Visayas y la isla de Palawan.

Según el Consejo Nacional de Prevención y Respuesta a los Desastres, 2.660 personas resultaron heridas y las inundaciones y corrimientos de tierra dañaron cerca de 250.000 viviendas y chamizos, de las que unas 60.000 quedaron destruidas completamente.

Con 5,5 millones de damnificados, unas 59.000 personas son atendidas en los campos de evacuación, mientras que cerca de 759.000 requieren agua y alimentos para sobrevivir principalmente en las provincias de Davao Oriental y Compostela Valley.

Organizaciones no gubernamentales y expertos como el meteorólogo Jeff Masters afirman que la virulencia de "Bobha", que llegó al nivel 5, se debe al calentamiento inusual de las aguas del océano causado por el cambio climático. 

El tifón, bautizado en Filipinas como "Pablo", golpeó en una época inusual, después de la temporada del monzón que comienza en mayo y termina en noviembre.

La isla de Mindanao, en el sur del archipiélago, se encuentra cerca del ecuador, donde los tifones son muy raros porque la fuerza de la rotación de la Tierra en este punto no es suficientemente fuerte, aunque sí pueden ocurrir con temperaturas inusualmente altas.

Tifones como "Bopha" o "Sandy" en Estados Unidos no sirvieron para que la Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático alcanzara un acuerdo más ambicioso la semana pasada en Doha, donde acordaron una extensión del Protocolo de Kioto hasta 2020.

No se concretó la financiación a los países pobres para la lucha contra el calentamiento global y se desvincularon grandes potencias como Japón, Rusia, Canadá y Nueva Zelanda. Tampoco se sumó Estados Unidos, que nunca llegó a ratificar Kioto.

Juland Suazo, de la ONG filipina Panalipdan, recordó que la deforestación para dar paso a explotaciones mineras y plantaciones incrementó los efectos devastadores de las inundaciones y los corrimientos de tierra.

En Mindanao sólo queda un 10% de sus bosques originales, cuando los científicos indican que la isla necesitaría al menos un 56% para no ser tan vulnerable a los desastres meteorológicos.

Otras causas que incrementan los efectos de las tormentas y tifones en Filipinas son la falta de infraestructuras y el chabolismo en un país donde casi la tercera parte de la población vive bajo el umbral de la pobreza.