Farzaneh Saadati estudió matemáticas en la Universidad Politécnica de Teherán (Irán), una de las mejores del país, donde más de la mitad de los estudiantes de su carrera eran mujeres. Luego trabajó seis años como docente en esa y otra universidad. Así empezó una carrera como académica, pero no había estudiado pedagogía. "Pensaba que debía aprender más y decidí moverme a otro campo", reconoce.

Con esa idea en mente, comenzó su búsqueda en Google. "Posición de postdoctorado en matemáticas", fueron sus palabras previas al "enter". Los resultados la guiaron a un aviso de la Universidad de Chile que ofrecía una vacante.

Los más de 15 mil kilómetros de distancia no la desmotivaron, sino todo lo contrario. Casi sin conocer nada del país, era lo que quería para darle un giro a su carrera académica, que hasta entonces había estado enfocada en la matemática pura.

Hoy Saadati es investigadora posdoctoral del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile. Investigó las credenciales de la universidad y del centro que convocaba, también los perfiles de los investigadores a cargo, y decidió postular.

No se cuestionó las horas de distancia del vuelo entre Irán y Chile. Tampoco cómo sería el país. No pensó tampoco en la barrera idiomática que implicaba que ella no hablara ni una palabra en español. "Me interesó la mirada a la educación que ofrece el CIAE, desde diversas disciplinas, como sociología, sicología, etc.", reconoce.

De Chile sabía que era un país relativamente aislado y que había estado gobernado por una dictadura militar, que había derrocado tras un golpe militar al ex Presidente Allende. De los detalles de dónde viviría no supo mucho más hasta que pisó Santiago el 26 de agosto de 2016. Se vino por un año. Lleva tres y pretende seguir. "Amo la oportunidad que me dio Chile. Desde este puesto, tengo las mismas oportunidades que cualquier investigador", señala.

En Chile, comenzó a investigar un tema poco explorado, pero necesario: las creencias de los docentes sobre la naturaleza de las matemáticas, sobre su enseñanza y su aprendizaje y cómo éstas influencian las prácticas en el aula. En definitiva, cómo impactan el proceso de llevar las reformas al aula.

Fue así cómo lideró un estudio en el que participaron un total de 713 profesores y profesoras que enseñan matemáticas en diferentes escuelas. Los resultados dieron cuenta que las creencias tradicionales afectan y apoyan directamente las prácticas que tienen una visión centrada en el docente.

Esta relación era esperada, porque varios estudios lo habían mostrado previamente. Sin embargo, cuando se observaron las creencias asociadas a las reformas, en contraste con las creencias tradicionales, los resultados no mostraron una relación directa, sino indirecta, con las prácticas centradas en los estudiantes, y con las prácticas de aula centradas en el docente. En otras palabras, lo que los docentes creen que "se debe hacer" no corresponde con lo que consideran "se hace" en sus clases.

"Este posible desajuste entre las creencias y las prácticas informadas por los docentes chilenos puede explicarse por la estructura del sistema educativo chileno, que ha estado por décadas orientado al mercado y con una fuerte presencia de mecanismos de rendición de cuentas, y por la falta de autonomía profesional", sostiene Farzaneh.

Comenta que le interesó investigar el sistema educacional chileno, tan diferente al de su país, y cómo puede impactar en las prácticas de los docentes en el aula. "Es diferente, porque no es centralizado, las escuelas son administradas por cada municipalidad o sostenedor privado y es un contexto único de neoliberalismo en la educación".

Auto-eficacia

Basándose en estas investigaciones, la académica ahora está iniciando una nueva etapa de investigación basada en el rol que puede tener el concepto de auto-eficacia (la confianza en la propia capacidad para lograr algo) en la enseñanza y práctica de la resolución de problemas. Más específicamente, está analizando el impacto que pueden tener los programas de desarrollo profesional docente en ese concepto de auto-eficacia.

"Mi investigación sugiere que los docentes se enfoquen más en resolver problemas, a través de cambiar sus prácticas desde una manera tradicional centrada en el docente a una manera más activa centrada en los estudiantes", explica.

De una manera tradicional, los docentes enseñan un concepto o procedimiento matemático, resuelven ciertos ejercicios en la pizarra y le piden a los estudiantes seguir el mismo procedimiento. Pero, en este método, dice, hay poco espacio para la creatividad de los estudiantes. "Sin embargo, de una manera más colaborativa, los estudiantes comparten sus conocimientos y trabajan juntos para encontrar una estrategia para resolver el problema", sostiene.

En su estudio, la auto-eficacia tiene dos dimensiones: auto-eficacia para resolver problemas, es decir, qué tan capaz se siente cada persona de resolver problemas no rutinarios por sí misma y si tiene la habilidad de encontrar diferentes estrategias para resolver un problema matemático. Y está también la auto-eficacia como profesor, si pueden enseñar a resolver problemas a sus estudiantes y si son son capaces de explicarles estrategias que usaron para resolver el problema.