Haberse involucrado como uno de los financistas de una banda que internó más de 130 kilos de marihuana al país le costó al ex futbolista Luis Núñez una condena de cuatro años y 61 días de cárcel. Una pena a la que se debe descontar los dos años y ocho meses que el ex Universidad Católica cumplió en prisión preventiva, lo que le permitirá optar a beneficios penitenciarios -como la libertad condicional o la salida diaria- en septiembre.

Pero en esta historia de desgracia, que alcanzó notoriedad por la figura de ex profesional de Núñez, hay otros dos personajes clave que también guardan alguna relación con el fútbol, aunque desde puestos secundarios y terciarios: un barrista y un utilero se cruzaron en el destino ingrato de "Lucho Pato".

Así se desprende del texto de la sentencia del Tribunal Oral en lo Penal de San Bernardo, que fue liberado por el Poder Judicial.

EL BARRISTA, EL "AUSPICIO" Y LA VENTA ASEGURADA

No figura en la lista de los condenados, y por ello es el nuevo objetivo de la Fiscalía. Según la sentencia, Darío Oliva es uno de los personajes principales en esta trama y uno de los líderes en la operación que le costó la cárcel a Luis Núñez.

En efecto, la sentencia señala el contenido de lo que dijo el ex cruzado durante las indagatorias: "Luis Patricio Núñez Blanco, en su declaración libre explica que a mediados del mes de julio de 2013, Darío Oliva, un amigo que conoce hace mucho tiempo, que era jefe de la barra de la Católica, que era el equipo que jugaba en ese momento, lo invitó a La Serena a hablar con un amigo de él que era Mauricio Legua Tapia y estuvieron después de eso dos días en La Serena y volvieron a Santiago y le pidió se le podía colaborar con una plata para hacer un negocio de droga. Le preguntó cuánto era y le dijo que eran 5 millones los que tenía que juntar, le dijo que no tenía esa cantidad y le ofreció el declarante 1,2 ó 1,3, no recuerda bien". (Nota: La redacción entre comillas es textual de la sentencia. Sólo se agregan algunos paréntesis).

También en la sentencia, se cita el contenido de la declaración de otro condenado en el caso, Mauricio Legua Tapia, sobre Oliva y aquel encuentro en La Serena con Núñez: "El Darío le dice que sí, que las cosas van a resultar todas bien y que va a conseguir la plata. Darío se dirige a Santiago y pasando unas semanas se devolvió La Serena, se juntaron en unas cabañas que se llaman To-Pao y apareció con Luis (Núñez), se lo presentó. Lo conoce porque es jugador de la Católica. Se puso a conversar con Darío quien dijo tenía problemas con las platas pues los dirigentes no los estaban auspiciando para hacer una gira. Le dijo que quería invitar a Luis y otro amigo más para hacer los cinco millones".

¿Por qué esa "gira" y ese "auspicio" de los dirigentes? ¿Por qué esos "5 millones"? Previo a ello, y de acuerdo a su confesión, Legua Tapia ya se había juntado con Oliva. Con anticipación, el propósito era proponerle al barrista "el negocio, y Darío le dijo que sí, que iba a hacer la plata, que iba a inventar un viaje a los dirigentes para así financiar esta plata".

Se consigna además que Legua Tapia consultó por el éxito de esta operación ilícita: "Le preguntó (a Oliva) si se iban a demorar mucho en vender la droga y (él) le dice que la va a vender toda en Santiago con la misma gente de la barra, que más de 2 ó 3 semanas no se iba a demorar".

Otro de los condenados es René Marcelo Torres Calderón, quien según la sentencia habló de su vínculo con Núñez y también aludió a Darío Oliva: "señala que (Torres) es amigo de Luis Núñez desde 'cabro chico' y trabaja en 10 de Julio. Se juntó con Luis a vivir, como en el 2011 o 2012, se quedaba los fines de semana para que no lo viera volado y les arreglaba los autos a los jugadores. Vivía Luis en la rotonda Atenas en Las Condes en ese tiempo, en otro departamento, no el de ahora (se refiere al de La Florida, donde se halló el revólver Colt). Ahí conoció a Darío (Oliva), a gente de la barra. El Darío le empezó a hablar de negocios, a ver si podía ir a buscar marihuana al norte. Se desapareció el declarante (Torres Calderón) de San Carlos y Darío lo trató de ubicarlo con Lucho (Núñez) por un negocio".

