Querida Ximena de 15 años

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Dicen que con el paso del tiempo las personas nos volvemos más sabias, que con la madurez somos capaces de transformar los errores en lecciones. Pero aunque la experiencia entregue aceptación y compresión, es inevitable replantearse situaciones, querer retroceder hacia algunos escenarios. Para volver a hacerlo de nuevo. Para hacerlo mejor. Es por eso que invitamos a mujeres a hacer el ejercicio de hablar con su yo del pasado. Este es el resultado.




La situación que vive nuestro país es difícil y te tocó ser adolescente en un momento de la historia en el que existe represión y violencia. A pesar de eso, has sido valiente y te has involucrado porque sientes que lo colectivo en este momento es más importante que lo individual. Te felicito por participar en política en una época en la que eso es un riesgo. Si ser parte de la coordinadora de tu colegio va a ser una experiencia positiva en tu vida, ser una estudiante políticamente activa también va a tener costos.

En la política y en la vida una mujer tiene que mostrarse fuerte. Eso es lo que te han dicho. Te enseñaron que la fortaleza era el mayor valor de todos y cuando sales a la calle llevas contigo la frase que tu papá les repite a ti y tus hermanas desde que eran niñas: "somos la reserva moral de la República". Y con esa enorme carga en tiempos tan duros como vivir en dictadura, sientes que no puedes claudicar.

Involucrarte en un mundo dominado por hombres te hace creer que necesitas un personaje para sobrevivir, un personaje para protegerte. Parece que ser tú misma no es suficiente. Es por eso que hace unos años creaste la coraza de una niña valiente, fuerte, extrovertida. Una versión de ti, pero masculinizada, con opiniones duras y categóricas. Porque ser vulnerable está prohibido, mostrarse frágil significa ser débil. Pero estás equivocada. Y te va a tomar toda una vida entender eso.

Piensas que nunca deben verte dudar y no quieres que te vean llorar, porque siendo mujer te van a tildar de loca o de histérica. Pero en unos años vas a aprender que no estás sola, que la discriminación no es contra ti sino que contra tu género. Vas a aprender a usar herramientas para defenderte de eso, a ser irreverente, a usar minifalda y medias caladas y ser femenina sin que eso implique que no sabes sostener una discusión con argumentos.

Mostrarte siempre fuerte va a tener costos. 45 años más tarde, y después de varias relaciones de pareja, aún no sabrás recurrir a quienes te quieren cuando necesitas su ayuda. Probablemente te tome toda la vida aprender a hacerlo. Todavía te encerrarás y tomarás distancia de la gente cuando estés en dificultades. Sé que entiendes lo que digo; es algo que haces actualmente porque tuviste que hacerte valiente y autovalente. Vas a tener que trabajar por limar esas durezas, por entender que no son necesarias.

Por todo esto te pido que te respetes, que te permitas ser frágil. No es necesario transgredir tus propios límites para lograr las cosas que te propones. A veces vas a sentir miedo y no te vas a atrever a dar un salto, y eso está bien. No sientas que es una obligación mostrarte fuerte cuando no te sientes así. Tienes que darte el tiempo de conocerte para saber hasta dónde quieres llegar. Se respetuosa contigo misma y avanza más lento si eso es lo que necesitas. Créete más el cuento, confía más en ti. Eres capaz.

Ximena Pallamar (61) es psicóloga.

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