Durante unos pocos días, los tres soldados bolivianos que fueron detenidos el 25 de enero en territorio chileno, tuvieron la oportunidad de conocer algunos lugares de la ciudad de Iquique y aledaños. Esto gracias a que el pasado lunes quedaran en libertad provisional.

Esa situación se extendió hasta este viernes, cuando la fiscalía y la defensa de los soldados llegaron al acuerdo de suspender el proceso en su contra y expulsarlos del país, hecho que se concretizó tras una audiencia realizada en el Juzgado de Garantía de Pozo Almonte.

En la audiencia, los conscriptos: José Luis Fernández (18), Augusto Cárdenas (18) y Alex Choque (20) aceptaron el acuerdo, diciendo una vez más que eran inocentes y que no habían cometido ningún delito. Tras acceder al acuerdo, se les dio un plazo de 24 horas para su salida de Chile y con la prohibición por un año, de volver a ingresar al país.

CONOCIENDO EL MAR
Mientras los tres jóvenes estuvieron a la espera de la resolución de su caso, su abogado defensor, Roberto Celedón cuenta que durante estos días: "Se dedicaron a hacer algo de turismo, conocieron el mar y les ha encantado".

Tal como afirma Celedón, los militares pidieron permiso a las autoridades de La Paz para que se les permitiera conocer el mar chileno.

Según el diputado Hugo Gutiérrez (PC), quién les ofreció su casa y una habitación grande para que los tres soldados pudieran hospedarse y cumplir allí el arresto domiciliario nocturno, no ha podido compartir tanto con ellos, "puesto que el cónsul llegaba todos los días a buscarlos bien temprano, tipo 9 de la mañana, y luego volvía a dejarlos a las 9 de la noche".

Su primera salida, en la que conocieron el mar, llegó el cónsul Raúl Ruiz a buscarlos en su auto. Junto a él visitaron el sector de La Tirana, la zona portuaria de Iquique y después pasearon por el sector costero de Cavancha, playa Brava y Huayquique.

Durante el viaje siempre estuvieron arriba del vehículo del diplomático, de hecho, el único momento en que pudieron bajarse fue en el aeropuerto para acompañar a otro de sus abogados defensores, Matías Coll, quien retornaba a Santiago.

ITINERARIO REPLETO
Los días que siguieron, los conscriptos gozaron de mayor libertad. Según lo que explica Celedón "tuvieron distintas actividades", por ejemplo, "el miércoles comieron en la casa del alcalde Jorge Soria y luego fueron a un balneario camino al aeropuerto; también fueron a la peluquería, a pesar que tienen el pelo bastante corto", detalla el abogado.

"el jueves fueron al aeropuerto a esperar al cónsul general de Bolivia que reside en Santiago. Almorzaron en la casa del diputado y luego querían ir a visitar al sacerdote responsable de inmigración, para agradecerle la disposición que la iglesia católica ha tenido con ellos", agrega Celedón.