Como un hecho inédito calificó el diputado Juan Luis Castro, la denuncia de Anaida Carrasco quien podría quedar inválida, tras vivir cuatro años con una aguja en su cuerpo.

El hecho ocurrió en marzo del 2008, cuando  la mujer llegó hasta un consultorio de El Olivar, Región de O'Higgins,  por una cefalea. El médico le recetó un medicamento que le fue colocado en un glúteo por un paramédico. El trozo de aguja se fracturó y se alojó en el nervio ciático.

"Es insólito que la persona que realizó esto continúe trabajando y sin un sumario. Fue peor el remedio que la enfermedad", aseguró el parlamentario.

Este caso se une a una segunda denuncia, en la cual una anciana afirmó sufrir una luxación en su hombro, tras un examen practicado en el mismo recinto.