Bolivia ha dejado de existir como nación. Una terrible Guerra Civil provoca que las personas regresen al campo. Mientras, un general obliga a sus soldados a comer carne humana. Desolador y apocalíptico, este panorama es parte de las ficciones que dan forma a la narrativa actual de ese país. Lejos de la contienda limítrofe en La Haya, los nuevos autores bolivianos ofrecen aproximaciones diversas a su sociedad, sea a través de la ciencia ficción, el rescate de la historia o la narración de tono íntimo.

El territorio bélico antes descrito se despliega en la ucronía En el cuerpo una voz, la última novela de Maximiliano Barrientos. El escritor nacido en Santa Cruz de la Sierra, en 1979, es una de las plumas destacadas de la literatura boliviana actual.

"En el cuerpo una voz está narrada con un ritmo vertiginoso capaz de incorporar grandes momentos líricos; hay gore, y también imágenes poéticas impactantes como la de dos hermanos durmiendo en un avión estrellado en la selva", apuntó sobre el ejemplar Edmundo Paz Soldán (1967), quizá el escritor boliviano más reconocido fuera de sus fronteras. El Premio Nacional de Novela de Bolivia 2002 por El delirio de Turing, es autor de una docena de títulos entre novelas, cuentos y ensayos. Acaba de publicar Los días de la peste por el sello español Malpaso. La obra que narra los días de La Casona, una cárcel que opera como un universo oprimido, incluye en su portada una cita del Premio Nobel, Mario Vargas Llosa: "Entre los nuevos autores latinoamericanos, la voz de Paz Soldán es una de las más creativas".

Nacido en Cochabamba, Paz Soldán es columnista de medios como The New York Times, El País y La Tercera. Profesor de Literatura en la U. de Cornell (EEUU), en su libro Segundas oportunidades (2015), publicado por Ediciones UDP en Chile, despliega su labor de ensayista literario.

Entre las mujeres está Liliana Colanzi, incluida en la lista 2017 de mejores autores latinoamericanos menores de 40 años (Bogotá 39). En 2015 obtuvo el Premio de Literatura Aura Estrada. Nacida en Santa Cruz, en 1981, hoy reside en Nueva York y es autora de tres libros de cuentos: Vacaciones permanentes (2010); La ola (2014) y Nuestro mundo muerto (2016). Su obra está cruzada por la ciencia ficción, y sus historias parecen siempre al borde de la pesadilla. Entrevistada por su último libro de relatos, donde una mujer viaja a Marte para colonizar el planeta rojo y a otra le gusta comerse los piojos, señaló: "La realidad es una construcción muy frágil. Una pastilla, una crisis nerviosa, un período de insomnio y el mundo puede transformarse en un lugar completamente distinto".

Otro autor que integró la lista de Bogotá 39, en 2010, es Rodrigo Hasbún (1981). Una promesa que rindió frutos. A esa fecha, el autor nacido en Cochabamba, había publicado los relatos Cinco (2006) y la novela El lugar del cuerpo (2007). Luego aparecerían otros títulos, pero su reconocimiento llegó con Los afectos, editada en 2015. La novela narra la desintegración de una familia de alemanes exiliada en Bolivia tras la Segunda Guerra. La historia sigue al padre, ex fotógrafo de Leni Riefenstahl, y el destino de sus hijas, que se cruza con la violencia política.

Otros narradores destacados son Giovanna Rivero (1972), autora de la novela 98 segundos sin sombra, la voz de una adolescente atrapada en el laberinto de emociones familiar, y Gonzalo Lema (1959), quien el año pasado ganó en España el Premio de Novela Negra L'H Confidencial con Que te vaya como mereces. Protagonizada por el detective Santiago Blanco, la historia contiene denuncia social y crítica a los poderes fácticos bolivianos.