En julio de 2012, José Miguel Viñuela decidió dejar Mega -su casa televisiva por 15 años- y los tres programas que ahí conducía (Mucho gusto, Coliseo romano y Sábado por la noche) para emigrar a TVN, canal que le ofreció cuatro años de contrato.

En septiembre de 2015, su romance con la señal estatal terminó abruptamente, y el animador se quedó sin canal. Dos años después de esto, Viñuela reflexiona: "Cuando me fui a TVN quise romper el cascarón. Quise probarme, me probé, tuve dos años buenos, otros dos malos. En fin, da lo mismo, no le echo la culpa a nadie de lo que pasó. Pero sé que eso fue lo mejor para crecer y volver hoy siendo un profesional mucho más maduro y mejor persona".

El regreso del que habla tiene que ver con Mucho gusto, pero no con el reemplazo que hizo en junio en el matinal por una licencia de Luis Jara. Se refiera a que desde este lunes será parte de un trío de conductores junto a Katherine Salosny y Jara, en el mismo matinal de Mega. "Me voy a sumar al grupo de animadores. La radio (Candela) no la dejaré, porque es el proyecto por el que yo llegué a Mega, y eso es gracias a que el canal hará un gran esfuerzo. No quiero sonar como el Puma Rodríguez, pero creo que acá escucharon la voz del pueblo. Empezaré a tener apariciones en octubre, pero ya en enero será de forma más definitiva", explica.

Cuando hizo el reemplazo, ¿tuvo alguna ilusión de quedarse?

No, porque siempre estuvo claro que el programa tenía dos animadores, el Lucho y la Katy. Siempre entendí que esto era un reemplazo, y que luego volvería a la radio. Sí me sorprendió bastante la respuesta de la gente, algo que no viví ni siquiera en la época más fuerte de Mekano. Fue lindo encontrarme con ese cariño que no veía hace mucho, mucho, mucho tiempo.

¿Siente que en algún momento la gente no lo quiso?

Sentí en un momento, cuando estaba en TVN, que la gente fue muy dura conmigo, y así lo hacían ver en las redes sociales. Creo que la gente como que me castigó. Estaban acostumbrados a verme en Mega, en otra faceta, y no haciendo formatos que, de alguna manera, se alejaban de lo que a mí me gustaba. Ahora que lo veo con distancia, creo que la mía en TVN no fue mi mejor versión, pero fue necesario pasar por eso para crecer.

¿En qué cree que creció?

Después de varias experiencias, descubrí una manera diferente de animar, que es saber que a veces ser pasivo no significa que vayas a figurar menos o no te notes. Lo ves como que también es una manera de aportar. Me encanta haber desarrollado eso. Lo valoro mucho. Desde que salí de la tele, crecí mil más humana y profesionalmente. Ahora, más que ir a buscar, soy de ponerme al servicio.

¿Siente que en Mucho gusto puede ser tal como es?

Cien por ciento. Lo veo en que nunca nadie me dijo nada que no pudiera hacer al aire. Nunca escuché al productor ejecutivo del programa diciéndome algo que no podía hacer. Y eso para mí es la felicidad máxima. Sentir que nadie te está poniendo límites, y que los límites solo te los pones tú por la edad, la paternidad, la madurez. Toda la experiencia de vida me ha llevado a una nueva forma de animación. Yo hasta mi último año en la tele siempre fui más ansioso, más de sentir que el programa no podía guatear, y tenía que meterle y meterle, lo que se traducía, quizás, en levantar más la voz.

¿Tiene algún valor extra volver a su primera casa televisiva?

Creo que la gente me percibe como muy Mega, y eso se ve reflejado en que ahora la gente volvió a ser buena onda conmigo. La misma gente que antes me odiaba por la risa, ahora la encuentran genial. Sentí que la gente me echaba de menos. Aprendí mucho cuando estuve fuera de la tele, y ahora que estoy en Mega, puedo decir que no me quiero mover nunca más. Me acomoda poder desarrollar una animación que me deja ser yo mismo, sin caretas.

¿Por qué cree que a Mucho gusto le va bien en rating?

Siento que el Mucho gusto es súper cercano, súper empático. Me da la sensación de que es un matinal que llega mucho más a la masa del chileno común y corriente. Están muy en la línea de la picardía del chileno. Creo que han sabido ponerse en el lugar de la gente y adaptarse a lo que el chileno de hoy quiere ver en pantalla, que no son caretas y tampoco el animador estirado y distante.

¿Qué opinión tiene de la competencia matinal?

Mega lleva tres años, más o menos, liderando, pero a veces las distancias se estrechan. TVN ha ido consolidando su franja matinal, y ahí hay una dupla que se está afiatando. Más encima llegó Pablo Manríquez. Bienvenidos también está haciendo las cosas bien, y hace rato que son un programa súper consolidado. Martín y Tonka, además, son una de las duplas más potentes y creíbles que hay hoy en Chile. Chilevisión tiene al Rafa y a la Carola, más la Pamela Díaz, que le da el toque del pueblo. Creo que el próximo año la competencia será dura porque todos quieren ganar.