Conaie, la poderosa agrupación indígena que nuevamente pone en jaque a un presidente ecuatoriano

Lonidas Iza, líder de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, Conaie. Foto: AP

La organización, que agrupa a las diversas comunidades indígenas y que hoy tiene paralizado al país, posee un amplio historial en la salida de mandatarios del poder. Tres de ellos han caído por las movilizaciones encabezadas por la Conaie, mientras, el actual Presidente, Guillermo Lasso, mantiene el respaldo de las Fuerzas Armadas.




A solo días de superar la movilización ocurrida en 2019, la violencia en Ecuador crece mientras escala el conflicto que se acerca a las dos semanas desde su inicio. Saber qué organización es la que dirige las manifestaciones que entraron en masa este lunes a Quito es crucial. Allí, con una historia de 35 años, está la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, más conocida como la Conaie.

Retrocediendo una década, se puede recordar el papel que la Conaie tuvo en la salida no de uno ni dos, sino que de tres presidentes de Ecuador. Y hace dos años, cuando la agrupación indígena protestaba contra el entonces presidente, Lenín Moreno, la cara visible de la manifestación era la misma que hoy: Leonidas Iza.

La demanda de aquel entonces era similar a la actual, pues detonó gracias al polémico Decreto 883, el que daba pie al alza de los precios en los combustibles mediante la eliminación de subsidios, entre otros factores. Once días después, el exmandatario derogó el decreto ante las movilizaciones que escalaban en todo el país.

Hoy, la situación es increíblemente similar. Pero este jueves se rompió la barrera de los 11 días y aún no se ve una salida clara para el conflicto. El lunes el ministro de Defensa afirmó que la democracia “está en riesgo” rodeado por miembros de las Fuerzas Armadas, luego de que se decretara una extensión y ampliación en el estado de excepción que rige desde el sábado 18 de junio.

Hasta el momento, el diario El Comercio de Quito afirmó que son tres los manifestantes que han muerto en enfrentamientos con la policía. Este miércoles, la Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos afirmó a través de su cuenta de Twitter que “se encontró un cartucho de gas lacrimógeno” junto al cuerpo sin vida de un joven de 38 años.

Por su parte, la policía aseguró en un boletín que murió por “cirrosis hepática” en “el contexto de las manifestaciones”, agregando que presentaba “hematomas en el abdomen y en la rodilla derecha (que) serían de días atrás”, recogió France 24. Más de 90 personas estarían heridas, afirmó la Alianza, mientras que 94 fueron detenidas. En la otra vereda, 117 miembros policiales y soldados reportaron heridas de distinta gravedad, informó la policía.

Marcha de este jueves en Quito contra el Presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso. Foto: AP

Para el vicedecano de la Facultad de Ciencias Humanas de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Wladimir Sierra, quien conversó con La Tercera sobre la situación actual en el país, parte del problema es que “las agendas de las partes en conflicto son diametralmente contrarias”. Para el profesor de la Escuela de Sociología y Ciencias Políticas, se ha generado una “desconfianza social” por parte de las agrupaciones indígenas “al no haber logrado ser escuchados por el gobierno”.

El petitorio entregado por la Conaie al gobierno de Lasso cuenta con 10 puntos, los que han estado marcados por la intransigencia desde ambas partes en un tema particular: el precio de los combustibles. Congelar el precio del diésel en 1,50 dólares el litro y la gasolina extra y Ecopaís a 2,10 por litro es el primer punto del petitorio. Actualmente, el valor es de 1,90 y 2,55 dólares, precios que están paralizados desde 2021.

La lista es extensa. Renegociación de deudas, fijar precios justos en productos agrícolas, exigir el pago de deudas al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), una educación intercultural bilingüe y una justicia indígena, “frenar la especulación” de productos de primera necesidad y políticas para detener la “ola de violencia, sicariato, delincuencia, narcotráfico, secuestro y crimen organizado” en Ecuador, son solo algunas de las exigencias de la agrupación indígena.

En la madrugada del miércoles, cerca de 150 manifestantes ingresaron a la subestación eléctrica Tisaleo, la que actualmente se encuentra “desenergizada” por “presión de los dirigentes comunitarios”, informaron las autoridades en un comunicado. Según CNN, los simpatizantes de la movilización indígena no saldrán “mientras el Gobierno Nacional no atienda las demandas de la Conaie y otras organizaciones”, demostrando el poder de la agrupación.

