Hace poco, tuve un par de experiencias curiosas, aunque para hacerlas algo más interesantes, diré que más bien representaron una revelación.

Ocurrieron con tan solo unos meses de diferencia, ambas en casas ajenas. Una se dio de noche, en un living, junto a un grupo de amigos en ánimo de fiesta. La otra fue una tarde, probablemente de domingo, en un extendido almuerzo familiar.

En ambas ocasiones algo me sacó de las conversaciones y las dinámicas grupales: no fue la música de fondo sino la calidad del sonido, que me resultó agradable e incluso placentero. Un buen sonido no es algo común de encontrar, pues no todo el mundo le da importancia a su sistema de audio, por eso me acerqué a mirar de qué aparato provenía.

Y allí me la encontré: en ambas casas, una esfera semiplana, que a la distancia parece un gran punto negro, era la responsable. Se trataba de dos parlantes inalámbricos de la serie Studio de Harman/Kardon.

Fue la primera vez que vi y escuché en acción unos altavoces inalámbricos de esta marca. Tanto me sorprendieron que, si no contara ya con parlantes en casa, pensaría seriamente en tener uno de estos modelos.

Con estos antecedentes es que recibí a Luna, el parlante portátil más novedoso de Harman/Kardon en el mercado nacional. ¿Le hará honor a mis recuerdos? Así es cómo me fue probándolo.

Especificaciones técnicas

  • Dimensiones: 210 x 78 x 80 mm
  • Peso: 0,71 kg
  • Tamaño altavoz de graves: 48 x 90 mm
  • Tamaño altavoz de agudos: 20 mm
  • Potencia de salida nominal: 1 x 25 W RMS + 1 x 15 W RMS
  • Respuesta de frecuencia: 60 Hz – 20 kHz (-6 dB)
  • Relación señal/ruido: > 80 dB
  • Versión Bluetooth: 5.3
  • Códecs compatibles: SBC
  • Tipo de batería: Polímero de ion de litio de 17,28 Wh (equivalente a 3,6 V/4800 mAh)
  • Tiempo de carga de la batería: 2,5 horas (5 V/3 A)
  • Tiempo de reproducción de música: hasta 12 horas seguidas (según el volumen y el contenido del audio)
  • Puertos: 1 USB-C
  • Longitud de cable: 1,2 mts.

Primeras impresiones

Luna tiene un diseño pulcro y sofisticado, de apariencia moderna y terminaciones curvas. La carcasa está recubierta, en su mayor parte, por una suave rejilla hecha en base a tejido. Su lomo, en tanto, es de aluminio anodizado, donde se encuentran cinco botones: el de encendido y apagado, los de control del volumen, el de play y stop, y otro para activar el Bluetooth. Ahí también se ubican cinco puntos LED que reflejan el estado de carga del dispositivo.

En la cara posterior se encuentra el puerto de carga, de tipo USB-C. El cable cargador que se incluye en la caja mide 1,2 metros, un largo mucho más adecuado que los cables cortos que, lamentablemente, se han transformado en el estándar para los dispositivos electrónicos.

Este parlante se encuentra disponible en dos versiones: una de tonalidad plateada o “lunar”, como refiere el nombre, y que le da una apariencia espacial al dispositivo. La otra, siguiendo el juego, es negra, algo así como el lado oscuro del satélite.

Su tamaño es compacto, por lo que se hace sencillo ubicarlo en distintas superficies y rincones, en busca de la mejor posición estratégica: aquella que no altere el sonido y que permita proyectar el audio de buena manera.

Su ancho es similar a la altura de un libro, unos cinco centímetros más alto que un iPhone. Su altura está por ahí con el grosor de un libro tapadura de mil páginas, aunque su peso es mucho menor a este: apenas 71 gramos. Es decir, no debería representar un problema para llevar en un bolso, mochila o cartera, cumpliendo así con la promesa de ser portátil. Más aún porque la caja incluye una elegante funda de género para proteger el parlante en los traslados.

Su ancho es similar al alto de un libro.

Conectividad de última generación

Enlazar el parlante a otros dispositivos es súper sencillo y rápido. En este punto, el Harman/Kardon Luna cuenta con características de avanzada, como su conectividad Bluetooth 5.3. Esta es la versión más actualizada, que ofrece una serie de ventajas: una mayor capacidad en la velocidad de transferencia de datos, así como un mayor ancho de banda y solidez en la conectividad. También es mucho más eficiente en el consumo energético y presenta una gran mejora en materia de seguridad, pues evita conectarse a dispositivos que no ofrezcan garantías mínimas.

A eso se suma la opción de conectar dos dispositivos en simultáneo. Por ejemplo, puedes enlazar dos smartphones al altavoz y compartir labores de DJ con otra persona. O bien, tu teléfono móvil y un computador.

Esta última combinación fue la que hice a modo de prueba, donde Luna respondió bastante bien a la exigencia, pasando de las órdenes de un dispositivo a las del otro sin mayores retardos en la reproducción ni interferencias en la conectividad.

Quizá el mayor potencial de conectar dos dispositivos en simultáneo es que puedes enlazar dos altavoces Luna de manera inalámbrica. De esa manera, consigues un sistema estéreo que ofrece un escenario sonoro de mayor amplitud.

Buen sonido, pese a sus limitaciones

Los parlantes portátiles no son de mi mayor preferencia a la hora de escuchar música de forma activa. Me refiero a esos momentos en que le dedico el tiempo y la atención exclusivamente a la reproducción de discos. El problema con este tipo de dispositivos es que generalmente presentan serias limitaciones de sonido, con poco espacio para las dinámicas, además de ruidos indeseables que alteran la escucha y la desvían del camino del placer. Para eso, prefiero un sistema de audio estéreo.

