Ricardo Núñez: "El cuarto de hora de ME-O pasó"

El histórico dirigente socialista Ricardo Núñez, hoy embajador en México, comenta la situación política chilena. Además, relata su dramático viaje a París a reconocer los cuerpos de su sobrina y la hija de ella, asesinadas en el ataque terrorista al teatro Bataclan.




El embajador chileno en México, Ricardo Núñez (76), llegó a Santiago para asistir el sábado pasado al funeral de su sobrina, Patricia San Martín (61), en un pequeño cementerio cerca de Nos. Ella junto a su sobrina nieta, Elsa Veronique Delplace (34), quien fue sepultada en París, murieron la noche del 13 de noviembre en el teatro Bataclan de París, mientras asistían junto al nieto de cinco años de Elsa al concierto de Eagles of Death Metal, el cual fue interrumpido por los ataques terroristas.

"Tengo pocas experiencias en mi vida tan dolorosas como esta. Particularmente después del golpe de Estado del 73 pasé situaciones extremadamente complejas, difíciles y traumáticas, pero esta fue mucho más dramática, porque se trataba de un familiar, de una sobrina nieta muy querida por mí, con la cual había tenido la oportunidad de compartir Pascua y Año Nuevo hace dos años en París", cuenta Núñez, quien el miércoles regresó a Ciudad de México.

Junto con contar su dramática experiencia en esta entrevista, el ex presidente y senador del Partido Socialista comenta la contingencia política.

"(La edad de Ricardo Lagos) no debiera ser el problema para que sea candidato. Hay personas que hoy están gobernando en distintos países del mundo, mucho más complejos que el nuestro, y no se miran el carné todos los días".

—Usted fue un actor relevante de la política chilena durante los gobiernos de la Concertación, ¿cómo ve hoy el país?

—Yo miro desde lejos lo que sucede en Chile y no deja de preocuparme el hecho de que se haya instalado una desconfianza generalizada entre los actores políticos de nuestro país. Creo que esa es una enfermedad que está recorriendo los intersticios de la vida política de Chile. Creo que los errores que se han cometido han sido un factor importante para acrecentar no sólo la desconfianza, sino que la capacidad para tener un mayor diálogo entre los actores más relevantes del país. No tengo ninguna receta y, estando tan lejos de Chile, no me atrevo a entregar ninguna recomendación que pudieran seguir los dirigentes que actualmente han asumido las máximas responsabilidades.

—¿Cuál es su evaluación de la Nueva Mayoría?

—Tengo una buena evaluación en general, pero creo que hace falta diálogo interno. No hay ninguna razón para que la DC y el PC no tengan un buen entendimiento que les permita superar las dificultades y diferencias que puedan existir.

—Pero en estos dos años de gobierno han quedado al descubierto las profundas diferencias que hay entre la DC y el PC...

—Las diferencias son lógicas entre dos partidos que tienen identidad e historias muy distintas. De modo tal que no debieran llamarnos la atención las diferencias. Lo que sí me llama la atención es la ausencia de diálogo entre ambos partidos y la tendencia a la descalificación entre unos y otros. Eso me parece muy negativo para la Nueva Mayoría, teniendo presente que es altamente probable que siga gobernando Chile. Hoy no sólo hay que prepararse para el éxito del gobierno de la presidenta Bachelet, también hay que irse preparando para poder seguir gobernando el país. Candidatos no van a faltar, sobre todo en un momento en que la crisis de la derecha es estructural y muy de fondo, lo que hace muy difícil que en el próximo período logren salir de ella.

—La oposición tiene al menos dos candidatos bien posicionados en las encuestas.

—El mundo empresarial no está en condiciones de levantar una alternativa sólida de la centroderecha como en el pasado lo hizo a través Arturo Alessandri Palma o Jorge Alessandri, con quienes logró resolver los problemas coyunturales de carácter histórico que Chile estaba pasando. Hoy el mundo empresarial es mucho más diverso y no está en condiciones de levantar un candidato, mucho menos después de la abierta intromisión en política que hizo a través del financiamiento de importantes campañas, lo que nunca debió haber sucedido.