EL SUEÑO DE VIAJAR EN AVIÓN

Según su declaración durante el proceso, que fue expuesta en la sentencia, Cristóbal Moreno Benavides era uno de los utileros de Palestino en 2009. En ese entonces, Luis Núñez jugaba en La Cisterna y ahí lo conoció. A partir de ese momento se hicieron amigos, al punto que terminaron viviendo juntos hasta el momento de la detención de ambos en septiembre de 2013.

En medio de su estadía en Palestino, Núñez sufrió una lesión de meniscos y debió operarse. Y como la esposa del jugador se encontraba cursando estudios superiores, el futbolista le pidió al "bambino" que lo ayudara con las tareas básicas del hogar.

Tiempo después, Núñez se separó de su esposa. De acuerdo al testimonio consignado en el documento judicial, Moreno "como buen amigo le dio consejos, se quedó con él (...) se fue a vivir con él, algo así como una nana puertas adentro".

En la declaración parafraseada en el documento, se narra la historia: "(Moreno) responde que 15 años tenía cuando conoció a Luis, ahora tiene 24. A fines de 2009 se fue a vivir con don Luis hasta el tiempo de la detención en septiembre de 2013. Luis Núñez era más que un amigo, un padre, porque lo apoyaba, le pagó la matrícula para sacar el cuarto medio, si le faltaba le daba plata por los materiales. El declarante era hincha de la Católica, era un ídolo para él. Hacía las cosas de la casa, le tenía la ropa planchada, limpia, la casa toda limpia; si un plato se ensuciaba ahí estaba limpio. Todo impecable. Le pagaba Luis por estos servicios además de vivir a su casa".

Un viaje al norte fue lo que hizo caer al "bambino": "Luis le dice que debía ir a Iquique a dejar un dinero a Mauricio (Legua Tapia), el declarante le preguntó si iba a viajar en avión y le contestó que sí. El declarante le preguntó si lo dejaba ir a él porque no había viajado en avión y era un sueño para él hacerlo. Al otro día Luis lo fue a dejar al aeropuerto y le compra el pasaje y le pasa el dinero (...) no sabe cuánto dinero porque no le contó, llegó y lo echó. En Iquique se comunica con Mauricio Legua que le da una dirección de donde estaba y llega un hostal. Le entregó el dinero y Mauricio desapareció".

Sin embargo, para la justicia, aquel viaje no fue un mero acto de inocencia por saber qué se siente ir arriba de un avión: "Solo es posible concluir que conocía el motivo de su viaje a Iquique tomando parte directa en la ejecución del tráfico al llevar parte del dinero para su adquisición, lo que redunda en su calidad de autor y no de cómplice".

Moreno Benavides fue, además, un anzuelo perfecto para que la Policía de Investigacioes lograra capturar a Luis Núñez: "El 11 de septiembre lo llama Luis, el declarante estaba en la comuna de San Ramón en la casa de su madre. La maleta con ropa debía entregarla cerca de la casa en que estaba, en San Ramón, pero antes fue a Ongolmo (al departamento de Núñez) a buscar la ropa. La maleta la entregó al tío Luis Blanco. Entregó la maleta junto con una funcionaria policial cuyo nombre no recuerda. Ella le dijo que hicieran de pololos, la presentó al tío como su polola. Después se enteró que esto era para pillar a Luis".

En efecto, luego de la entrega del bolso con ropa, el tío de Luis Núñez manifestó que su sobrino no se encontraba en la casa. Pero que la "polola" hubiera confirmado aquel domicilio selló el destino del ex futbolista, pues la policía estableció una zona de vigilancia en las cercanías el lugar. Así, y no se tardó en caputurar a "Lucho Pato".

Núñez fue condenado a cuatro años de cárcel por tráfico de drogas y a 61 días por tenencia ilegal de armas. Legua Tapia fue sentenciado a cinco años y un día; Torres Calderón a tres años y un día; mientras, Moreno Benavides recibió la pena de 551 días de presidio, que se dan por cumplidos debido a que estuvo en prisión preventiva entre septiembre de 2013 y 2014.