El Papa Francisco cambió este miércoles al director del banco del Vaticano, con el fin de acelerar el  saneamiento de una de las entidades más controvertidas de la Iglesia, acusada  de corrupción y blanqueo de dinero.

El financiero francés Jean-Baptiste de Franssu remplaza desde este mismo  miércoles al industrial alemán Ernst von Freyberg como presidente del banco Vaticano, una decisión tomada tras la última reunión del "G9", los nueve  cardenales que asesoran al papa en la reforma de la Iglesia.

El pontífice, que asumió el poder hace casi 17 meses, decidió una serie de  cambios claves dentro el banco del Vaticano, entidad que está siendo renovado a  fondo tras décadas de escándalos por corrupción y lavado de dinero,

La víspera, el banco informó que fueron cerradas 3.000 cuentas sospechosas,  tras la inspección ordenada por Francisco. 

El pontífice "quiere que los cambios se realicen en forma rápida", contó  durante una conferencia de prensa el cardenal australiano George Pell,  encargado del recién creado ministerio de Economía del Vaticano.

Entre las medidas adoptadas es la de convertir el IOR en un pequeño banco,  que se "dedique sólo a servir la Iglesia", es decir a los empleados y a las  entidades católicas, que serán las únicas que podrán ser clientes.

"Tenemos muchos desafíos aún que encarar y mucho trabajo por delante",  confesó Pell.

La reforma de la controvertida gestión de las finanzas del Vaticano es uno de los mayores retos para el Papa argentino, que prometió tras su elección en  marzo del 2013 poner orden en el IOR ordenando controles más estrictos.

Si bien inicialmente se creía que IOR iba a ser cerrado para convertirlo en  un banco ético, el Papa terminó por transformarlo en un simple "proveedor de  servicios para la Iglesia", explicó Pell.

"Es para mí un honor que me llamaran para aplicar estos cambios", declaró  el economista De Franssu, poco conocido a nivel internacional, miembro de la  disuelta comisión que estudió los problemas financieros y administrativos de la Santa Sede y desde hace pocos meses formaba parte del ministerio para la  Economía.

"Siento este encargo como una misión", comentó el experto francés, católico  practicante, miembro del movimiento católico internacional para la defensa de  la vida y la familia tradicional.

"Sólo inversiones éticas transitarán por IOR", advirtió.

UN ROSTRO PARA IOR 

Con el nuevo rostro del IOR, se entra en la llamada "fase II" de su  reforma, iniciada al término de la revisión de 19.000 cuentas.

El martes, la entidad publicó sus cuentas del 2013 e indicó que tras el análisis sistemático de sus clientes bloqueó 1.329 cuentas individuales y otras 762 clientes institucionales. 

Igualmente informó que cerró 3.000 relaciones con clientes, de las cuales 2.600 eran "cuentas durmientes".

El cierre de esas cuentas supuso para la entidad deshacerse de activos por  un valor de 44 millones de euros; de ellos 37,1 millones se transfirieron a  instituciones italianas, unos 5,7 millones se transfirieron internamente como  donaciones y los 1,2 millones de euros restantes se pagaron en metálico a sus  titulares.

La limpieza de la entidad estará acompañada con una reforma más amplia de  todas las actividades económicas de la Iglesia y afectará también al sistema de  comunicación, en particular Radio Vaticano, la emisora de la Santa Sede que  transmite en numerosos idiomas a todo el mundo. 

"Vamos ahorrar en forma considerable", adelantó el enérgico cardenal Pell,  quien se convierte en una de las personalidades más influyentes dentro del  Vaticano.

La Santa Sede anunció la reforma también del Fondo de Pensiones del  Vaticano y de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA). 

Con la nueva era, el Papa argentino intenta clausurar varias décadas de  mala gestión de las finanzas del Vaticano, marcadas por los escándalos, las  intrigas y sobre todo el lavado de dinero proveniente de la mafia.

La salida de von Freysberg, nombrado por el papa emérito Benedicto XVI  pocos antes de renunciar a su pontificado, y la designación de un nuevo equipo  de trabajo deberá dotar de "mayor transparencia" a la entidad bancaria.

De Franssu adelantó que se dedicará "tiempo completo" al IOR, al contrario  del alemán. 

En el consejo del IOR entrarán a formar parte otros laicos, entre ellos el  alemán Clemens Boersig, la estadounidense Mary Ann Glendon y el británico Sir  Michael Hintze, un señal de independencia.

Costo de las reformas hunde el beneficio del banco del Vaticano