Querida Paty de 20 años

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Dicen que con el paso del tiempo las personas nos volvemos más sabias, que con la madurez somos capaces de transformar los errores en lecciones. Pero aunque la experiencia entregue aceptación y compresión, es inevitable replantearse situaciones, querer retroceder hacia algunos escenarios. Para volver a hacerlo de nuevo. Para hacerlo mejor. Es por eso que invitamos a mujeres a hacer el ejercicio de hablar con su yo del pasado. Este es el resultado.




Si hay algo que he aprendido medio siglo después de haber sido tú, es la falta que me hizo aprender a comunicar mis emociones, a no dejar en segundo plano mis sentimientos y a dejar aflorar frente a los demás lo que sentía mi joven corazón. Quiero que lo sepas hoy, pues te evitarás en un futuro cercano el gran dolor de no poder abrazar a un ser querido, a no poder decirle "te quiero" a tiempo.

Ya lo sabes tú. Nunca le pude decir a un novio que lo quería, pero te sorprenderá saber que tampoco se lo pude decir a mis maridos. Tampoco supe abrazar a mis hijas como lo hacen hoy las generaciones más jóvenes, que te dicen lo que sienten por ti y te dan un beso sin que sea necesario pedirlo.

Sé que vives en un mundo donde se reprime la expresión de tus sentimientos, pero lucha contra esa vergüenza o verás que, aunque los tiempos cambien, no sabrás decirles ni a tus propias hijas cuánto las quieres. No sabrás decirle a tu marido "te quiero, perdóname, no terminemos", no porque no lo sientas, sino porque nunca te enseñaron ni te permitieron decirlo.

Mi exmarido me dijo alguna vez que nunca le hice un cariño, nunca le dije que lo quería, nunca fui capaz de decirle cosas lindas al oído, y esa recriminación es algo que no se me olvida. Me lo pidió y no fui capaz de hacerlo porque me daba vergüenza, porque sentía que no correspondía. Ese error, para mí, ya no tiene solución, pero tú aún estás a tiempo. ¡Cuánto hubiese cambiado mi vida de haber sabido expresar mis emociones!

No es un problema que tengas solo tú, esto es algo que marcó nuestra generación. A ninguna de mis hermanas las he escuchado decir "te quiero" a sus hijas. Yo nunca se lo pude decir a mis papás y ellos tampoco me lo dijeron a mí, pese a que yo sabía que me adoraban. Aún estás a tiempo de decirle a mamá "perdóname por haberte faltado el respeto alguna vez, te quiero, intentémoslo de nuevo". Si no lo haces te verás como yo, que hace años perdí la oportunidad de hacerlo.

Hoy mis maestros son mis nietos, quienes me enseñaron a comunicarme desde el corazón con sus incontables "llámame, te quiero, te echo de menos, ¿qué te pasa que no me abrazas?". Pero tú no tienes que esperar tanto tiempo para aprenderlo.

Te quiero. Te perdono. Intentémoslo otra vez.

Patricia Vicencio (74) es mamá y abuela.

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