De hecho, un dispositivo como este modelo Harman/Kardon no es para esos fines: como dice su apellido, es para portarlo, para llevarlo a lugares donde no podrías contar con un equipo tradicional, ya sea porque no hay corriente eléctrica o porque el espacio no lo dispone. Los parlantes portátiles son, entonces, un complemento. Ahí está su valor y, desde ahí, también, se hace esta evaluación.

Por eso, aproveché una salida familiar para probarlo. Era un complejo de cabañas, pero justo en el sitio vecino había una celebración privada que duró hasta bien entrada la madrugada, a volúmenes que bien podrían haber llenado al Teatro Caupolicán. A ese ruido se sumaba la música, una electrónica típica de un “lounge”, que venía desde la piscina de nuestro propio recinto.

Arrinconado en el quincho de mi cabaña, un espacio abierto, rodeado de algunos árboles y arbustos, busqué guarecerme en mi propia música. Luna era el salvavidas y respondió bastante bien a las exigencias. En buena medida, logró aislarme de los ruidos que llegaban desde la fiesta del lado, de la piscina y también desde la cabaña vecina, que seguramente intentaba crear su propio ambiente.

Tiene un sonido nítido, con un máximo de volumen bastante alto, que en ningún momento generó distorsiones, resonancias ni otros ruidos indeseables. Luna permitió crear un ambiente íntimo, agradable y musicalizado. Una verdadera gracia, de por sí, para un parlante pequeño cuando se está al aire libre, más aún en las condiciones señaladas.

Probablemente esto haya sido posible porque cuenta con un altavoz específico para frecuencias graves y otro para las agudas, de manera que su procesamiento y reproducción se hace de manera independiente.

El análisis de los detalles quedó para un contexto más contenido, como el living de mi departamento. Allí pude comprobar que este dispositivo, efectivamente, ofrece un sonido con una muy buena relación de medios graves, lo que aporta una calidez agradable al oído: bajos, bombos y cajas se expresan de buena manera, con una resonancia justa y musical, sin caer en los excesos de otras marcas y modelos, que intentan ajustarse a géneros musicales contemporáneos, como el urbano o la electrónica, que demandan la integración de woofers y subwoofers para una reproducción más fidedigna.

Algo más problemática resulta la performance de los agudos, un tanto excedidos en sus niveles. A ratos estos se perciben puntiagudos e incisivos, aunque lejos de la estridencia. Se trata más bien de un desbalance respecto a los graves, por lo que la relación de instrumentos de cuerda y de bronce, como el piano, la guitarra y el saxofón, puede verse un tanto descompensada para un oído más entrenado.

Esta inconsistencia quizá se deba a que este parlante es compatible sólo con el códec SBC, una codificación estándar para dispositivos Bluetooth que se ha visto muy superada por otras como LDAC y aptx, que ofrecen audio en alta resolución y sin pérdidas. Incluso el códec AAC está por encima del SBC en términos de calidad.

Es curioso, por otro lado, que Luna no cuente con una aplicación que permita ajustar o personalizar la ecualización del audio, como ocurre con tantas otras marcas y modelos. Ni siquiera cuenta con un botón en el dispositivo que ofrezca otros modos de configuración. Aquí Harman/Kardon va a contratendencia; básicamente es un tómalo o déjalo. Un apego irrestricto a la tradición que anuncia su eslogan: Beautiful sound. No hay otras opciones.

Autonomía al debe

En términos competitivos, el punto más bajo de Luna está en el poder de su batería. Ésta ofrece una autonomía de hasta 12 horas, dependiendo del volumen y el contenido que se reproduzca. Una duración muy baja en comparación a la que ofrecen otras marcas y modelos que, con frecuencia, llegan a las 20 e incluso 24 horas. Y para cargarla completamente, se necesitan poco más de dos horas de conexión a la corriente.

Ahora, en términos prácticos, 12 horas son suficientes para escuchar música durante un par de días o más sin tener que preocuparse de cargar la batería. Más problemático podría ser si se está por un tiempo más prolongado en algún lugar con poco acceso a corriente, por ejemplo en un camping. Pero todo esto es relativo.

Veredicto Práctico

Harman/Kardon ofrece con Luna una buena alternativa cuando se busca un parlante inalámbrico que se pueda portar con facilidad donde sea que se vaya. A un sonido que, pese a algunas inconsistencias, se percibe muy agradable al oído y es capaz de llenar espacios, incluso al aire libre, se suma una capacidad todoterreno: posee certificación IP67, es decir, si llueve y se moja no debiera pasarle nada, así como tampoco si queda lleno de polvo.

Sus limitaciones se leen como una opción de la marca de optar por una simpleza y sencillez acorde a un público más adulto que juvenil —a diferencia de JBL, de la cual Harman es dueña—, y que puede buscar soluciones más sencillas y no demasiadas alternativas de funcionamiento.

Su precio, sin embargo, puede representar una barrera frente a una competencia que garantiza mayor autonomía y opciones de personalización. En lo personal, en términos de sonido, es de los mejores parlantes portátiles que he probado. Pero, a este precio, me quedo con la serie Studio.

Nota: ⭐⭐⭐⭐★


*Los precios de los productos en este artículo están actualizados al 21 de febrero de 2024. Los valores y su disponibilidad pueden cambiar.