Afganistán: las mentiras sobre la guerra más larga de Estados Unidos

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Soldados estadounidenses trasladan a uno de sus compañeros heridos a un helicóptero en Afganistán, en agosto de 2011. Foto: AFP

The Washington Post desclasificó más de dos mil páginas que muestran cómo el gobierno estadounidense construyó un relato durante 18 años en el que la guerra valía la pena porque el país tenía opciones de triunfar.




En 1971, la publicación de los "Papeles del Pentágono", que revelaron la historia secreta del Departamento de Defensa de EE.UU. sobre la guerra de Vietnam, revolucionó al mundo al mostrar cómo las autoridades habían engañado a la ciudadanía durante años, enviando a soldados al sudeste asiático cuando sabían que su triunfo en el conflicto armado se había convertido en algo imposible. Por estos días, la historia parece repetirse.

Mientras Donald Trump intenta negociar con los talibanes y evalúa retirar a los 13 mil soldados de EE.UU. que siguen en Afganistán, The Washington Post publicó en exclusiva cerca de dos mil páginas de notas, que incluyen 428 entrevistas a militares, diplomáticos y oficiales afganos que estuvieron directamente involucrados en la guerra. Los documentos muestran cómo a lo largo de una campaña militar de 18 años, las autoridades estadounidenses ocultaron la verdad sobre el conflicto armado más largo de la historia de EE.UU.

Los textos nacieron de un proyecto federal denominado Lecciones Aprendidas, que fue lanzado en 2014 para diagnosticar qué errores se podrían haber cometido durante el conflicto, que se inició en respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001, reivindicados por Al Qaeda.

Los registros revelan que incluso quienes estaban interviniendo directamente en el conflicto tenían poca claridad sobre los objetivos de la misión. "Carecíamos de conocimiento fundamental de Afganistán, no sabíamos qué estábamos haciendo. ¿Qué tratamos de hacer aquí?", dijo en 2015 el general Douglas Lute, uno de los altos mandos de la guerra durante las administraciones de George W. Bush y Barack Obama.

Todos los años, durante tres administraciones distintas, los Presidentes, diplomáticos y altos mandos militares aseguraban que se estaban haciendo avances en la guerra y que, por lo tanto, valía la pena seguir con ella. Sin embargo, John Sopko, el inspector general especial para la reconstrucción de Afganistán, reconoció al Washington Post que los documentos "muestran que se ha mentido constantemente al pueblo estadounidense".

Más de 775 mil soldados estadounidenses han sido desplegados en Afganistán desde 2001. Según el sitio icasualties, 2.440 uniformados de EE.UU. han muerto, mientras que 20.516 resultaron heridos. El Pentágono, junto al Departamento de Estado y la Agencia para el Desarrollo Internacional, dejando fuera a otras agencias como la CIA o el Departamento de Asuntos de Veteranos, han gastado desde 2001 entre US$ 934 mil millones y 978 mil millones, según estimaciones de la Universidad Brown. "Cada dato fue alterado para presentar el mejor cuadro posible", dijo en una entrevista Bob Crowley, coronel que ejerció como consejero de contrainsurgencia (2013-2014).

La agencia del inspector general especial para la reconstrucción de Afganistán (SIGAR), creada en 2008, publicó 7 informes en los que se enumeraba problemas en las operaciones en el país asiático y se recomendaban soluciones. Sin embargo, los textos omitieron la mayoría de los nombres de los entrevistados y no fueron lo suficientemente duros al criticar el actuar de EE.UU.

En agosto de 2016, The Washington Post empezó a buscar los registros de las entrevistas hechas por Lecciones Aprendidas. Incluso llevaron a SIGAR a los tribunales federales en dos ocasiones, exigiendo que publicaran los documentos. Finalmente, entregaron una parte de las transcripciones, que el Post decidió publicar inmediatamente.

Además de las entrevistas, el diario reveló cientos de páginas desclasificadas, que consisten en notas que el exsecretario de Defensa Donald Rumsfeld entregaba varias veces al día a las personas que trabajaban con él entre 2001 y 2006. "No tengo ningún tipo de visibilidad sobre quiénes son los malos", dijo en un documento en 2003.

A diferencia de los Papeles del Pentágono, los registros de Lecciones Aprendidas no se refieren a operaciones militares concretas, aunque sí desmienten el relato oficial.

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