Los vuelos de la compañía estatal Aerolíneas Argentinas comenzaron a normalizarse pasado el mediodía del martes en Buenos Aires tras levantarse una huelga de pilotos por reclamos salariales  que duró cinco horas, anunciaron los sindicatos.

El paro se levantó a las 12.30 locales luego de que el ministerio de Trabajo dictaminara la conciliación obligatoria, informó la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) en un comunicado de prensa.

El paro sorpresivo se inició a las 07.00 locales del martes, afectando "la totalidad de los vuelos", informó la compañía, después de que el  lunes otra protesta sindical en la empresa de rampas también produjera complicaciones. 

Los sindicatos APLA y la Unión de Aviadores de Líneas Aéreas (UALA), que  representa a los pilotos de la subsidiaria Austral, reclaman la reapertura de  negociaciones paritarias y piden modificaciones en el impuesto a las ganancias  (sobre salarios).

Según la compañía de bandera argentina, los pilotos cobran sueldos brutos mensuales de unos 90.000 pesos (10.100 dólares). 

A media mañana el ministerio de Trabajo dictó una conciliación obligatoria cuando ya habían sido cancelados los vuelos a Santiago de Chile y a Asunción, además de todos los de cabotaje, según la información oficial. 

En un comunicado, la empresa calificó el paro de "una medida de fuerza  intempestiva, desproporcionada e irrazonable rompe los acuerdos salariales  firmados" que vencían el 30 de septiembre próximo.

La compañía se comprometió a "recompensar a los pasajeros por los daños  ocasionados". 

Al ser consultado sobre el conflicto, el jefe de Gabinete, Jorge  Capitanich, señaló en rueda de prensa que "en el sector, hay una multiplicidad  de gremios que van encadenando sus conflictos". 

Agregó que "existe una actitud y una estrategia deliberada para promover  conflictos, que tiene una finalidad ya que son gremios alineados con la  oposición política".

Aerolíneas Argentinas fue privatizada en 1990 pero volvió a manos del  Estado argentino en 2008, cuando fue expropiada a la española Marsans, junto a  la filial doméstica Austral, con una deuda de casi 890 millones de dólares.

Argentina se encuentra en un momento de alta conflictividad sindical, en  medio de una recesión y una alta inflación que repercute en el poder  adquisitivo de los sueldos, en particular en la industria automotriz y de  auto-partes, pero también alcanza a otros sectores.

Así, paros sorpresivos afectan esta semana la normal proyección de  películas en los cines que funcionan en los centros comerciales, en reclamo de  primas adeudadas, en una inusual protesta en Buenos Aires.