Cuerpos fuera de la norma

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Foto: Muluk fotografía




Skinbyrd tiene su piel cubierta de tatuajes. Aretha Moon no se depila, por lo que cobra más caro si le piden videos donde tenga que estar depilada. Occultriz es voluptuosa y casi no se maquilla. Vesania tiene la piel blanca y ni un solo tatuaje.

En el mundo de las trabajadoras sexuales virtuales, las mujeres no son como las que muestran los comerciales. Son mujeres con cuerpos reales y con estilos propios. Cada una con su sello. Con su identidad.

La fotógrafa erótica Corazón de gata (28) asegura que la cabida a esta diversidad ha sido posible gracias a la autogestión que permite el trabajo sexual virtual y que es facilitada por el auge de fotógrafas mujeres y también de otras personas que no son hombres heterosexuales cis género, como personas trans, no binarias, lesbianas y gays. Muchas trabajadoras sexuales prefieren ser fotografiadas por ellos y ellas por motivos de seguridad, ya que es común que sean acosadas por fotógrafos hombres. Además, según Corazón de Gata, se ha entendido "la importancia de disputar este espacio".

"La foto erótica y el porno históricamente han estado monopolizadas por la mirada de varones heterosexuales que representan una sola forma de cuerpo: mujeres blancas, flacas, dentro del canon hegemónico de belleza. Pero hay otras posibilidades de cuerpos en la sexualidad que han sido invisibilizadas. Actualmente habemos fotógrafas que estamos rompiendo con eso al retratar cuerpos trans, cuerpos gordos, cuerpos que siempre nos han dicho que no son deseables. Es súper importante que las mujeres y otras corporalidades tengamos injerencia sobre nuestra sexualidad y sobre cómo la representamos. Siempre hemos sido las musas, cuerpos pasivos, y me parece revolucionario que ahora nosotras tomemos las riendas", afirma Corazón de Gata.

Esa misma línea es la que ha cruzado la carrera de fotógrafa argentina Muluk (28), quien mientras estudiaba fotografía de moda y publicidad en Buenos Aires empezó a cuestionarse lo que hacía. "Los cuerpos estereotipados que tenía que retratar por mi carrera y no verme reflejada en ellos me despertaron muchas interrogantes. Porque incluso trabajaba para marcas que ni siquiera tenían tallas para mí. Yo soy gorda, así que de a poco he hecho mi propio camino ligado al activismo gordo, el feminismo y las disidencias, a quienes cada vez retrato más", explica Muluk.

Fue así como comenzó a sacarle fotos a gente conocida que no era ni tan flaca, ni tan alta. A personas trans, no binarias, que no tenían rasgos que se adecuaran a la norma típica de belleza. Trabajando en eso conoció a muchas trabajadoras sexuales que le pidieron que les sacara fotos eróticas para su trabajo y, de manera espontánea, se fue gestando el cruce entre su trabajo en la fotografía erótica y el retrato de cuerpos diferentes. "De a poco me fui dando cuenta de que es muy importante visibilizar otros cuerpos para que todes nos veamos representades. Cuando tu deseo no pertenece a la norma te cuestionas si acaso estás mal, si eres rara. Durante mi adolescencia tuve muchos problemas de autoestima, y me cambió la vida cuando conocí a mujeres gordas que se mostraban deseantes. Y gracias a ellas supe que está bien mostrarte como sos", dice.

Muluk define el foco de su proyecto fotográfico como "cuerpos desobedientes", y asegura que, además de considerarlo un arte, es un trabajo político. "Quiero reivindicar que deseamos igual que todo cuerpo y que las personas se cuestionen por qué no desean a las gordas", afirma. Desde que empezó a publicar este tipo de fotos, muchas personas le han escrito dándole las gracias porque, dicen, sus fotos les ayudan a hacer un proceso de autoaceptación. Sin embargo, también hay gente que le escribe para decirle que lo que hace está mal, que las fotos que publica son molestas. Según ella, esa es la razón por la que le cerraron la cuenta de Instagram, que hace poco pudo recuperar gracias a una campaña por redes sociales en la que muchas de las personas que la siguen solicitaron al soporte de la red social que la volvieran a habilitar. "Es increíble la cantidad de diferencias que hay en cuanto a cómo abordamos el placer y la sensualidad. El trabajo sexual virtual ha abierto el rango sexual", asegura Muluk, quien actualmente trabaja en un video erótico de una mujer que usa silla de ruedas.

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