Antes de las 8.30 de la mañana de este sábado, el ministro de Economía, Jorge Rodríguez Grossi, fue informado por el diputado Matías Walker (DC) de la acusación que realizó el economista jefe del Banco Mundial, Paul Romer, en el sentido de que la elección de los cambios de metodología del ranking de competitividad empresarial había sido "contaminada" políticamente por parte del staff del reporte. Lo más preocupante, es que si bien el informe Doing Business revisa a 190 países, Chile había sido especialmente perjudicado los últimos cuatro años.

De inmediato, el secretario de Estado se comunicó con la vocera de gobierno, Paula Narváez, y comenzaron a elaborar la respuesta de La Moneda a este hecho calificado por la autoridad como "gravísimo".

El escándalo de proporciones internacionales que estalló, con Romer como protagonista, tiene relación con la práctica constante que hace el BM de mejorar la metodología que usa para revisar la facilidad para hacer negocios en un país, que recoge desde pagos de impuestos y obtención de permisos de edificación, a eficiencia del proceso de quiebras, entre otros.

El punto es que de acuerdo a Romer, estos cambios podrían ser "particularmente relevantes para Chile, cuya ubicación en el ranking ha sido especialmente volátil los últimos años". Entre 2006 y 2017 el país cayó del puesto 26 de competitividad al 55, con claros movimientos a la baja durante la primera y segunda administración de Michelle Bachelet (ver infografía).

En la mira de Romer estaría especialmente Augusto Lopez-Claros, economista boliviano, quien dirigía el reporte del Doing Business los últimos años, pero que actualmente se encuentra con licencia de su cargo como director del grupo de indicadores globales del BM.

Según señaló Romer al Wall Street Journal, medio que destapó el escándalo, "quiero hacer una disculpa personal a Chile y a cualquier otro país en el que transmitimos la impresión equivocada", y reconoció en parte su culpa "por no hacer suficiente due diligence, para luego darme cuenta de que no tenía suficiente confianza en la integridad de la información en el reporte".

Romer aseguró -al mismo medio- que el deterioro de los últimos cuatro años solo se debió a aspectos metodológicos, y que de hecho, "basado en las mediciones que hacíamos antes, las condiciones para hacer negocios no empeoraron en Chile bajo la administración de Bachelet".

Reacción del gobierno

A través de Twitter, la Presidenta manifestó que es "muy preocupante lo ocurrido", remarcando que "más allá del impacto negativo en la ubicación de Chile, la alteración daña la credibilidad de una institución que debe contar con la confianza de la comunidad internacional".

En esa línea, Bachelet sostuvo que "como gobierno solicitaremos formalmente al BM una completa investigación", agregando que "los rankings que administran las instituciones internacionales deben ser confiables, ya que impactan en la inversión y el desarrollo de los países".

Más duro se mostró Rodríguez Grossi, al señalar que lo ocurrido es "una inmoralidad pocas veces vista", y planteó que aunque Romer se comprometió a recalcular el índice de Chile para los últimos cuatro años, "el daño ya ha sido hecho y es de esperar que no vuelva nunca más a ocurrir que se manipulen estadísticas con objetivos políticos".

Además, el titular de Economía enfatizó que Chile es en parte "dueño" del BM, ya que tiene una participación (si bien leve) en los activos de la institución internacional.

En lo inmediato, el embajador de Chile en Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, ya comenzó gestiones para reunirse con autoridades del Banco Mundial en Washington, de manera de informarse exhaustivamente sobre qué ocurrió al interior del organismo, y qué pasos vienen por delante. Además, el embajador -quien se encuentra actualmente en Chile- indicó que el lunes se reunirá con el ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, para conocer mayores detalles, ya que el economista ya mantiene conversaciones con personeros del banco.

Conflicto interno

Pero la supuesta corrección y publicación de las cifras adelantada por Romer podría estar en entredicho, porque el propio Banco Mundial defendió su reporte estrella, el Doing Business, señalando que los cambios en la metodología "están diseñados sin tener a ningún país específico en mente, sino para que el clima de negocios en general pueda mejorar". Así, aunque el ente indicó que "en vista de las preocupaciones expresadas por nuestro economista jefe, Paul Romer, en los medios (...) llevaremos a cabo una revisión externa de los indicadores correspondientes a Chile", enfatizó que "los datos objetivos no están sujetos a influencias políticas".

Por su parte, el propio López-Claras en una respuesta que envió al periódico Wall Street Journal rechazó las críticas al informe que dirigía en su momento, señalando que Chile solo fue "perjudicado parcialmente por los cambios metodológicos", por ejemplo, cuando se introdujeron las diferencias en el trato según género en la legislación. El país "cayó severamente por las varias restricciones existentes contra las mujeres", señaló López-Claras.

Además, planteó que una nación también baja en el ranking porque lo superan sus competidores, apuntando específicamente a México y Colombia, ya que estos introdujeron ocho y seis reformas pro negocios, respectivamente, desde 2014, mientras que Chile solo había impulsado dos. "No es sorprendente que México superara a Chile como el país con mejor ambiente para hacer negocios en América Latina", sostuvo.

En tanto, el ex ministro de Hacienda Felipe Larraín afirmó en redes sociales que "de existir cualquier alteración o anormalidad en las cifras referentes a Chile sería una situación muy grave y repudiable", pero destacó que "el BM ha aclarado contenido y metodología de su informe Doing Business (...) y ha dicho que hará una revisión externa de los indicadores".

Información desde Chile

Pese a que la acusación de Romer apuntó al staff del BM por posible manipulación del ranking, expertos que conocen cómo se arma el reporte alimentaron sospechas desde otra arista, apuntando al medio local.

Así lo dejó entrever, al menos, el ex ministro de Hacienda de Bachelet en su primera administración, Andrés Velasco, al plantear en su Twitter: "Manipulación en Washington o en la entrega de datos en Chile? Lo primero grave; lo segundo, gravísimo".

De hecho, el propio Doing Business informa quiénes colaboraron en la entrega de información desde Chile, los que alcanzan actualmente 114 personas, particularmente profesionales de estudios jurídicos.

Por ejemplo, se repiten profesionales de la empresa de auditoría PwC, además de abogados de Morales, Besa & Cía. Ltda, Urenda, Rencoret, Orrego y Dörr, Carey y Cía. Ltda, Albagli Zaliasnik Abogados, entre varios otros.

neg-banco-mundial