¿Es posible llegar al centro de la Tierra? Las dudas que genera la “detención” del núcleo del planeta

Geofísicos e investigadores explican por qué el núcleo interno de la Tierra estaría comenzando a rotar en sentido contrario, una afirmación que ha generado discrepancias y que reabre la incógnita de qué hay exacamente al interior del planeta.


Fue en 1996 cuando el geofísico de la Universidad de Columbia, Paul Richards, mostró por primera vez la evidencia de que la rotación de la Tierra no era constante, sino que fluctuante. A veces se acelera en comparación a la rotación del manto y a veces iguala o reduce su velocidad. Ahora, además se descubrió que el núcleo de la Tierra, una esfera de hierro casi puro a más de 5.000 kilómetros de profundidad, ha reducido su velocidad de rotación y es posible que esté comience a girar en sentido contrario del planeta. Esto, según un nuevo estudio publicado en Nature Geoscience por Yi Yang y Xiaodong Song, científicos del Instituto de Geofísica Teórica y Aplicada de la Universidad de Beijing.

Los investigadores dedujeron que el núcleo interno gira a una velocidad diferente que el manto y la corteza, lo que provoca las diferencias de tiempo. Según sus cálculos, los investigadores estimaron que el núcleo interno, en promedio, gira alrededor de 1 grado por año más rápido que el resto de la Tierra.

“No es que la rotación del núcleo se esté deteniendo, es que la rotación diferencial entre el núcleo y el manto de la Tierra, que no es exactamente igual, antes giraba más rápido el núcleo, luego rota a la misma velocidad del manto y luego lo puede hacer más lento que el manto”, explica César Fuentes, astrónomo de la Universidad de Chile e investigador del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA),

Según los científicos de Beijing, la dirección de la rotación del núcleo interno puede estar invirtiéndose, parte de lo que podría ser un ciclo de aproximadamente 70 años que puede influir en la duración de los días de la Tierra y su campo magnético, aunque algunos investigadores se muestran escépticos. “La rotación de la Tierra no es constante. depende de la dinámica del Sol, la Luna, las mareas y las distintas capas tectónicas de la Tierra. Ha variado durante toda la historia del planeta”, expresa Fuentes al respecto.

De hecho, el científico chileno agrega un dato adicional: La rotación del núcleo ha variado durante toda la historia del planeta, antes los días eran más cortos en la época de los dinosaurios. Un estudio publicado Paleoceanography and Paleoclimatology en 2020, indica que la Tierra giró más rápido hace 70 millones de años y un día tenía 30 minutos menos de duración. Asimismo, hace 1.400 millones de años, la rotación completa del planeta duraba menos de 19 horas. No obstante, de acuerdo a los últimos estudios, los días se están acortando unas fracciones de segundo desde hace unos años sin que nadie sepa por qué.

La rotación diferencial del núcleo interno de la Tierra, con respecto al manto, se produce bajo complejos efectos de geodinámica terrestre y las diferencias gravitatorias núcleo-manto. Esta rotación se ha deducido a partir de los cambios temporales entre ondas sísmicas repetidas que deberían recorrer el mismo camino a través del núcleo interno.

De acuerdo al diario El País, en 2005 Xiadong Song detalló que el núcleo da una vuelta más que el resto del planeta cada 900 años, aproximadamente. Esta falta de sincronía se debe en parte a que las mareas y el alejamiento progresivo de la Luna han ido frenando a la corteza, lo que hace que los días no duren exactamente 24 horas.

Según especifica Fuentes, los cambios en la velocidad con que gira del núcleo del planeta se pueden deber a efectos del calentamiento global. “Se derriten los hielos y cambia la estructura y la distribución de masas de la Tierra, lo que puede hacer cambios en la de rotación”, señala el investigador.

Las capas de hielo de la Tierra y los glaciares conservan 68% del agua dulce en el planeta, pero los científicos creen que el cambio climático inducido por el ser humano es responsable de su rápido derretimiento.

Además, y en relación a lo detallado por los responsables del estudio, el cambio de dirección en la rotación del núcleo puede tener efectos globales y podría explicar por qué en los últimos años los días se están haciendo más cortos. Desde 1970, cada día es una milésima de segundo más corto que el anterior. De acuerdo a sus cálculos, estos cambios en la rotación del núcleo interno también altera el campo gravitatorio interno y causa deformaciones en la superficie, lo que a su vez puede influir en el nivel del mar y alterar la temperatura global del planeta.

¿Es posible llegar al núcleo de la Tierra? Hasta ahora los esfuerzos han sido infructuosos. A fines de los 70, científicos soviéticos cavaron un Pozo Superprofundo de Kola, en la península del mismo nombre, al norte de Rusia. Luego de años, solo pudieron excavar hasta 12 kilómetros de profundidad, ya que las altas presiones de las profundidades impedían seguir más abajo. Cabe recordar que el núcleo externo e interno de la Tierra se encuentra a 2900 y 5100 kilómetros de profundidad respectivamente.

Pozo Superprofundo de Kola (Rusia)

Por su parte, John Vidale y Wei Wang, de la Universidad del Sur de California, analizaron en 2022 los temblores causados por pares de bombas nucleares detonadas por la Unión Soviética entre 1971 y 1974. Los resultados sugerían que la rotación del núcleo de la Tierra no fuera estable y constante, como se ha creído durante muchos años, sino que su giro, cambia de velocidad y sentido, durante intervalos aproximados de 6 a 7 años.

“En todo caso, estos cambios son muy pequeños como para afectar de manera significativa en la Tierra. Excepto los instrumentos de GPS, que son bastante sensibles para notar estas diferencias y requerirían tener algunos ajustes”, agrega César Fuentes. Además, el científico remarca que “no corresponde que se ‘detenga el núcleo’ sino que la velocidad relativa al manto puede ser mayor o menor”.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.

Aunque se trata de una investigación básica realizada en ratones, el científico que dirige el estudio, Baptiste Piqueret, asegura que los resultados "son prometedores".