Una historia de poder e influencia política

Fundada en 1986, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador se encuentra en el centro de los movimientos sociales relacionados con el mundo indígena en Ecuador. Fue durante el mandato de León Febres Cordero que se originó, y a los dos años siguientes a su creación, participaron en las huelgas nacionales que pedían al Congreso el enjuiciamiento y destitución del gobernante. En aquel momento, su objetivo no prosperó. Pero años después, la historia sería distinta.

Al iniciar la nueva década, específicamente en mayo de 1990, la organización logró el primer levantamiento indígena dirigido por la propia confederación, tomándose carreteras y la iglesia de Santo Domingo, ubicada en Quito, capital de Ecuador. Entre las demandas estaba el reconocimiento del Estado Plurinacional, legalizar tierras y el acceso a fuentes de agua, entre otras. El primer punto solo fue reconocido en 2008, cuando el pueblo ecuatoriano decidió ratificar su nueva Constitución.

Cuando la Ley Agraria del presidente conservador Sixto Durán Ballén fue aprobada, en 1994, la Conaie movilizó nuevamente a su gente para frenar su promulgación, demostrando que su músculo político era importante, pues obligó al gobierno a dar pie atrás.

Pero su primer gran golpe no llegó hasta 1997, cuando la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador se unió al paro organizado por distintos movimientos sociales en contra del gobierno de Abdalá Bucaram, dando origen al Frente Patriótico de Defensa del Pueblo. No llevaba seis meses a la cabeza del país latinoamericano cuando, tras cortar carreteras y marchar al interior de Quito, salió del poder gracias a la presión del Frente.

Uno de los caminos cortados con barricadas en la carretera hacia Guayaquil. Foto: Reuters

Tres años después, cuando Jamil Mahuad dirigía a la nación en el año 2000, un nuevo levantamiento indígena se tomó Quito, esta vez con el apoyo de los mandos medios del Ejército de Ecuador. La salida del poder de Mahuad se convirtió en el segundo presidente que la Conaie hacía caer. El tercero no tardó en llegar.

Lucio Gutiérrez, quien era uno de los líderes militares que apoyaron el levantamiento, se convirtió en presidente del país tres años después. En su mandato, dos miembros de la Conaie formaron parte del gobierno como líderes del ministerio de Relaciones Exteriores y el de Agricultura, pero para 2005, la confederación se hizo parte de las movilizaciones que terminaron por derrocar al militar golpista.

Tras la llegada de Rafael Correa a la presidencia en 2007, la organización tuvo un largo período en el que sus actividades disminuyeron notoriamente al considerarse aliados del mandatario. Pero esto cambió cuando el correísmo tildó de “agitadores” a los dirigentes de la confederación, recordó el diario El Universo.

El presente y futuro de la movilización

De vuelta en el presente, las trabas para entablar el diálogo han marcado el proceso actual. El Presidente Lasso incluso publicó videos asegurando que el gobierno ha “llamado al diálogo, pero ellos (los manifestantes) no quieren la paz, ellos buscan el caos. Quieren botar al Presidente. Yo estoy aquí, yo no voy a escapar”, aseguró en su cuenta de Twitter esta semana.

Pero durante el jueves hubo un cambio sustantivo cuando cientos de manifestantes indígenas entraron a la Casa de la Cultura en Quito tras la orden del presidente para que las fuerzas militares se replegaran del lugar, espacio de gran importancia simbólica para los pueblos originarios.

“Es un triunfo de la lucha”, dijo Leonidas Iza, cara de la Conaie. Francisco Jiménez, ministro de Gobierno de Ecuador, afirmó que se hizo “en aras del diálogo y de la paz”, reportó France24, pero la consigna “fuera, Lasso, fuera”, se sigue repitiendo en las protestas. La negativa del presidente ecuatoriano a reducir el valor de los combustibles continúa siendo una de las mayores trabas, pese a que para expertos como Freddy Lobato, comunicador y consultor político entrevistado por La Hora, la gasolina es “un combustible que generalmente no se usa en las comunidades” indígenas.

Por ahora, Lasso continúa con el respaldo de las Fuerzas Armadas. Pero la presión continúa a más de 11 días desde el inicio de las protestas en Ecuador.

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