El próximo 5 de octubre el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, expondrá ante el Congreso un nuevo Estado de la Hacienda Pública. Dicha presentación dará inicio formal a la tramitación del proyecto de Ley de Presupuestos 2011, el primero de la administración de Sebastián Piñera y sobre el que ya se anticipa un complejo debate.

El escenario no es fácil para el equipo económico. Según una reestimación basada en un nuevo criterio, el Fisco tuvo un déficit estructural dos puntos porcentuales mayor en 2009. Además, un déficit efectivo de 4,4% del PIB, unos US$ 8.000 millones menos en caja. Asimismo, el peso del gasto fiscal sobre la economía con que la administración de Bachelet dejó al país, situado en 24,5% del PIB, es el más elevado desde 1990.

A partir de este escenario, el gobierno ha instalado la necesidad de estructurar su primer Presupuesto con un importante ajuste en el crecimiento del gasto. De hecho ayer, el ministro Larraín afianzó esta señal al señalar que "nosotros aspiramos a que la economía crezca más que el gasto público", al ser consultado por un estimado del crecimiento del gasto público para 2011.

La magnitud definitiva de este esfuerzo sólo se conocerá cuando el proyecto ingrese al Parlamento, a una última hora el jueves 30 de septiembre. Desde ya, en sus conversaciones con el oficialismo el ministro de Hacienda ha establecido que el Presupuesto deberá regirse por tres consideraciones macroeconómicas esenciales.

Primero, la urgencia de no seguir presionando a la baja el tipo de cambio, el que cayó de los $ 500 y al que un alza significativa del gasto público podría terminar derribándolo más aún.

Segundo, la importancia de continuar con la inflación anclada en torno a 3% en el horizonte de mediano plazo, lo que se arriesgaría si a la expansión de gasto privado esperada por el Central para 2011 se suma un alto desembolso fiscal.

Tercero y asociado a lo anterior, evitar un ajuste excesivo de la tasa de interés que termine complicando la recuperación económica. Este último punto, de hecho, ha sido citado como fundamental por el jefe de Hacienda para cumplir el objetivo de lograr un crecimiento promedio de 6% en los cuatro años de gobierno y crear un millón de empleos.

LOS EJES DEL PROYECTO
Con ese cuadro en mente, de acuerdo con fuentes cercanas al proceso, en Teatinos 120 han diseñado el proyecto presupuestario basándose en dos grandes ejes.

Uno, el gasto fiscal aumentará en 2011 a un ritmo similar o algo inferior al crecimiento esperado para el PIB, en torno a 6%. Si esa meta se concreta, se trataría del erario menos expansivo desde 2004, cuando subió 4,3% según los datos de la Dirección de Presupuestos (Dipres, ver infografía). A su vez, marcaría una fuerte distancia del promedio en torno a 10% al que se expandió el gasto público en el gobierno anterior.

El segundo eje será financiar la reconstrucción, de manera que las carteras que más expandirán su caja serán las de Obras Públicas, para reponer la infraestructura pública social y productiva que se destruyó con el terremoto; Vivienda, donde urge reponer las 250.000 unidades destruidas por el sismo; Salud, que debe reconstruir y reparar hospitales y centros de atención especialmente en las regiones más afectadas como la VI, VII y VIII; y Educación, que debe levantar varios colegios totalmente destruidos, colaborar en la reparación de varias universidades estatales de la zona sur (en especial de laboratorios y centros de estudio) y retomar la extensión de la jornada escolar completa en las regiones más castigadas.

Pero, además, en Renovación Nacional estiman clave que el primer Presupuesto de este gobierno se use para financiar parte de la agenda que lo llevó al poder. Asegurar fondos para financiar la primera etapa del ingreso ético familiar y la eliminación del 7% de salud para los jubilados resulta fundamental, aseguran en la tienda de calle Antonio Varas.

En la UDI, en tanto, estiman clave que el Ejecutivo logre espacio para imponer otro tópico central de los compromisos: asegurar una expansión de recursos importante en Educación.

EL PESO DEL ESTADO
El erario actual, de US$ 42.000 millones, es la base sobre la que subirá el gasto en 2011 y es la más abultada de la historia.

En principio, el erario 2010 contempló un alza del gasto de 4,3%, pero en julio último el gobierno lo elevó a 9%. Dicho incremento, sumado al histórico 18,2% que anotó la administración de Bachelet en 2009 -para financiar el plan contra la crisis-, constituyen, a juicio de los economistas, uno de los elementos esenciales tras el actual deterioro del tipo de cambio. De ahí la importancia de la señal fiscal que entregue el gobierno de Piñera con el Presupuesto 2011.

Con el aumento de 9% del gasto fiscal proyectado para este año, su peso en la economía subiría a 25,3% del PIB, considerando un crecimiento de la actividad del orden de 5,5%. En los últimos días ha trascendido la noción de que finalmente el Presupuesto de 2010 podría subejecutarse. De ser así y elevarse el gasto fiscal por ejemplo 7% en vez del 9% estipulado, la relación respecto del PIB aumentaría sólo a 24,8% este año.

En cualquiera de esos dos escenarios, si el Ejecutivo logra cumplir con la noción de amarrar al menos la expansión del gasto público en 2011 a la del PIB, en torno al 6%, entonces frenaría el avance de su peso en la economía, congelándolo en 25% del PIB. Si consigue un avance del gasto inferior al crecimiento, entonces podría revertir levemente esa cifra a las cercanías del 24,5% de 2009.

CONTACTOS POLITICOS
La elaboración del Presupuesto 2011 ha contado con la participación permanente del Presidente Piñera, quien se ha reunido en reiteradas ocasiones con el ministro Larraín y con la directora de la Dipres, Rosanna Costa. Piñera fue un actor relevante en la discusión presupuestaria todo el tiempo que fue senador.

En el ámbito político, le preocupa al gobierno el frío clima que existe entre La Moneda y la oposición para la tramitación del proyecto. Entre sus filas, el contacto más directo fue un reservado almuerzo del ministro Larraín con los parlamentarios de RN. El senador José García Ruminot asegura que el ministro "no se quiso casar con una cifra, pero entendemos que el gasto va a crecer a lo más en 6%", afirma.

Hacienda también contactó a la senadora UDI, Evelyn Matthei, para una cita con la directora de Presupuestos. "El 2011 es complejo. Hay un programa de gobierno ambicioso, está la reconstrucción y la necesidad de acotar el déficit fiscal efectivo que arrastramos… El aumento de gasto debiera andar cerca del crecimiento del PIB", señala la parlamentaria.

En la oposición, en tanto, advierten que el Ejecutivo "ha estado muy cerrado. No hemos tenido señal sobre el alza del gasto, pero debiera llegar a 6%. Mi sensación es que el presupuesto ha sido visado en un 100% por Piñera", dice José Miguel Ortiz, diputado DC.

Similar opina el PS Carlos Montes: "Mi impresión es que incluso un gasto creciendo al 9% incluida la reconstrucción es todavía bajo. Pero esa discusión es artificial si no sabemos qué planea el gobierno para su agenda y el programa social que heredó".