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Llega nueva edición de libro sobre El Macha: “Que hicieran un Nacional era un desafío grande, pero no imposible”

Lo que hay que soñar hay que vivirlo, el libro de Cristóbal González sobre el destacado músico chileno, llega en una nueva edición de editorial Planeta. El autor detalla a Culto algunas claves en el trabajo de edición además de la adición de un segmento sobre el reciente show del Bloque Depresivo en el Estadio Nacional. "Yo creo que El Macha nos va a seguir sorprendiendo".

A pesar de cultivar una larga carrera desperdigada en proyectos como La Floripondio, Chico Trujillo y El Bloque Depresivo, no hay demasiados libros acerca de la figura de Aldo “Macha” Asenjo. Ese fue el interés que motivó a Cristóbal González Lorca a escribir sobre el enigmático músico chileno.

Lo que hay que soñar hay que vivirlo, tuvo una primera edición en 2025. Sin embargo, no alcanzó a sumar un hito clave en la carrera del artista, la memorable presentación en el Estadio Nacional junto al Bloque Depresivo. Una presentación que se repetirá esta temporada en dos fechas, el 11 y 12 de diciembre. Ese fue uno de los puntos que llevó a González, también músico de Santo Barrio y mánager de Tomo Como Rey, a trabajar en una nueva edición del texto junto a la editorial Planeta, ya disponible en librerías y tiendas del rubro.

González explica a Culto como se gestó la reedición. “Fue a través de una amiga que conoce a la gente de Planeta. Ella les habló y se interesaron de inmediato. Tuvimos una reunión y ellos fueron muy respetuosos”, explica. “Les mandé el borrador y después comenzó todo el proceso de trabajo. A mí también me pareció una buena alternativa. Mi primer libro lo publiqué hace 10 años y en general he publicado mis libros de manera independiente. Para mí ha sido súper interesante esta experiencia”.

Esta nueva edición mantiene la médula del libro original, pero con un trabajo de edición más depurado y suma la mención a lo sucedido en el coliseo de Ñuñoa. “El trabajo que hicimos con Planeta es bien fino en relación a una edición mejor direccionada y más clara. El libro quedó mejor orientado, creo que toda la historia se entiende un poquito mejor”, explica el autor.

“La gente de Planeta me planteó que mi pluma estuviese un poquito más presente, entonces hay muchos detalles en relación a muchas cosas de Villa Alemana que están mejor contadas, mejor narradas. Y, por otro lado, en términos prácticos incorporamos, digamos, algunas cosas que no estaban. Por ejemplo, un capítulo sobre una participación de La Floripondio en el Rockódromo que fue bien mítica y se incorpora todo un capítulo relacionado al Estadio Nacional, diciembre 2025, que es bien potente. Eso no estaba y yo creo que le da un mejor cierre al libro”.

Además, la nueva edición reemplaza la ilustración de portada por una foto retrato del artista en blanco y negro. “El Macha cuando vio la foto, la nueva portada, le encantó, me dijo: ‘Está bacán, quedó más foca’, es un término que utilizan ellos como para referirse a como que quedó más bacán, más llamativo. Y la foto de contraportada la gestioné yo con Ignacio Orrego, de Fotorock”.

-¿Y Macha leyó el libro? ¿Te comentó su apreciación?

Sí, absolutamente. Nosotros nos conocemos muy bien y la verdad es que antes de dar este paso quise informarle y que a él le pareciera bien. Él ha leído todos mis otros libros anteriores, el Macha es súper buen lector y se los ha leído todos en viajes, me los ha comentado, me ha entregado muy buenas devoluciones. Cuando le comenté este proyecto le pareció interesante. Le ofrecí mandarle el borrador, se lo mandé, lo leyó completo y le encantó. Me dijo que tiene mucho ritmo, tiene harta información, está súper bueno. Me hizo un par de correcciones en la primera edición, pero detalles muy pequeñitos. Él tiene las copias de la primera edición, se las entregué, tengo fotitos con él y esta nueva edición también ya la tiene. Y en general está muy contento. Si bien él tiene esta cosa que es medio reservado y todo, él agradece este esfuerzo de registro y de documentación del trabajo que ha hecho con sus compañeros. Le gusta mucho el enfoque, lo valora, lo aprecia porque sabe que en el fondo no es tan fácil generar algo así.

-En el libro cuentas que Chico Trujillo partió como un proyecto muy under y que incluso en el debut en La Maestra Vida llegaron apenas 3 personas. Hoy el Macha con el Bloque van a hacer dos Nacionales. ¿Cómo se entiende ese tránsito?

Claro, hay una gradualidad que es importante observar en todos los proyectos. Por ejemplo, efectivamente, Chico Trujillo es del 2001, pero Loca, que es la canción con la que despegan masivamente, es del 2008, del tercer disco. O sea, pasa rato, por ahí hay hartas tocatas, harto underground. Por estos días vi una revista Rolling Stone del 2004, donde salía un encuadre donde decía: “El Macha se va a presentar con su proyecto paralelo a La Floripondio, Chico Trujillo, en el Cine Arte Alameda”, y era como una invitación a conocer este proyecto experimental. Entonces, va pasando el tiempo y yo creo que lo que ocurre en el caso de Chico Trujillo, que es similar al Bloque, es que el Macha trabaja con un repertorio que es de fácil asimilación, que mucha gente lo reconoce y buena onda, pero que estaba perdido y desperfilado. Yo creo que, al ser recuperado y reinterpretado por una impronta más juvenil y más rockera, eso permite que se actualice, que se conecte con audiencias jóvenes y que la propuesta llegue a una variedad de gente más grande.

