La Tercera

Visa para haitianos

SEÑOR DIRECTOR

La llegada creciente de inmigrantes haitianos bajo disfraz de turismo puede afectar seriamente la convivencia entre nacionales y miembros de esa comunidad. En 2017 ingresaron en torno a 111 mil, más que duplicando la cifra de 2016 según un informe de la PDI. El gobierno hace caso omiso a las indicaciones de Naciones Unidas. En los objetivos de desarrollo del milenio se pide que la migración sea segura, ordenada y regular, instando a los estados a planificar los flujos. Hoy predomina el mercado como regulador exclusivo de la migración. El Estado se contenta con observar y gestionar. Es hora de que prevalezca un enfoque comprensivo que prospecte las necesidades demográficas, sociales y económicas.
Se debate la idea de dar visa a los haitianos. No es descabellado. Si bien existe el derecho a migrar en las convenciones internacionales, es una falacia que los países no tengan derecho a restringir los ingresos en determinadas circunstancias. Todos los países desarrollados lo hacen. Esta visa permitiría ordenar los flujos, que dan cuenta de un sistema de ingreso viciado y, lo más relevante, daría seguridad a dicha población. Hoy el Estado no tiene capacidad de garantizar una adecuada inserción en el medio local; este grupo vive hacinado y con trabajos precarios. La visa debería extenderse al menos hasta la promulgación de una nueva Ley de Migraciones. Desde 2015 planteo la necesidad de crear una visa de exploración laboral que permita desde el exterior postular vía internet a obtener un permiso de un año. Con esto el inmigrante podría disponer de un tiempo razonable para buscar empleo por cuenta propia, con documento válido y derechos. Así Chile podría equilibrar el talento humano diverso dispuesto a venir.

Lorenzo Agar
Doctor en Sociología