Paulo Garcés: "Es normal que en la UC no me quieran mucho; todos saben mi pasado"

Paulo Garcés

El veterano arquero prueba fortuna en su décimo club profesional. El recuerdo de su reciente suspensión por dopaje y su paso por los tres grandes sigue persiguiéndolo.




Jugó en Católica. Y en Puerto Montt. Y en Lobos, de México. Y en Everton. Y en la U. Y en La Calera. Y en O'Higgins. Y en Colo Colo. Y en Antofagasta. Hasta en la Selección. Y ahora, con 35 años, y tras pasar un proceso de sanción por dopaje, inicia una nueva aventura en Curicó Unido. Un trotamundos.

¿Qué le convenció para llegar a Curicó?

El proyecto y el llamado de Nicolás Larcamón. Fue uno de los pilares para tomar la decisión de venir y rescindir un año de contrato en Antofagasta. La institución se merece ya dar un salto de calidad. Llegar a torneos internacionales, nuestro primer objetivo, y después, pelear por el título. Vamos a ir con todo.

¿Volvería a uno de los tres grandes?

Me encantaría, pero sé también que por la edad y el pasado de los tres equipos, es muy complicado. Me quedo con lo mejor que viví en cada uno de esos clubes.

El sábado volvió a San Carlos y lo pifiaron harto.

Acá es normal que la gente no me quiera mucho, ya todos saben mi pasado. Pero trato de centrarme en lo mío. Venía de jugar poco, de un año complicado, y estos dos amistosos me han dado la tranquilidad y seguridad de que estoy haciendo las cosas bien. Aún tengo mucho que mejorar. Lo que más quiero es poder dar seguridad a mis compañeros.

¿Qué valora de Larcamón, a quien ya tuvo en Antofagasta?

La confianza que me tiene pese al año difícil que tuve allá. Que me haya llamado para este proyecto me dio confianza y tranquilidad. Con él encontraré mi mejor versión. Es un técnico que viene en ascenso. Y muy joven; más joven que yo por nueve días.

Cuando habla de un año difícil en Antofagasta, se supone que lo dice por la mancha de su castigo por dopaje.

Estuve seis meses sin jugar, sin recibir sueldo, sin poder entrenar y sin participar con el equipo. Eso obviamente que te deja afuera y es duro. Después de eso, empecé jugando. Pero terminé fuera del equipo por circunstancias de fútbol. Cambiar de aires, para mí y para mi familia, es muy importante. Esperemos recuperar mi nivel.

¿Cómo evalúa la gestión de la ANFP en el estallido?

Hay que mejorar muchas cosas. Falta demasiado. Se podría haber optado por mejores decisiones, dar tranquilidad desde mucho antes, pero lamentablemente no fue así.

¿Qué hará cuando se retire?

Todavía no lo pienso. Me quedan años de carrera. Sí me gusta lo que es formar arqueros y entrenarlos. De hecho, tengo mi escuela de arqueros en Antofagasta, de 80 niños. Creo que me gustaría seguir por ese lado. Pero, por ahora, me enfoco en seguir jugando

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