Exclusión del pensamiento de Mao en preparación Congreso intriga a analistas

La llamativa exclusión se produjo en la reunión que el lunes celebró el Politburó chino para analizar los principales puntos a tratar en el XVIII Congreso, que se inicia el 8 de noviembre en Beijing.




La falta de menciones a Mao Zedong, fundador del Partido Comunista de China (PCCh), en los documentos preparatorios para el decisivo XVIII Congreso que la formación celebra en noviembre, ha despertado el interés de los analistas, que ven una posible modernización y "desmaoízación" de la institución.

Según destaca hoy el diario "South China Morning Post", la llamativa exclusión de Mao y su pensamiento se produjo en la reunión que el lunes celebró el Politburó (los 24 principales responsables del PCCh) para analizar los principales puntos a tratar en el XVIII Congreso, que se inicia el 8 de noviembre en Beijing. 

El comunicado que anoche analizó la reunión concluía que en el Congreso "el Partido debe llevar bien alta la bandera del socialismo con características chinas, ser guiado por la Teoría de Deng Xiaoping, los importantes pensamientos de las Tres Representaciones y la Visión Científica del Desarrollo".

Deng, sucesor de Mao al frente de China, era explícitamente citado en el documento, mientras que las "tres representaciones" y la "visión científica del desarrollo" aluden a las teorías de los posteriores jefes de Estado de China, Jiang Zemin y Hu Jintao, que fueron incluidas en la Constitución del PCCh la pasada década.

Sin embargo, ni el nombre de Mao ni conceptos tradicionalmente asociados a él, como la lucha de clases o la "revolución continua", aparecían en el documento, lo que algunos observadores ven como un posible cambio ideológico en el PCCh que podría traducirse en reformas de su Constitución durante el Congreso.

"El Partido podría evolucionar hacia una menor importancia de la filosofía de su patriarca en el XVIII Congreso", señala el diario, destacando que detrás de ello podría haber un intento de modernización pero también un castigo a corrientes "neomaoístas".

Uno de los principales exponentes de esta corriente, el antiguo ministro de Comercio y ex jefe de la ciudad de Chongqing, Bo Xilai, ha protagonizado en 2012 uno de los mayores escándalos vividos por la formación: su esposa fue condenada por asesinato y él afronta cargos por corrupción y otros delitos.

"La 'campaña roja' de Bo y su popularidad podrían haber generado entre los líderes reformistas el temor a que el maoísmo siga siendo popular entre los menos beneficiados por el capitalismo económico iniciado por Deng (Xiaoping)", analizó para el diario el profesor Zhang Ming, de la Universidad de Popular de Beijing.

En la misma reunión ya se reveló que el XVIII Congreso incluiría reformas en la Constitución del PCCh, que data de 1982 (aunque no se detalló cuáles serían éstas).

Además, la revista "En Busca de la Verdad", en la que colaboran altos cargos comunistas, pidió en su último número reformas "políticas, culturales y sociales".

Mao es una figura contradictoria en el régimen chino, ya que aunque se le reconoce su crucial papel como fundador del PCCh en 1921 y del régimen comunista en 1949, se critica mucho su gestión y particularmente se considera que sus últimos años en el poder, durante la Revolución Cultural (1966-76), fueron catastróficos.

Aunque el retrato del Gran Timonel sigue colgado de la puerta de Tiananmen, gran símbolo del régimen, y a pocos metros de allí su cuerpo embalsamado es visitado cada día por miles de admiradores, la visión oficial del régimen es que el progreso actual se debe a los 30 años de "reforma y apertura" iniciados por Deng Xiaoping.

En todo caso, no todos los expertos coinciden en que el XVIII Congreso vaya a protagonizar, además de un relevo de poder, una retirada de Mao de la filosofía del Partido. 

"El PCCh da mucha importancia a las tradiciones, y si esta vez autoriza a quitar el pensamiento de Mao solo porque hay algunas dudas, entonces algún día la gente pedirá retirar las ideas de Deng y Jiang (Zemin)", comenta al respecto Johnny Lau, habitual comentarista del diario hongkonés, quien no cree en una "desmaoización". EFE

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