En 2002 el sacerdote francés Gerard Ouisse llegó a hacerse cargo de la parroquia San Cayetano, de La Legua. Venía con dieciséis años de experiencia en el cuerpo trabajando con la comunidad de la población José María Caro, ubicada en la comuna de Lo Espejo. Su objetivo de vida ha sido ese: la obediencia, el voto de pobreza y vivir entre la gente que más lo necesita, en las poblaciones.

Su mirada amable, con unos ojos azul profundo, y su amplia sonrisa dan una impresión diferente a la firmeza con la que habló en diciembre pasado en una sesión de la comisión especial de Barrios Críticos, de la Cámara de Diputados. En esa oportunidad insistió en una "solución humana" a los problemas que aquejan a los pobladores de este barrio de San Joaquín, que ha estado intervenido por años.

"Queremos mirar a cada persona, a cada niño, a cada joven como a alguien que puede tener un futuro", dijo aquella vez el sacerdote.

Una idea que reitera al sentarse a conversar en su oficina, junto al templo, respecto de la situación de los niños y jóvenes de La Legua. Muchos de los cuales- afirma- "son vulnerados en sus derechos".

Muchos padres de La Legua han expresado preocupación por la protección de los derechos de sus niños. Uno de los temas que los inquieta es la existencia de balaceras y las drogas. ¿Cuál es su visión al respecto?

Como en otras poblaciones, hay mucha droga. En algún momento dije: hemos perdido la batalla contra la droga. También están las armas. Hace poco mataron a alguien, tuvimos cuatro días de balaceras y hubo que cerrar los colegios. Uno de los problemas de la droga es que algunos niños empiezan temprano con la marihuana; la marihuana que hay acá está mezclada, se hacen adictos y continúan con otras drogas. Vemos a niños que empiezan a los 11 o 12 años. Después (los narcotraficantes) los utilizan como burreros y como soldados de sus negocios.

¿Por qué llegan a esta situación algunos menores?

Porque han quedado abandonados, no hay un responsable, ya sean los papás o un abuelo. no tienen a nadie que les diga "no".

También mencionan que les preocupa la intervención policial. Incluso algunos han señalado que se han sentido agredidos por la policía...

Creo que, en general, en nuestra población hay un odio a los carabineros. Por ejemplo, un día vino un carabinero para preguntar si había algún inconveniente en hacer una actividad en la escuela. "Pero oficial -le dije-, ¿se dan cuenta de cuántos de estos niños tienen a sus papás en la cárcel? Y sé que no fue usted (el que los detuvo), pero fue un carabinero". Entonces, ¿qué trabajo se puede hacer con los niños cuando la persona que quiere trabajar con ellos es responsable de la detención (de su familia)? Comenzó un odio cuando los carabineros allanaban las casas, hace muchos años. Entiendo que los carabineros tienen miedo también.

Policía y el barrio

A su juicio, la presencia de la policía en las calles ¿genera más o menos tensión en el barrio?

La pregunta es, si se va la policía, ¿qué va a pasar? Algunos dicen que va a ser una masacre, otros dicen que estaríamos mejor. Pero si se van, ¿vamos a tener venta libre de drogas? Yo creo que más que la policía esté aquí, el Estado tiene que proteger la vida de la gente de la población, pero no de cualquier manera.

¿De qué forma tendría ser?

Una presencia más pacífica y humana. Creo que aquí el gobierno tiene que apoyarse en lo que existe en la población, sobre todo en las organizaciones sociales, los colegios, que se hagan actividades con las familias, que tengamos más áreas verdes, más deporte.

Situación de los menores

¿Usted cree que en la población La Legua se están vulnerando los derechos de los menores de edad?

Sí.

¿En qué sentido se pasan a llevar sus derechos?

Los niños no pueden crecer normalmente. Cuando hay balaceras, tienen que refugiarse, no pueden jugar en la calle. Cuando vemos las casas pequeñas, porque ellos están obligados a vivir en casas chicas, la mayoría tiene un muro adentro (de las casas) y se esconden detrás para que no les lleguen las balas. Creo que un niño no puede crecer en este ambiente de miedo.

Usted criticó el plan de intervención y mencionó que hay temas fundamentales por resolver, como la educación, la vivienda y la salud para todos...

En 2011, con la comunidad de San Cayetano mandamos una carta al ministro del Interior de ese entonces, Rodrigo Hinzpeter (...) lo que decíamos era que la solución no estaba en más represión, más carabineros y más cárceles. Nos preguntamos, ¿por qué llegamos a esta situación? Descubrirnos que había problemas que teníamos que enfrentar, como tener una mejor educación en La Legua. También la vivienda digna, la salud y resolver los problemas de empleo. Es decir, no íbamos a salir de la situación de la drogas si no enfrentábamos las causas originales del problema.

Para dar un enfoque integral a la situación de la infancia en La Legua, ¿qué le pediría al actual gobierno y a los legisladores?

A cualquier gobierno le pediría que converse con la gente, que no decida estos temas en una oficina. No hacer asistencialismo; que se involucre a las personas en la transformación de su barrio.