Muchos nunca habían acampado, ni tenido la oportunidad de convivir con tantas personas en medio de la naturaleza. Por eso fue una fiesta. Entre los recientes 9 y 11 de noviembre, los niños y jóvenes con capacidades diferentes, que asisten a los 56 centros de Coanil, desde Arica a Chiloé, pudieron disfrutar de un fin de semana de camping en el parque Callejones, de la comuna de Codegua (VI Región).

"Esta es una experiencia súper buena, además de que me encantó el camino y pude ver paisajes que nunca había visto, como bosques y caminos muy lindos. Incluso, en el viaje, también vimos Santiago por primera vez", relató Enzo, uno de los alumnos de la escuela Los Algarrobos, de Alto Hospicio, Iquique.

Así como Enzo, fueron más de 1.500 personas, entre alumnos, trabajadores, familiares, miembros de empresas y voluntarios, los que participaron del II Jamboree que organiza la Fundación Coanil, para promover y desarrollar la inclusión de niños y jóvenes con discapacidad.

Según el gerente de Coanil, Álvaro Chacón, la primera versión se realizó en 2015, y dados los buenos resultados se decidió repetirlo, a petición de los propios niños: "Este campamento es abierto a la comunidad Coanil, lo que genera un espacio muy grato de inclusión y convivencia, en donde todas las personas nos valoramos y nos queremos, independiente de nuestros problemas".

Desde el aspecto educativo, el campamento potencia la autonomía y la independencia de los niños. "El salir de cada hogar implica toda una organización entre ellos, como una unidad. Esas áreas cognitivas incluyen lo que significa compartir un viaje, salir durante algunos días, hacerse cargo de sus pertenencias y potenciar la responsabilidad personal y grupal", explicó Joanna Arizabalo, coordinadora de educación de Coanil.

La actividad formativa y de entretención fue apoyada por 80 voluntarios de la carrera de Terapia Ocupacional de la U. Autónoma, y también por el Grupo Scout Andrée Wolf, para dirigir y organizar las tareas de campamento, actividades y juegos grupales. "Me motivó poder interactuar, fue una gran experiencia de aprendizaje para ellos, pero sobre todo para nosotros", señaló Luis Gangas, voluntario de la U. Autónoma.

El campamento contó con shows musicales y de talentos, campeonatos de fútbol, juegos, una tallarinata de cierre y talleres de reciclaje, desarrollados por la empresa especialista en el área, Kyklos. "Lo más importante es que trajeron desechos de todas partes de Chile para ser reutilizados, acá no se compró nada; ellos se organizaron para colaborar y eso genera un gran espacio de comunidad", dijo Sebastián Herceg, gerente de Kyklos.

Para Magdalena Delpiano, coordinadora laboral de Coanil, el Jamboree es una instancia práctica para desarrollar competencias en los niños. "El trabajo en equipo, la toma de decisiones y la autodeterminación les sirven en estas instancias más lúdicas, pero también favorecen su inclusión social a futuro".