Fue su peor terremoto en 200 años. El 12 de enero de 2010, un sismo de 7 grados en la escala de Richter sacudió a Haití, dejando un fatídico balance de más de 200.000 personas fallecidas, 300.000 heridas y más de 1,5 millones sin hogar. A cinco años de la tragedia, aún quedan más de 100 mil personas viviendo en carpas, mientras una profunda crisis política y el flagelo del cólera parecen perpetuar el sino trágico del país caribeño, el más pobre de América.

Según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en el peor momento de la crisis 1,5 millones de damnificados vivían en 1.555 campamentos. "Exactamente cinco años después del devastador terremoto del 12 de enero de 2010, un estimado de 79.397 desplazados internos permanecen en 105 sitios y asentamientos tipo campamentos en Haití", detalla a La Tercera Ilaria Lanzoni, portavoz de la OIM. "Desde 2010, hemos registrado una disminución del 94% de la población total de desplazados internos y un descenso del 93% en el número de campamentos", agrega. Estos sitios están repartidos principalmente a lo largo de la región metropolitana de Puerto Príncipe y la región de Palmas, en el departamento occidental.

En noviembre, el Presidente haitiano Michel Martelly se quejó que su país sólo ha recibido 4.000 millones de los US$ 12.000 millones que la comunidad internacional se comprometió a entregar. "Tras el terremoto se hizo una promesa a Haití", pero esa promesa "sólo se ha cumplido en un tercio", declaró el gobernante durante una visita a Ecuador. "No teníamos un plan para la reconstrucción, no teníamos una cultura de combatir terremotos", agregó. EE.UU., que prometió US$ 4.000 millones para reconstruir Haití , había distribuido US$ 3.100 millones hasta octubre de 2014, informó el Departamento de Estado.

AZOTE DEL CÓLERA

Como si los efectos del terremoto no fueran suficientes, los haitianos han debido hacer frente al flagelo del cólera, cuyo avance se ha multiplicado debido a la falta de acceso a agua potable y a letrinas. Hasta el 28 de octubre pasado, los casos registrados por el Ministerio de Salud ascendían a 711.558. "Todavía no existe un mecanismo de respuesta de emergencia adecuado (…) Los peaks de cólera continuarán golpeando al país, al menos a mediano plazo, hasta que no haya una mejoría adecuada de la infraestructura y las medidas para limpiar el agua", dijo a La Tercera Oliver Schulz, jefe de la misión de Médicos Sin Fronteras en Haití (ver entrevista).

Además, los 10,4 millones de haitianos deben soportar la profunda crisis política que ha entrampado al país por tres años, la cual se agravó con la dimisión, el mes pasado, del primer ministro Laurent Lamothe, tras violentas protestas antigubernamentales. La oposición pidió la renuncia de Lamothe y de Martelly por considerarlos "corruptos". El presidente debió haber convocado a elecciones legislativas en 2011, pero éstas fueron pospuestas al entramparse la negociación sobre la ley electoral. "Las elecciones son esenciales para el desarrollo democrático de Haití, para seguir avanzando en la reconstrucción y desarrollo tras el terremoto", señaló el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, tras la salida de Lamothe. A fines de enero, embajadores del Consejo de Seguridad de la ONU viajarán a Haití para incentivar la realización de los comicios.

Pero no todo ha sido negativo. El propio Lamothe, al anunciar su renuncia, citó un reciente estudio del Banco Mundial, según el cual entre 2000 y 2012 el porcentaje de haitianos que vivían  en la extrema pobreza (con un dólar o menos al día), cayó del 31% al 24%. Según cifras del Banco Mundial, más de 200.000 personas han salido de la pobreza. El mismo organismo también destaca que en el mismo período "la matrícula escolar aumentó de 78% al 90%, muy cerca de la meta de lograr la escolarización de toda la población infantil". Incluso, el Ministerio de Turismo haitiano informó que esta actividad económica aumentó un 21,1% respecto al último año, de acuerdo con cifras del tercer trimestre de 2014.

A pesar de esto, un alto grado de vulnerabilidad amenaza estas mejoras, advierte el Banco Mundial. Cerca de 2,5 millones de haitianos no pueden cubrir sus necesidades básicas de alimentación, mientras que un millón está en peligro de caer en la pobreza. Las mejoras en la reducción de la pobreza fueron impulsadas principalmente por la ayuda internacional (tras el terremoto), las remesas y el aumento de los puestos de trabajo bien remunerados en la construcción, el transporte y las telecomunicaciones, sectores que también recibieron una cantidad significativa de la inversión de la comunidad internacional como parte del proceso de reconstrucción. Asimismo, destaca el organismo internacional, Haití sigue presentando la mayor desigualdad de ingresos en el continente. El 20% más rico de los hogares detenta el 64% de los ingresos totales del país, mientras que el 20% más pobre se conforma con sólo un 1%.