La historia de la puerta que separó al MAC del Museo de Bellas Artes

Tras 86 años, vuelven a conectarse los museos que comparten edificio en el Parque Forestal, a través de un pasillo clausurado en 1929 por las osadas obras de unos estudiantes de arte




La prensa lo consignó en 1981 casi como una nota al pie de página. "Desde el 6 al 28 de agosto próximo en el Museo Nacional de Bellas Artes-que por primera vez en su historia se une al Museo de Arte Contemporáneo para cobijar una sola exposición- maquetas, planos y ponencias arquitectónicas rendirán  examen general", fueron las tres líneas que dedicó la revista Qué Pasa al momento histórico en que ambas instituciones volvieron a unirse tras 57 años separados por una puerta. Claro, el tiempo fue corto y la memoria es frágil. El dato salió a relucir recién el pasado 31 de marzo, cuando en una ceremonia los museos del Parque Forestal rehabilitaron ese pasillo que los conecta ahora para siempre.

La idea surgió luego de que, a fines de 2014, la Presidenta Bachelet anunciara la gratuidad total de todos los museos acogidos a la red Dibam. El MAC no era uno de ellos y su director Francisco Brugnoli hizo notar la desventaja en que quedaría la institución frente a su vecino. "Tuvimos una reunión con el director de la Dibam, Angel Cabeza, quien nos dio una solución: ninguno cobrabraría entrada si nos uníamos. El MAC recibiría una compensación por el dinero de los tickets y facilidad para postular a otros fondos. Me pareció magnífico, siempre fui de la idea de abrir esa puerta", dice Brugnoli.

Tras 25 días,  ya se ven resultados: según conteos aproximados del MAC, más de 3 mil personas han cruzado por el corredor, mientras que el Bellas Artes ha aumentado sus visitas con respecto a marzo del año pasado, en casi 4 mil personas. Pero ¿por qué demoró tantos años esta reunión? Quizás la respuesta esté en los motivos que llevaron a clausurar esa puerta, 86 años atrás.

La versión más aceptada es la molestia que desató en las autoridades, en octubre de 1928, un Salón de estudiantes realizado en el Museo de Bellas Artes, que reveló la crisis de la Academia de Bellas Artes, la que por esos años funcionaba donde ahora está el MAC. En esa exposición, estudiantes y artistas ligados al Grupo Montparnasse, quienes habían estado en París años antes y venían  influenciados por el postimpresionismo europeo, exhibieron obras demasiado osadas para el conservadurismo de la época.

El hecho se unió, además, a la inminente reforma de la educación artística, bajo el régimen de Carlos Ibáñez del Campo (ver columna), donde se buscaba formar a artistas útiles para el proceso de industrialización que vivía el país. Así, en 1929, Pablo Ramírez, biministro de Hacienda e Instrucción pública, ordena cerrar la Academia de Bellas Artes y enviar a 26 alumnos a Europa a estudiar Artes Aplicadas y copias de obras clásicas.

Debido a la crisis económica mundial, el cierre de la escuela dura sólo un año y los artistas deben volver. De todas formas hubo consecuencias: por decreto, la Academia de Bellas Artes comienza a funcionar bajo el alero de la U. de Chile y el museo queda a cargo de la recién creada Direccion de Archivos, Bibliotecas y Museo (Dibam). Fue quizás en esa época que el edificio fue físicamente dividido, aunque nadie sabe a ciencia cierta quién mandó a tapiar la puerta. "El pintor del grupo Rectángulo Gustavo Poblete me contó que fue Luis Vargas Rosas (director del Bellas Artes entre 1946-1970) quien habría decidido poner una separación", cuenta el investigador del arte David Maulén. Sin embargo, el periodo del que se habla es  posterior al verdadero cierre.

Lo que sí es seguro, es que en 1931, con la caída de Ibáñez del Campo, los antiguos artistas del Salón del 28 volvieron a tomar el control de la Academia, liderados por el precursor cubista y maestro de Roberto Matta, Hernán Gazmuri, y algunos de los becados que, a la vuelta, seguían prendados a un arte moderno, como Gustavo Carrasco, Ana Cortés y Marco Bontá. En 1969, un gran incendio destruye el tercer piso de la Escuela, y todos emigran a la actual sede de la calle Las Encinas, en Macul. Cinco años después, el Museo de Arte Contemporáneo hereda el edificio y también su cierre.

"No hay una sino varias puertas. El edificio está unido en sus tres niveles. De hecho hay un segundo pasillo, que  me gusta más, con una escalera hacia una rotonda y que ahora es un depósito del Bellas Artes", revela Brugnoli.

También se cuenta que en 1975, la escultora Lily Garafulic, quien toma la dirección del museo ese año, habría corrido el límite del cierre. "Ella tenía un taller de pintura en la escuela que quiso conservar y lo traspasó hacia su nuevo lugar de trabajo. Hoy es el auditorio del Museo de Bellas Artes", dice el investigador y académico Gonzalo Arqueros.

Sin duda, con la puerta, se abre también una nueva era para ambos museos. Así, por lo menos, lo adelanta, Roberto Farriol, director del Museo de Bellas Artes. "El que la puerta se haya abierto con motivo de la gratuidad de los museos es muy simbólico. A la comunidad la hace sentirse cada vez más parte. Además, con Brugnoli vamos a trabajar juntos. Tenemos casi listo un documento para hacer una exposición que une las dos colecciones y que en el 2016 recorrerá distintas regiones del país".

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