Turquía, el frente de batalla. Turquía se ha vuelto un actor clave para la estabilidad de Medio Oriente y por lo mismo enfrenta una doble amenaza terrorista: la más reciente de Estado Islámico (EI) y la del nacionalismo kurdo, un conflicto que ya lleva más de siete décadas. Su ubicación geográfica, vecina de la Siria en guerra y puerta de entrada a Europa, sumado a la porosidad de sus fronteras sitúan a Turquía como una vitrina en la que los grupos extremistas eligen para mostrar su poder. Miembro de la OTAN, el actual Presidente Recep Tayyip Erdogan, un islamista, ha exacerbado las tensiones en el interior como en su relación con el exterior, especialmente con Occidente. El atentado coincidió con la reconciliación con Rusia e Israel, un efecto de ese creciente aislamiento internacional de Turquía que Erdogan quiere ahora revertir.

Estambul, ciudad europea. La particularidad de Estambul es sublime. Es el punto de encuentro entre Oriente y Occidente. Es la única ciudad europea de Turquía (el resto del territorio está en Asia), y fue capital imperial. Atacar Estambul constituye un gesto claro contra Turquía, pero también contra Europa y contra Occidente. Tiene 14 millones de habitantes y recibe al año casi 10 millones de viajeros. Los dos monumentos más visitados de la ciudad son la basílica de Santa Sofía y la Mezquita Azul. La ciudad vieja de Estambul, inscrita en el patrimonio mundial de la Unesco, alberga los principales vestigios históricos de lo que fuera el centro político y cultural de los imperios romano, bizantino y otomano.

El Aeropuerto Ataturk, clave para el turismo. El Aeropuerto Internacional Kemal Atatürk es el mayor de Turquía, uno de los 30 aeropuertos más transitados del mundo, y por el pasaron en 2015 más de 61 millones de pasajeros. Estaba considerado hasta el martes como una de los más seguros, debido a su control de seguridad previo situado en el acceso por carretera y a los sistemas de arcos detectores para viajeros y escáneres de equipaje instalados en todas las puertas de entrada al recinto. El atentado mostró que el punto débil se encontraba precisamente en la zona de llegadas, que aparentemente cuenta con menor vigilancia. También confirmó que ningún gran centro de transporte parece ya inmune al terrorismo. De hecho este ataque lleva el sello del cometido en el aeropuerto de Bruselas en marzo pasado.

El turismo, sector relevante. En 2014 Turquía fue visitada por 36,8 millones de turistas. Sin embargo, desde ese año el número de viajeros extranjeros no ha hecho más de disminuir, por la inestabilidad política, la guerra en Siria y la lucha contra los kurdos. Como sea, Turquía logró en solo una década convertirse en el sexto destino preferido del mundo. Esto hace que el turismo represente directamente el 4,7 % del PIB de Turquía. Ahora, si se incluyen las industrias paralelas que genera y en las que influye, el sector aporta el 12 % del PIB, y emplea, directa o indirectamente, a unos dos millones de personas, lo que representa el 7 % de la fuerza laboral del país.