“Y en el caso del Bloque es lo mismo. El Bloque era un fragmento del show de Chico Trujillo donde se tocaba un bolero, un bloque depresivo, y después cuando empiezan a hacer los primeros shows tampoco va tanta gente, eran shows para 100, 200 personas. Pero, en el fondo, yo creo que de alguna manera la selección del repertorio, esta integración a que la gente participe y cante, se va generando una mística progresiva. Pasan del Club Juan Ramsay al Cariola, después del Cariola a un Caupolicán, y de repente a dos Caupolicanes, y de repente a cinco Caupolicanes...siempre como de un año a otro, se va sintiendo el cambio en las convocatorias. En el fondo, el Nacional era un desafío grande, pero ya venían de haber llenado varios Caupolicanes, o sea, no era tan imposible. Y bueno, lo hicieron. Lo hicieron y yo creo que ahí se consolidó, y se constató que estaban para eventualmente volver a hacerlo”.

Cristóbal González Lorca Foto: Criss Escobar

-El libro también posiciona a los proyectos del Macha en una escena en que están Cholomandinga, Santo Barrio. ¿Era parte de tu interés hacer mención a ese ecosistema en que se mueve el Macha?

Sí, claro. Para mí eso era fundamental. Creo que este tipo de bandas surgen en escenas, potencian las escenas, son parte, y no se puede narrar la historia de estas bandas sin contar las escenas en donde se desenvolvieron. En el caso de La Floripondio al principio, toda esta escena contracultural de Villa Alemana, donde ellos forjan sus primeras armas musicales y discursivas y de autogestión; todo eso viene de ahí. Y en el caso de la nueva cumbia chilena, ellos inauguran una escena y todo este ecosistema donde después están Chorizo Salvaje, Villa Cariño, Santaferia, La Combo Tortuga, de alguna manera todas estas bandas agradecen que el Macha haya abierto este espacio. Me era muy importante dar a entender eso, porque es ahí donde se va cocinando un poco la escena y los grupos que vienen después también son muy respetuosos y celebran este éxito porque ven al Macha como el hijo predilecto de este movimiento, es el que se consolida y el que lo lleva a un plano un poco más grande. Con El Bloque Depresivo, el Macha también un poco se da el gusto de invitar a escenarios antiguos, próceres y amigos, como Álvaro Henríquez, Joe Vasconcellos, Tommy Rey y al mismo tiempo hacer converger a gente nueva como Vicente Cifuentes. Es un formato que favorece un diálogo entre generaciones antiguas, generaciones actuales e incluso artistas de fuera de Chile.

-Tú mismo participas en esa escena y cuentas en el libro algunas historias tuyas junto al Macha y como músico de Santo Barrio. ¿Cómo equilibras esa experiencia con la narración más clásica pensando en algún lector que está buscando conocer esa historia?

Yo trato de no perder el foco de que estamos hablando del Macha y sus proyectos. Evidentemente yo, por el hecho de de ser músico y todo eso, he podido compartir escenarios, interactuar, tocar con él y todo eso. Entonces trato de extraer de eso aquello que es más importante o que dialoga más directamente con él mismo o con la historia macro que estoy contando. No contarlo porque sí o para decir ‘yo estuve ahí’. Lo más interesante no soy yo, sino, en el fondo, haber estado ahí para atestiguar de cerca cómo se dan todos esos procesos.

Macha y el Bloque Depresivo Eduardo Hidalgo

-El libro suma algunos testimonios, como el de Juan Gronemeyer, percusionista de La Floripondio y el Bloque. ¿Se te quedó alguna persona que te hubiera gustado haber incluido y que no se pudo?

Me habría gustado contar con el testimonio de Pajarito Araya [fallecido en 2024]. Tenía por ahí algunas cosas de él, habíamos conversado porque es uno de los pocos músicos que participó en todos los proyectos del Macha. Hay muchos músicos que tocan en dos, pero hay pocos que están en los tres proyectos, porque el Macha trata de oxigenar un poco y de que no se repita tanto los ecosistemas. Los músicos del Bloque son muy distintos de los de Chico y de La Floripondio. Me habría encantado contar con un testimonio un poquito más directo de Pajarito, yo creo que su fallecimiento fue muy inesperado. Él cuando dio entrevistas, era un entrevistado muy entretenido, me habría gustado darle un testimonio un poco más directo. No alcancé a hacerlo.

-Con estos dos Nacionales la historia del Macha sigue avanzando. ¿Puede haber una nueva reedición del libro más adelante o ves a esta como la edición definitiva?

La historia se sigue escribiendo y ya hay cosas que que ya me gustaría incorporar en terceras ediciones, como evidentemente lo que van a ser los shows del Estadio Nacional. Además que este año el Macha ha estado haciendo un show muy interesante junto con Camilo Salinas, más íntimo y acústico, y eso es muy interesante. De hecho, hubo una presentación de ese show hace poquito en Sala Master. Yo creo que el Macha nos va a seguir sorprendiendo y va a ser interesante seguir escribiendo sobre él en los próximos años, no me cierro para nada. Yo voy a seguir atento y seguramente voy a seguir escribiendo y pensando en que se le pueden ir incorporando nuevos hitos que vayan enriqueciendo el texto. Yo creo que con lo que sumamos de todo diciembre de 2025, el libro tiene un mejor cierre que la edición anterior. De todas maneras es una historia que está en completo movimiento y desarrollo y el libro se puede ir enriqueciendo con nuevos capítulos hacia el futuro.

Lo que hay que soñar hay que vivirlo se acaba de lanzar con una actividad en el Bar Liguria, aunque tras fiestas patrias se espera una nueva actividad para octubre en La Tienda Nacional, en el Barrio Lastarria.

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