Las fuerzas somalíes y las tropas de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) han arrebatado al grupo radical islámico Al Shabab el puerto de Barawe, el último bastión importante de los terroristas, en el sur del país.

La ciudad costera ha sido tomada por las tropas aliadas tras enfrentamientos con los yihadistas, confirmó hoy a la emisora somalí RBC el gobernador de la región de la Baja Shabelle, Abdulkadir Mohamed Nur Sidi.

Barawe, situada a unos 180 kilómetros al sur de Mogadiscio, ha sido una de las principales bases de Al Shabab desde que perdió el control de la capital somalí en 2011 y Kismayo en 2012. 

El gobernador de la Baja Shabelle aseguró que, durante los enfrentamientos, han muerto al menos 13 miembros de la milicia radical, y algunos soldados han resultado heridos.

Los yihadistas de Al Shabab empezaron a abandonar Barawe y a llevarse todas sus armas en la mañana del viernes, informaron residentes a la radio somalí.

"Nos vamos, pero volveremos", dijeron los terroristas a algunos vecinos de Barawe, mientras abandonaban la ciudad en camionetas cargadas de artillería pesada.

"Advirtieron de que cualquiera que colaborara con el Gobierno y las fuerzas de la AU sería decapitado", relató un residente bajo anonimato.

La ofensiva de las tropas aliadas se ha desarrollado durante el fin de semana, y ha permitido recuperar otras ciudades estratégicas en la región de la Media Shabelle.

Barawe ha sido durante seis años el principal bastión de los líderes de Al Shabab y de la unidad de inteligencia de la milicia, conocida como "Amniyat". 

Este puerto también ha sido una de las principales fuentes de financiación de la milicia, gracias a las exportaciones de carbón vegetal que operaba desde allí.

La importación y exportación, principalmente de esta materia prima, que el grupo islamista realizaba desde éste y otros puertos somalíes, han generado ingresos a Al Shabab por valor de 35 millones de dólares al año, según datos de la ONU.

Por ello, capturar Barawe era uno de los principales objetivos de la "Operación Océano Índico", iniciada el pasado mes por las fuerzas somalíes y la AMISOM para expulsar del país a los rebeldes de Al Shabab.

La pérdida de la ciudad costera es un nuevo golpe para los yihadistas, que intentan recuperarse de la pérdida de su líder Ahmed Abdi Godane, muerto en un ataque aéreo estadounidense hace apenas un mes. 

Al Shabab, que lucha por instaurar un Estado islámico radical en Somalia, fue incluida en marzo de 2008 en la lista de organizaciones consideradas terroristas por el Gobierno estadounidense.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un Gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas, caudillos tribales y bandas de delincuentes armados.