Los riesgos que existen para la perspectiva inflacionaria y una actividad económica que todavía no afianza su repunte son razones suficientes para mantener una política monetaria flexible, según Rosanna Costa.

En una presentación en el Ciclo de Encuentros ASIPLA 2018, organizado por la Asociación de Industriales del Plástico, la consejera del Banco Central aseguró que los antecedentes de los últimos meses revelan un punto de inflexión en el ciclo económico, que se ha traducido en una corrección al alza de las estimaciones de crecimiento para este año y ha dado paso a menores riesgos para la actividad y la inflación.

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"Después de un período de bajo crecimiento, la economía comienza ahora a recuperar su dinamismo", señaló en su exposición.

La autoridad estima que los riesgos para la economía "están sesgados al alza", mientras que para la inflación "están equilibrados".

A su juicio, la mayor expansión implicará un cierre de la brecha de actividad respecto de su potencial, "lo que ayudará a que la inflación converja a la meta de política, a pesar de la presión que ejerce actualmente la apreciación del peso".

Sin embargo, advirtió que "la presencia de los riesgos para la inflación y una economía que aún debe consolidar su mayor dinamismo hacen necesaria una mayor persistencia del estímulo monetario".

En esa línea, Costa precisó que la tasa de política monetaria "comenzará a aumentar en la medida que haya seguridad de que el proceso de convergencia de la inflación a 3% se vaya consolidando".

La funcionaria del organismo emisor agregó que "el análisis de riesgos externos nos recuerda la importancia del tipo de cambio como amortiguador de los shocks externos, haciendo que la economía responda a través de cambios en precios relativos antes que con variaciones en los niveles de demanda y actividad".

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