Cualquiera sea el alcance y la duración de la ofensiva israelí en la Franja de Gaza, ciertos desenlaces están claros: no terminará con el derrocamiento del gobierno de Hamas ni con la reocupación del territorio por parte del ejército israelí.

La operación militar concluirá con un cese al fuego gestionado por algún actor externo al conflicto -como Egipto- y la situación volverá al mismo punto en que estaba antes de que todo comenzara, al menos hasta la próxima vez.

¿Entonces qué busca lograr Israel con esta intervención?

En primer lugar, la decisión de dar luz verde a la fase militar en el terreno puede tener un objetivo limitado: buscar y destruir los túneles construidos por Hamas y otros grupos con el objetivo de infiltrar militantes armados en Israel.

Una infiltración de esta naturaleza tuvo lugar a primeras horas del jueves, cuando 13 palestinos surgieron de un túnel construido entre Kerem Shalom y Kibbutz Sufa, en el este de la Franja, a eso de las cuatro de la mañana. Tropas israelíes interceptaron rápidamente a los intrusos y los obligaron a regresar por donde vinieron.

RIESGOS

Infiltrarse en territorio israelí -sea a través de túneles o con desembarcos en la costa- ha sido una táctica relativamente nueva de los palestinos en esta crisis y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, hizo una referencia explícita a los túneles cuando autorizó la ofensiva terrestre.

Si terminar con estas infiltraciones es el objetivo de la operación israelí, entonces la ofensiva terrestre puede estar limitada al perímetro de la Franja, acompañada por algunas misiones en la costa.

Sin embargo, las operaciones terrestres siempre acarrean riesgos significativos.

Para comenzar, las fuerzas israelíes pueden volverse vulnerables.

Los militantes palestinos han desarrollado una infraestructura subterránea considerable y cuentan con misiles antitanques relativamente avanzados. Su táctica será infringir bajas al ejército israelí o capturar soldados para luego tener con qué negociar.

Pero, por supuesto, el mayor riesgo cuando armamento pesado entra en la ecuación y se producen cruces de disparos en el terreno es la población civil.

Esto podría poner un límite para la ofensiva israelí ya que más víctimas pueden provocar mayor preocupación internacional y nuevos llamados a terminar con la operación terrestre lo antes posible.

A pesar de toda la retórica israelí de reducir la capacidad militar de Hamas, el ejército será reticente a incursiones en zonas densamente pobladas.

Si uno tiene en cuenta experiencias pasadas, se puede anticipar que Israel intentará apoderarse de los caminos principales para dividir la Franja en zonas en las que poder operar.

UN FIN TEMPORAL

Pero el objetivo principal es presionar a Hamas y a otros grupos palestinos para que acepten el cese al fuego.

Israel no quiere retomar el control de la Franja de Gaza. Quiere el regreso de la calma.

Los analistas militares creen que Hamas está en retirada. Sus esfuerzos de llevar los combates a Israel a través de cohetes de largo alcance y de intentos de infiltración han fracasado casi en su totalidad.

Por varias razones -que involucran a las siempre complicadas relaciones entre las naciones árabes y la dinámica de los grupos palestinos- ningún trato se ha alcanzado todavía.

Pero un cese al fuego es la única forma de que este conflicto termine.

Claro que en su sentido más fundamental el conflicto no terminará porque el dolor y los reclamos palestinos continuarán.

La complicada situación de la Franja de Gaza, entre Israel por un lado y un Egipto hostil por el otro, tampoco terminará.

Y ante la ausencia de cualquier iniciativa de paz a más largo plazo en el horizonte, cuando esta ofensiva militar israelí termine comenzará el conteo para el próximo resurgir de la violencia.