"Hace 20 días, cuando me invitaron a la gala por los 91 años de Nelson Mandela, quedé halagada e impresionada. Me preocupé de buscar un regalo representativo para la esposa del ex Presidente sudafricano (artesanía en plata y alpaca) y de verme bien. Mi impresión era que entre los vestidos que me ofrecía la misma organización del evento o amigos, lo mejor era llamar a quien me parecía la mejor posibilidad: un diseño chileno de Rosario Riveros.

Ya en Nueva York, una limusina negra apareció con un personaje que se presentó como asistente, para entregarme una carpeta con los horarios, tickets de invitación, credenciales y lo que debía llevar esa noche. No entendía la razón, si estaba invitada, pero el celo de seguridad fue muy estricto. Por la tarde me fui a peinar, me maquillé sola por opción personal y el problema es que soy mujer y, como siempre, obvio que todo empezó a funcionar mal a última hora. Y habían pedido absoluta puntualidad. Estaba alojada a siete cuadras del Gran Central Station, donde sería la gala, y como era la hora del taco, opté por bajarme del auto y seguir el camino en un carrito de un senegalés que lo llevaba tipo bicicleta... Era genial, todo el mundo mirando esta escena en que iba vestida de noche y en el medio de transporte más bizarro.

Llegué al red carpet en ese carro. De verdad era un mar de fotógrafos vestidos de trajes negro y otro mar de policías de seguridad. Esa fue la tónica hasta el check 1, 2 y 3, que permitía con la invitación ir pasando todas las barreras. La Central Station es un icono de arquitectura: monumental, iluminado, increíble. Llego a la última puerta y creo que habían 30 policías y personas de seguridad: me abren la puerta y en el cóctel que precedía a la cena habían 40 personas como máximo, todos con la intención de lograr lo mejor por una causa. Tomando champaña y con platos de comida fusión que iban y venían.

TODOS PREGUNTAN POR CHILE
Me presentan a los anfitriones, a Gracia Machel Mandela, que es encantadora y sencilla, que me preguntaba por Chile y agradecía que viajara 12 horas para estar ahí... Y yo sólo le agradecía a ella por invitarme. A su lado, Bill Clinton, quien lejos de los mitos es un líder en el mundo y una persona receptiva y amable, que tuvo varios recuerdos para Chile. Y Donna Karan, la diseñadora top, que saluda y cuenta que el otro año quiere venir a conocer la Patagonia, porque le han hablado tan bien de ella. Y Susan Sarandon (Thelma & Louise), que se acerca y muy amable dice que tiene grandes amigos chilenos.

Luego viene un operativo que nos lleva a la cena, donde sirven atún crudo con alcaparrones y pescado de roca. En mi mesa está un señor de la actuación, Morgan Freeman (Million dolar baby), con quien hablamos de varios asuntos que prefiero dejarlos en el ámbito privado. Y fui sorprendida cuando Wesley Snipes (Blade) se acercó a nuestra mesa, conversamos un buen rato y me pasó su tarjeta. Me llamó la atención que todos saben perfectamente dónde queda Chile y preguntan cómo está el país.

El evento sigue con un video del primer ministro Gordon Brown y se destaca la instauración del Día de Mandela. Hacen un llamado a las celebridades y políticos presentes a imitar su trabajo, y a preocuparse por el planeta que les queremos dejar a nuestros niños. Una invitación para un mundo mejor. Eso es lo más importante: estoy agradecida por tener la posibilidad de invitar a personalidades de mi país a buscar una causa para trabajar el próximo año, y que ojalá la lideremos muchos".