Ha sido uno de los operativos más masivos y caóticos del último tiempo. Y pocas cosas reflejan mejor lo ocurrido con el periplo de retorno a Chile de Rafael Garay que un extraño episodio en medio de sus desplazamientos que generó amplio debate en las redes sociales.

Cuando Garay llegó al Centro de Justicia tras ser trasladado desde el Palacio de los Tribunales, ingresó en un carro policial por un portón que fue rápidamente cerrado, mientras efectivos de Gendarmería custodiaban dicha entrada.

https://twitter.com/edowoo/status/842427313375592448

Lo llamativo fue que uno de los gendarmes, en medio del asedio de la prensa y de curiosos que estaban en el lugar, hizo un movimiento en que pareció cargar su arma, y luego apuntó por unos breves segundos a un grupo.

La situación no pasó inadvertida para los usuarios de Twitter, quienes hicieron notar el hecho, consultando si la actuación era parte del procedimiento o si, simplemente, el gendarme había actuado con exceso de celo.

https://twitter.com/garlomontes/status/842459328317652994

https://twitter.com/rodlawliet/status/842450902040629248

https://twitter.com/Rodrigo_Ball8/status/842427577201504256

De acuerdo a ex uniformados consultados por La Tercera, la acción con el arma podría constituir una brecha en el protocolo, más allá de que se debiera ponderar si había algo en el escenario que ameritaba dicho gesto.

La opinión es compartida por Francisco Pulgar, cientista criminalístico y perito de Criminalística SAV Forense. "El armamento que se ve en las imágenes es, a simple vista, una subametralladora calibre 9 mm marca FAMAE", indica. Lo que mueve el funcionario con su mano es el seguro. El arma, entonces, quedaría apta para el disparo en la medida que haya una bala en la recámara y que el arma tenga munición".

"Son varias las variantes, pero el accionar es ése", indica Pulgar. "Es, además, de carácter intimidatorio y si se logra asegurar que estaba cargada y él pasó el seguro, es un acto arriesgado respecto a que la situación vivida no lo amerita".