María Luisa Sepúlveda: “Carabineros tiene que tener una formación que les permita reconocer sus errores y enfrentar la impunidad en la institución”

Maria Luisa Sepulveda

María Luisa Sepúlveda.


¿Qué fue lo primero que pensó cuando comenzaron a conocerse violaciones a los derechos humanos a propósito del estallido social?

María Luisa Sepúlveda se queda en silencio un buen rato y luego responde.

-¿Sabes qué me pasó? Voy a decir una cosa bien fuerte. Pudiendo decir que casi todas las Fuerzas Armadas no han colaborado en el establecimiento de la verdad y la justicia en Chile, Carabineros es el que menos ha colaborado como institución. En la Comisión Valech, otras instituciones dijeron, por último, "en este regimiento hubo detenidos", sin decir quiénes. Carabineros ni siquiera dijo eso.

Es una de las voces más reconocidas en derechos humanos en Chile. Trabajó en el Comité Propaz, en la Vicaría de la Solidaridad, fue secretaria ejecutiva de la Comisión Valech y hoy es presidenta de la Fundación del Museo de la Memoria. Por eso es que el Presidente Piñera pensó en ella para integrar un consejo asesor para reformar Carabineros.

-Yo le dije que no sabía nada de Carabineros, pero él me aclaró que era por el tema de derechos humanos, y sentí que no me podía negar, porque lo que estábamos viendo era gravísimo”.

La criticaron en el mundo de los DD.HH. por aceptar.

Algunos. Me decían que era una ingenua, pero yo ya estoy bastante vieja como para saber tener la libertad y saber en qué puedo colaborar o qué no. En ese momento me había tocado estar con el grupo de Naciones Unidas que vino para acá, entremedio estuve con el grupo también de la CIDH, y del Instituto de DD.HH. Venía siguiendo el tema, porque me preocupaba muchísimo, pero yo ya estoy fuera de circulación.

22.09.2017 Maria Luisa Sepulveda,ex funcionaria del Comité Pro Paz y la Vicaría de la Solidaridad en entrevista para reportajes Diario La Tercera Foto Marcelo Segura. La Tercera

En las reuniones del consejo participaba el ministro del Interior, Gonzalo Blumel. ¿Qué impresión le dio?

Es una persona muy abierta para trabajar con él, que está muy disponible. Este era un consejo asesor del Ministerio del Interior, entonces él estuvo en todas las reuniones, que fueron en promedio dos semanales, en las que había documentos para leer que se discutían, había exposiciones de estudio, había reuniones con el Alto Mando de Carabineros, etc. Todo eso nos dio una visión de lo que podíamos recomendar en un mes, decir por aquí va el camino para empezar a mirar.

¿Y qué diría usted que es lo principal?

Lo principal es que es posible hacer control del orden público con respeto a los derechos humanos. Y eso hay que grabárselo.

¿Y eso por qué queda claro ahora y no antes?

Es que Carabineros dice que no es posible y no se hace. Los casos que ha habido (de violaciones a los DD.HH.) ellos lo ven como excepciones. Yo pienso que la cantidad de situaciones que hemos conocido, los informes que ha habido, los casos que se han conocido a través de la justicia, etcétera, no nos indica que son excepciones. Son más que eso y, por lo tanto, hay que revisar todo el sistema para que eso no ocurra. Esto no es una excepción. Y entonces ahí uno se mete a ver cómo se hace.

Primero hay que revisar cómo hacer el control del orden público para que de verdad sea efectivo y eficiente y no se violen los derechos humanos. Y entonces ahí hay ciertas propuestas que están en el informe, en términos que fueron muy categóricos. Sobre todo los expertos coincidieron en la necesidad de la planificación previa, en la necesidad absoluta del diálogo con los manifestantes, previo y permanente durante las manifestaciones.

¿Y eso cómo se hace? Porque está la caricatura del carabinero que se le acerca y le dice “por favor, retírese” de la Plaza Italia…

Lo que pasa es que a esta altura es más difícil, pero si tú hubieras tenido eso como un propósito inicial, podrías haberlo hecho distinto. A esta altura se ha generado un distanciamiento y un conflicto entre una parte de la ciudadanía y Carabineros que hace más difícil ese encuentro, porque hay una deslegitimación de Carabineros por violaciones a los derechos humanos y por una serie de otras cosas que hacen eso difícil. Ahora, Carabineros tiene que empezar a formarse y a tener otros procedimientos, porque la vida sigue y va a seguir habiendo manifestaciones, y hay que empezar a pensar que la manera de hacer el control del orden público es otra.

Desde el 18 de octubre del año pasado se han sucedido manifestaciones en todo el país.

¿Cómo fue la recepción de Carabineros cuando fueron a la comisión?

Conversamos. Yo creo que fue una conversación… No sabría evaluarla. Fue respetuosa de ambas partes. Para ellos era difícil que hubiera una comisión externa que estuviera opinando lo que ellos hacen. Piensa que Carabineros ha tenido una autonomía bastante grande toda la vida. Tienen esta dependencia administrativa de Interior, pero, en definitiva, son autónomos. Ahora se propone una dependencia de la autoridad política civil con la división de Interior en dos ministerios, uno de Interior y otro de Seguridad Pública.

En el fondo, que haya alguien con una dedicación exclusiva.

Más exclusiva y con más expertise. Que tenga competencias en orden público y no distraerse en tareas políticas de otro orden. Hoy el ministro del Interior tiene demasiada pega; no tienen la posibilidad de hacerse cargo como se necesita.

