La aceptación de los resultados electorales en Nigeria por parte del gran derrotado, Goodluck Jonathan, y la predisposición mostrada por el nuevo presidente, Muhammadu Buhari, para dialogar con el ex mandatario han evidenciado la madurez de esta joven democracia, pese a los temores de violencia postelectoral.

A raíz de las anteriores elecciones en Nigeria, en 2011, en que se produjeron enfrentamientos que dejaron unos 1.000 muertos, el actual presidente llamó a su país a "aceptar pacíficamente la histórica victoria de la oposición".

La Comisión Electoral proclamó ayer vencedor de las elecciones realizadas el sábado pasado a Buhari  de 72 años, con una ventaja de unos 2,6 millones de votos sobre el presidente saliente, Jonathan, quien aceptó su derrota. El ex mandatario, de 57 años, ha gobernado Nigeria desde 2010.

"La unidad, la estabilidad y el progreso de nuestro querido país es más importante que cualquier otra cosa", aseguró el ya ex presidente de Nigeria, quién llamó a su sucesor para felicitarlo por su victoria.

Según el recuento del Grupo Monitoreo de la Transición, con más de 400 organizaciones cívicas, que Buhari obtuvo el 59,4% de los votos contra el 39,2% de Jonathan. El resultado oficial es de 53,9% contra 45%.

La victoria del ex dictador militar  fue la primera de la oposición desde la restauración de la democracia en el país en 1999. Este nuevo líder gobernó a los nigerianos entre 1983 y 1985.

En su conferencia primera conferencia pública, el actual presidente elogió  Jonathan por ser un verdadero "hombre de Estado" y llamarle directamente para admitir su derrota y felicitarle. 

"Espero poder reunirme con él (Jonathan) lo antes posible y comenzar a planificar la transición entre administraciones, un proceso que mi equipo y yo pensamos hacer con la mayor cooperación y respeto", añadió el general musulmán retirado de 72 años.

Buhari también celebró la tranquilidad y la paciencia que demostraron los nigerianos, algunos de los cuales tuvieron que esperar casi 36 horas para poder votar.

Durante la jornada electoral del sábado, se registraron numerosos fallos en el sistema electrónico de acreditación, que en algunas zonas provocaron largas filas y retrasos, mientras que en otras obligaron a posponer las votaciones hasta el domingo.

Tras conocerse los resultados, decenas de miles de personas salieron a las calles de ciudades de todo el país escobas en mano -símbolo del cambio promovido por el partido La alianza Congreso de Todos los Progresistas (APC)- y comenzaron a celebrar de manera pacífica una victoria muy esperada.

Espectación a nivel internacional 

La comunidad internacional, que aguardaba a conocer el futuro de la mayor economía africana, ha felicitado a los nigerianos por su compromiso con los principios democráticos.

El presidente estadounidense, Barack Obama, instó hoy a Buhari y a Jonathan a "centrarse en la unificación del país y en encabezar juntos Nigeria en una transición pacífica".

Otro de los grandes temores en estos comicios era el grupo yihadista Boko Haram que, pese a irrumpir durante la jornada electoral con ataques contra colegios electorales en los que murieron al menos siete personas, no logró atemorizar a los nigerianos, que acudieron convencidos a las urnas para decidir sobre el futuro de su país.

Así, un total de 28,5 millones de personas participaron en estas elecciones, en las que 56 millones -de una población de 170 millones- estaban llamados a elegir a su próximo presidente.