—Pero Sebastián Piñera figura en las encuestas como el candidato con mayores posibilidades de volver a La Moneda.

—Sí, es cierto que en todas las encuestas él marca bien, pero mi sensación es que su candidatura todavía tiene pies de barro.

—La Nueva Mayoría hoy no tiene un candidato claro.

—Y no tendría por qué tenerlo a esta altura, porque hay un proceso interno que debe ir decantando para ver qué hombre o qué mujer asumirá el liderazgo que dejará Michelle.

—¿Qué opina de la candidatura de Ricardo Lagos?

—Sería un buen candidato.

—¿Por quién se inclina usted, por Lagos o por Isabel Allende?

—Para mí esa no es una alternativa, eso debe resolverse entre ellos y entre la Nueva Mayoría.

—Para muchos la edad podría ser un impedimento, ya que, de ganar la elección, asumiría la Presidencia con 80 años...

—Yo creo que no, hay personas que están hoy gobernando en distintos países del mundo, mucho más complejos que el nuestro y no se miran el carné todos los días, por lo tanto, ese no debiera ser el problema.

—¿Cómo ve la situación actual de Enríquez-Ominami?

—Tengo la impresión de que el cuarto de hora de Marco Enríquez-Ominami pasó y que es altamente probable que los problemas que está sufriendo en la actualidad lo afecten muy significativamente. De modo tal que ese sector de la sociedad chilena que en algún momento se vio representado por ME-O, es altamente probable, por las características que tienen, que se incline por el candidato o la candidata que surja de la Nueva Mayoría. No veo a ese sector que apoyó a ME-O en elecciones anteriores votando por la derecha.

—Usted estuvo 20 años en el Senado, ¿le duele ver hoy senadores involucrados en temas judiciales?

—Mucho, desde lejos duele mucho, por la dignidad de las personas y, al mismo tiempo por la dignidad de la política.

—¿Cómo ve a su partido?

—Tengo la mejor impresión de lo que está haciendo la dirección de mi partido. Creo que los jóvenes dirigidos por la senadora Isabel Allende están enfrentando bien el complejo cuadro en el cual se están desenvolviendo. Las elecciones municipales seguramente van a aclarar bastante el panorama interno. Eso debiera abrir espacio para que los principales problemas y dificultades sean superados. Los votos siempre terminan por aclarar los panoramas que en la actualidad puedan considerarse oscuros. Sin embargo, el gran temor es que en las elecciones municipales haya una alta abstención, la cual podría deslegitimar mucho de lo que se pueda construir en aquella oportunidad.

—Históricamente el resultado de las municipales ha marcado la elección presidencial...

—Sí, y por ello tanto el gobierno como todas las instituciones del país tienen que hacer un gran esfuerzo para que la gente, sobre todo los jóvenes voten y no dejen de manifestar su opinión. Lo peor que le puede pasar a un país es que un sector de la sociedad no crea en sus instituciones y, más aún, las desprecie y en algunos casos no las considere legítimas, que es lo que creo que hoy está pasando en nuestro país. Es cuestión de mirar las encuestas.

"Mi sobrina encontró la muerte en las personas que más defendía"

El domingo 15 de noviembre, Ricardo Núñez junto a familiares de los tres chilenos que fallecieron en los sangrientos atentados ocurridos dos días antes en París viajaron a Francia.

—Fue muy doloroso, tanto para mí como para mis sobrinos, que tuvimos la posibilidad de reconocer los cuerpos. Muy doloroso, porque hasta ese momento siempre existía un grano de esperanza de que todo lo que había ocurrido en el lugar, vale decir en el Bataclan, fuera mentira para nosotros. Siempre uno piensa que lo peor está por suceder y sólo asume que sucedió cuando tiene la posibilidad factual, concreta, de percibir la muerte.