“Hay un problema de formación y en la formación el tema derechos humanos no es un tema que sea transversal ni permanente”

María Luisa Sepúlveda, experta en DD.HH.

¿Pero siempre con un general director de Carabineros que salga de la institución? ¿No puede ser un civil a cargo?

No llegamos a esa definición. Lo otro que amerita rápidamente es poder reformular los planes de formación de Carabineros. Sobre todo los suboficiales, que no tienen la mejor formación escolar. Y la Escuela de Carabineros tiene solo un año de formación, máximo ocho meses de una instrucción con profesores-hora que imparten clases a 40 personas y que no son experienciales. Ellos tienen la misma educación escolar que reclama parte importante de la población. Claramente, hay que ampliar la formación en calidad, en cantidad, en metodología, y a lo mejor tiene que ser permanente.

En el diagnóstico que hizo, ¿cuál diría que es el principal problema?

Hay un problema de formación y en la formación el tema derechos humanos no es un tema que sea transversal ni permanente. Y que es importantísimo. Está puesto como un ramo y no en la raíz de la formación, que es mucho más militarizada de lo que uno quisiera que tuvieran, que es que fuera una formación mucho más ciudadana. Los alemanes decían "los militares están para defender a los ciudadanos del enemigo externo. Las policías están para acompañar al ciudadano a tener una mejor convivencia o una mejor vida". Eso es lo que uno quisiera.

Llegar realmente al lema de “un amigo en tu camino”.

Claro. Porque está el problema del orden público, está el problema de la prevención del delito, está el problema del narcotráfico. Hay un problema de legitimación de esta institución. Con esto explota, pero viene acumulándose. Por eso hoy se requiere un acuerdo muy transversal, un acuerdo de Estado, para que haya un plan que trascienda a este gobierno.

¿Ve disposición en la oposición?

No lo sé, pero yo creo que tiene que haberla. Hay que buscar los caminos. Cuando uno oye "que se acaben los carabineros", eso es un infantilismo. La democracia requiere de una policía para que se cumplan las normas de convivencia de la sociedad. Los sectores con mayores recursos tenemos nuestros propios recursos para protegernos. Pero en los sectores populares se necesita de la policía para tener unas normas de convivencia que les permita vivir en paz. Y Carabineros también tiene que entender que es una necesidad reformarse. No puede seguir esta división.

Por ejemplo, yo fui a la marcha de la mujer el otro día. No era necesario gritarles lo que se les gritó a las carabineras.

¿Fue a mirar el control del orden público o a marchar?

Fui a participar, dentro de lo que puede una mujer a la edad mía, porque siento que tiene sentido. Creo que el rol de la mujer hoy día puede ayudar a construir una mejor sociedad. Eso es lo que me motiva a estar con esa inmensidad de mujeres. Pero, a la vez, siento que no construimos con esos gritos a las carabineras. Ellas tienen los mismos problemas que la mayoría de las mujeres que están ahí; están en una institución extremadamente machista, patriarcal o lo deben de pasar muy mal, entonces más encima que se les gritarán cosas, lo encontré duro. Por lo menos en los lugares en que yo estuve no estaban haciendo nada para que recibieran insultos. Ellas ahí representaban lo que ha representado Carabineros frente al problema de derechos humanos. Pero para que haya un cambio se necesita otra actitud de todos.

Personal femenino de Carabineros resguardó la manifestación.

Claro, pero lo que representa en el trato de los derechos humanos va a ser difícil sacárselo de encima.

Eso es lo que a mí me preocupa; tienen que tener una formación distinta, que les permita reconocer sus errores y cómo se enfrenta la impunidad en la institución. Si tú ves hoy, casi todos los casos que se reconocen es porque se ha tomado una foto, porque la tecnología nos ha ayudado a que se vean. También hay que reconocer que ellos han sido víctimas de muchas situaciones: les han tirado bombas molotov, piedras, etcétera.

Pero uno es el Estado y el otro es el ciudadano.

Claro, y eso es incambiable. También ocurre aquí que esta institución tiene como parte de sus funciones detener. Está acostumbrada a interrogar, y no con los mejores métodos, con tortura.

Lo que se vivió ahora no le es ajeno, dice usted.

No le era ajeno ya en el 73. Por ejemplo, en la Comisión Valech se pudo establecer que La Esmeralda fue centro de detención, porque las FF.AA. dieron certificados de que había estado tal persona detenida ahí. No nos llegó ningún documento de Carabineros que dijera que la persona había estado detenida en su recinto. Y miles de personas estuvieron detenidas en recintos de Carabineros el primer tiempo. Para qué decir después, pero eso se pudo certificar por otras vías.

¿Qué responsabilidad les asigna los gobiernos anteriores de no haberle puesto ojo a esto? Esto estalla por los derechos humanos, que es casi simbólico, pero también venía arrastrando una serie de escándalos: el fraude de 26 mil millones de pesos, la Operación Huracán, el caso Catrillanca...

Es lamentable que no se haya hecho nada antes. Creo también que el problema es que son autónomos. Y que debe haber un cambio constitucional en este sentido, en términos de que haya una dependencia del poder civil.

Lo más importante es mejorar a Carabineros para el respeto irrestricto de los derechos humanos, porque también a ellos les hace bien como institución. No puede ser que ellos estén expuestos por su mala formación a estar viviendo la situación que están viviendo.

El Estado tiene la obligación de buscar la fórmula para que esto cambie. Si no, esta sociedad no va a encontrar un punto y vamos a seguir en este conflicto que no da para más. Si es que resistimos el coronavirus, claro.

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