Las escenas de pánico se volvieron a apoderar de Londres. Cerca de las 14.40, poco después del término de la tradicional sesión semanal de preguntas que los parlamentarios le hacen a la primera ministra, Theresa May, un auto -con dirección hacia el Parlamento británico- atropelló a varias personas que estaban en la vereda del Puente Westminster. Luego, el vehículo se estrelló contra las rejas de las dependencias del Parlamento, mientras que el conductor, vestido de negro y armado con dos cuchillos, se bajó del auto y apuñaló a un policía -identificado como Keith Palmer- y finalmente fue abatido. Cuatro personas perdieron la vida y otras 40 resultaron heridas, entre éstos tres estudiantes franceses.

De inmediato todas las alarmas se encendieron, se escucharon gritos desesperados en el puente, mientras decenas de personas corrían por las calles. Las fuerzas de seguridad llevaron inmediatamente a May en un auto Jaguar hacia la residencia oficial del gobierno, ubicada en el número 10 de Downing Street. A su vez, los parlamentarios fueron informados de la situación y se les ordenó quedarse adentro del edificio. La policía informó que se encuentra investigando el incidente como un atentado terrorista islamista, hasta que se probara lo contrario. Así, Europa sufrió otra vez un ataque que llevaba la huella del terrorista yihadista.

El atacante hasta anoche no había sido identificado y existía gran confusión sobre su identidad (ver nota secundaria). "Estaba cruzando el puente cuando comencé a escuchar los gritos. Luego veo una zapatilla en la calle y un cuerpo en el otro lado de la calle y pensé que habían atropellado a alguien. Había otro cuerpo y más allá otro cuerpo y había también un cuerpo en el agua que estaba boca abajo", señaló al diario The Times, Stephen Voake, de 56 años.

May, que tras llegar a la residencia oficial del gobierno se ausentó poco más de una hora, abriendo la especulación en los medios sobre si había visitado a la Reina Isabel II, sólo compareció ante la prensa seis horas después del ataque, al que calificó de "repulsivo y depravado". "Los terroristas eligieron golpear el corazón de nuestra capital, donde las personas de todas las nacionalidades, religiones y culturas se reúnen para celebrar los valores de la libertad, democracia y libertad de expresión", señaló la primera ministra, tras liderar una reunión de emergencia. May, que habló por teléfono con Donald Trump, añadió que el nivel de amenaza ha sido severo por algún tiempo y que eso no cambiará.

Una de las historias que conmovieron a los británicos fue la del diputado conservador, Tobias Ellwood, quien se convirtió en héroe al intentar reanimar sin éxito al policía que fue apuñalado a las puertas del Parlamento. Sin embargo, ni la respiración boca a boca ni el masaje cardíaco que le practicó lograron salvar su vida. Las imágenes del fotógrafo de The Associated Press, Stefan Rousseau, lo muestran desesperado y manchado en sangre.

El periodista y experto en terrorismo de la BBC, Dominic Casciani, señaló que el incidente es exactamente la clase de escenario para el que los jefes de seguridad se habían estado preparando. A su juicio, parece el tipo de ataque que los yihadistas habían querido llevar a cabo en Reino Unido, es decir, utilizando un auto y enfrentándose a la policía con cuchillos. Para este analista, el hecho que la policía de contraterrorismo reaccionara tan rápidamente indica cuánto trabajo se ha realizado desde el asesinato del soldado Lee Rigby en 2013.

"Scotland Yard, el MI5 y otras agencias van a poner todo a disposición para establecer quiénes eran los sospechosos o si hay más ataques planeados", añadió. Hasta anoche nadie había reivindicado la acción.

El ataque ocurrió justo cuando se cumplía un año de los atentados suicidas en el aeropuerto de Bruselas, en los que murieron 32 personas. La utilización de un vehículo recordó, además, al ataque de julio pasado en Niza, cuando un camión atropelló a 86 personas que celebraban el Día de la Bastilla. También trajo a la memoria lo ocurrido en Berlín en diciembre, cuando un camión embistió un mercado navideño y mató a 12 personas.

Al ser consultado por El País, el periodista John Carlin señaló que es "posible que los políticos británicos y Trump utilicen el horror para argumentar a favor de medidas antiimigratorias más duras".

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