—¿Usted creía que podía haber una equivocación?

—Siempre en el fondo de nuestra esperanza estaba que todo fuera una mentira.

—¿En qué sentido?

—Que mi sobrina y su hija estuvieran en algún hospital o en otro lugar, pero teníamos la evidencia y, cuando uno no quiere asumirla, no la asume psicológicamente. Sencillamente la evidencia la asumimos cuando materialmente tuvimos posibilidad de darnos cuenta de que efectivamente ambas habían sido asesinadas.

—¿Cómo fueron esos días?

—Gracias a la buena disposición de parte de la embajada de Chile, encabezada por Patricio Hales y el cónsul Axel Cabrera, tuvimos todas las facilidades que hubiéramos podido tener en circunstancias tan difíciles como esa. Tuvimos acceso muy rápido al Instituto Médico Legal lo que nos permitió llegar a reconocer los cuerpos de nuestros familiares muy rápidamente. Las medidas legales francesas son muy estrictas y pasó una semana para que pudieran entregar los cuerpos. Hechos los funerales de rigor mi sobrina nieta quedó enterrada en Francia y mi sobrina fue incinerada y traída a Chile, donde ella quería que reposaran sus restos. Se pudo recién el sábado pasado cumplir con todos los trámites y cerrar un ciclo muy doloroso para mi familia.

—¿Cómo era su relación con ellas?

—Patricia es hija de una hermana, quien junto a su marido salieron exiliados el año 76 después de que mi cuñado —un connotado dirigente comunista de Valdivia— permaneciera mucho tiempo en la cárcel. Francia fue el país que les abrió la posibilidad de llegar. En aquella oportunidad, mi sobrina Patricia, quien tenía 22 años, tomó la decisión de acompañar a sus padres. Allá se incorporó muy rápidamente a la vida francesa, particularmente a los sectores de izquierda de la vida política. Se dedicó a la actividad sindical, y ahora nos informamos del enorme prestigio que tenía. Vivía modestamente, con las comodidades propias de un país desarrollado, por cierto. De su primer matrimonio tuvo dos hijas, una de las cuales —Elsa Veronique—, falleció esa noche con ella. Mi sobrina nieta tenía muchos deseos de venirse a Chile, no conociendo mucho nuestro país, ella tenía interés en instalar una oficina de turismo. Ella se dedicaba mucho a esas actividades y ese día estaba en el teatro por las vinculaciones que tenía con la productora que organizó el concierto. A mi sobrina (Patricia) le gustaba mucho el rock y fue al recital feliz de poder acompañar a su hija. No sabemos las circunstancias en las que fue asesinada por parte de los terroristas. Algunos detalles han surgido...

"Teníamos la esperanza que mi sobrina y su hija estuvieran en algún hospital o en otro lugar, pero teníamos la evidencia y uno no la asume. La evidencia la asumimos cuando materialmente tuvimos la posibilidad de darnos cuenta de que ambas habían sido asesinadas".

—¿Qué detalles?

—Que de los tres terroristas que asaltaron, dos de ellos se dedicaron a tomar rehenes con la intención de negociar con la policía, que sabían que iba a llegar. No alcanzaron a hacerlo y los mataron a todos. No sabemos si nuestra sobrina nieta y su hijo Luis estuvieron entre los rehenes. Pero, más allá de aquello, está el hecho de que ella, que se fue escapando de la dictadura de Pinochet, encontró la muerte exactamente en las personas que más defendía.

—¿Trabajaba con inmigrantes?

—Ella defendía mucho, en su condición de dirigente sindical, a todos los extranjeros que llegaban a Francia, quienes requerían mucha atención y respaldo, para conseguir trabajo y fueran tratados como corresponde. Francia fue herida en lo más profundo de su identidad nacional y, como víctimas de esa guerra, declarada por George Bush hace algunos años atrás, resulta que tres chilenos son asesinados por terroristas.

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