"Estaba angustiado; le pincharon teléfonos a su familia": los 481 días de fuga de Lucho Núñez

Luis Núñez

Ayer, en Cochabamba, una operación de la policía boliviana junto a la PDI chilena dio con el paradero del ex Universidad Católica, poniendo fin a sus estatus de prófugo.




"Estaba angustiado con la situación. Me decía que quería que todo esto se terminara luego, que se apurara el tema de la investigación". Así de acorralado, según confiesa a La Tercera el abogado de Luis Núñez, Juan Hernández, se sentía el ex delantero en Bolivia.

Pero su fuga acabó ayer, en Cochabamba, cuando una operación de la policía boliviana junto a la PDI chilena dio con su paradero. 481 días duró prófugo.

Fue una rutinaria ronda de Carabineros por la calle Francisco de Zárate, en la población La Legua, donde el futuro de Lucho Pato volvió a entramparse. Aquella noche, los uniformados terminaron atendiendo a dos heridos de bala en el interior de una casa. Uno de ellos era Juan Abraham Pinto Vásquez, quien falleció horas después en el hospital Barros Luco producto de un disparo en la cabeza. El otro, Mario Enrique Albornoz Bustamante, sobrevivió, aunque con el fémur destrozado, tras recibir un impacto en la pierna izquierda. Y así, en estado grave, fue capaz de identificar a sus agresores: Andrés Alejandro Vergara Baeza y Luis Patricio Núñez Blanco.

Fue ese el día en que las sombras volvieron a posarse en el destino del artillero, que hace un año hacía noticia por salir de prisión, tras pasar cuatro años y 64 días recluido por financiar una banda de narcotráfico y por porte ilegal de armas.

El 11 de octubre de 2018, el fiscal Marcelo Apablaza solicitó la detención de los imputados. La jueza Carolina Gajardo, del 12º Juzgado de Garantía de Santiago, dio curso a la petición y extendió la orden a la Brigada de Homicidios. "Atendido el delito de que se trata y la circunstancia de que los antecedentes y el reconocimiento efectuado por la víctima parecen suficientes, se autorizó la detención de ambos imputados", se lee en la orden de arresto, que finalmente consiguió apresar al ex futbolista.

Acorralado

El delantero se negó a presentarse a la Justicia, temiendo volver otra vez a la cárcel, y llegó a poner condiciones para ello. "Tiene una orden de detención, y mientras exista esa orden Luis no se va a acercar a conversar. Él está dispuesto a dar el paso, pero quiere garantías", declaró su abogado en marzo pasado.

La defensa pidió audiencia, pese a la orden de captura en su contra, asegurando la inocencia del ex UC. "El testigo que queda herido asegura que Luis estaba presente, pero que nunca disparó. Que su acompañante efectuó los disparos. Ahora estoy esperando tener el detalle completo de la carpeta investigativa para hacer unas peticiones", agregó el jurista aquella ocasión.

A casi 10 meses de aquel episodio, su defensor cuenta que Núñez cuenta cómo se sentía en Bolivia: "Él no me manifestó que sentía que estaban cerca de capturarlo, pero sí tenía presente que lo estaban siguiendo porque le pincharon teléfonos a su familia. A ellos los siguieron, también a su mujer. Él lo sabía y era lógico".

Hoy se contactó con la mujer del ex Magallanes y Deportes Concepción, quien le confirmó la noticia. "Me comentó que eran policías chilenos, lo que ya es extraño porque Luis no tiene una orden de detención internacional", explica.

El futuro de Núñez es incierto. Su abogado adelanta los posibles escenarios: "Depende de las autoridades bolivianas si lo expulsan o lo extraditan. Si lo expulsan estará acá de un día para otro y se irá preso de inmediato. Si lo extraditan, el proceso puede durar de dos hasta tres meses".

Como sea, el futuro de Lucho Pato nuevamente lo llevará a la reclusión, aunque él se empeña en negar su responsabilidad en el crimen que lo persigue. "La justicia y la policía aún no pueden decir que no tengo nada que ver en lo que me involucran sin ningún motivo. Yo pagué caro todos los errores en mi vida. Pero en este no tengo nada que ver. Lo juro por la memoria de mi papá, que acaba de fallecer", aseguraba el año pasado. Ahora, la Justicia determinará si es o no culpable.

"Si la vida y Dios quieren que esté así para siempre, no me queda otra". Así, Luis Núñez amenazaba hace casi cuatro meses que el estatus de prófugo de la Justicia por un presunto homicidio lo dilataría cuan fuese necesario. 481 días duró su fuga.

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