Goleador del Sporting Kansas City de la Major League Soccer estadounidense y de vuelta a las nóminas de la Selección, luego de no haber sido considerado por Reinaldo Rueda para la Copa América. Felipe Gutiérrez (28 años) atraviesa, según sus palabras, por uno de los puntos más altos de su carrera, solo comparado con la temporada 2013-2014 con el Twente en Holanda.

"La diferencia son los goles. Ha sido mi año más efectivo y eso que aún quedan fechas. Hasta yo me sorprendo", confiesa el Pipe a través del teléfono desde Missouri.

¿Es la MLS una liga propicia para que el futbolista recupere el nivel extraviado?

No lo veo así, aunque en lo personal ha sido, sin duda, un paso adelante, ya que el ser titular y rendir bien me ha hecho crecer y tener más confianza en mi nivel. En Chile hablan muy mal de la MLS. Que no hay nivel o que no es una liga grande. Y es verdad que no es comparable con las europeas, sin embargo, está creciendo muchísimo y dentro de los próximos 10 ó 15 años será muy fuerte a nivel mundial. Se nota por la calidad de los jugadores que están llegando.

¿Puede significarle un nuevo trampolín para Europa? ¿Es eso lo que le interesa?

Estoy muy contento con este club y en esta ciudad. Estoy enfocado en aportar para que el equipo clasifique a playoffs, así que no pienso en otra cosa. ¿Si surge alguna opción interesante en el futuro? Claro que lo evaluaré, tengo 28 años y me queda mucho camino.

¿Y la idea de volver a Chile en buen nivel?

No me cierro a nada. Termino contrato aquí con 29 años y las expectativas futbolísticas siguen intactas. Si está la chance de volver a Universidad Católica, encantado de hacerlo.

Son los líderes en el torneo nacional y están configurando un plantel muy potente pensando en el plano internacional, con el retorno del Gato Silva y Parot. ¿Le entusiasma volver a la UC, entonces?

De verdad que me pone muy contento lo que está pasando en la UC. Es muy positivo para el club y para el fútbol chileno que estén formando un equipo tan fuerte. Jugadores así de buenos hace crecer la competencia.

¿Es por eso que cuando mete un gol en Estados Unidos hace el signo de la franja?

Un homenaje. Es que tengo un respeto muy grande por el club. Católica lo es todo en mi vida. Me sacó de donde yo vivía y me encaminó en esta profesión tan linda. Me enseñó otro tipo de valores, tanto futbolísticos como también personales. Por lo mismo se genera un recelo y nos tratan de cuicos. Hoy ves a muchos chicos de la cantera de Católica que fueron mis compañeros y que la están rompiendo en Europa, como Roco o Maripán, y te das cuenta del buen trabajo formativo que se hace.

¿Jugaría en algún equipo chileno que no fuera la UC? ¿Qué pasaría si la U o Colo Colo le ofrecieran propuestas interesantes?

Mi prioridad número uno siempre será la Católica, pero uno nunca sabe si en el momento de evaluar volver a Chile hay otra dirigencia u otro técnico y yo no sea de su interés. El cariño por el club es lo más importante, pero no lo único. Muchas veces no depende 100% del futbolista. Soy profesional en lo que hago y no puedo cerrar ninguna puerta.

Como hincha cruzado, ¿Le gustaría ver descender a la U?

No. No sería bueno para el fútbol nacional que un equipo tan grande como la U se vaya a Segunda. Dejar de contar con alguno de los tres grandes en la liga sería muy negativo.

¿Debió haber estado en la Copa América?

No puedo responder con una opinión personal. Fueron los que merecían estar y lo hicieron espectacular.

Entonces, ¿No merecía estar?

Había otros chicos que estaban pasando por un mejor momento que yo. Estoy muy contento por lo que hizo la Selección en la Copa. Eso habla bien del trabajo del entrenador y de la forma de juego. Mucha gente no confiaba en la forma de trabajar de Rueda y al final terminó dando buenos resultados y sorprendiendo a todos.

Suena conformista, ya que el rendimiento de la Roja fue de un 39% y en semifinales era favorita, pero fue fue vapuleada por Perú.

Perú tiene una gran selección y una idea de juego muy clara. El resultado de esa semifinal (3-0) no fue casualidad. Hay que valorar la campaña en general y ese 4º lugar fue muy meritorio.

¿Quedó Chile eliminado de la final por estar pensando en ella antes que en Perú?

Imposible. Tipos como Arturo o Gary jamás van a mirar en menos a un rival. En todos los años que trabajé con este grupo, nunca escuché decir que un partido era fácil y la preparación estoy seguro de que fue la óptima. Chile no consiguió llegar a esa final porque Perú estuvo espectacular.

¿Ahora que volvió Bravo, debe ser el capitán?

Eso lo decide el entrenador. Claudio es un líder tenga o no la jineta. Que esté en la selección ya es importante.

¿Deben ponerse los códigos del camarín por sobre el nivel futbolístico de los jugadores?

Soy malo para opinar en esos temas del vestuario. No tengo mucha influencia y no la he tenido nunca en ningún equipo. Siempre he preferido ser bajo perfil y no meterme en temas extrafutbolísticos. Creo que el rendimiento es lo importante.

¿Cuál es su alegría más grande dentro de una cancha?

El título del 2010 con Católica, que lo ganamos en la última fecha a Everton, el equipo en el que estuve cuando juvenil, que finalmente no me quiso. Fueron muchas sensaciones juntas, además que le dimos vuelta el torneo a Colo Colo.

¿Y la mayor tristeza?

Lesionarme la rodilla en 2014. Estar 10 meses sin jugar fue durísimo.

¿Cuánto le afectó mentalmente perder la final del Apertura 2011 contra la U?

Obviamente que afecta bastante tener algo tan cerca y perderlo. Pero después te vas de vacaciones y a la vuelta vienen las revanchas. Saqué aprendizajes positivos y no dejé que me perjudicara más de la cuenta. Es como lo que nos pasó en la Selección después del Mundial de Brasil: sufrimos una derrota dolorosísima y nos repusimos con dos títulos continentales.

¿Cuál es la historia sobre esa tanta de penales? ¿Estaba usted designado y no quiso patear, dando lugar a Jara?

Se dijo mucha mentira y yo te voy a decir la verdad ahora: en esa lista nunca estuve. Que el que no crea le pregunte a Sampaoli o a Beccacece. Cuando el profe leyó la lista, cada uno de los elegidos fue diciendo confiado que sí, que quería patear, y el quinto desde siempre fue Jara, no yo. Tampoco Sampaoli me preguntó si quería patear o no. Cuando vi el comentario de que yo había arrugado a patear en esa tanda, fue una desilusión tan grande y me dio mucha rabia. Nunca lo comenté públicamente porque no iba a darle cuerda a una mentira.

Desde entonces que no tiene mucho contacto con la prensa.

Perdí la credibilidad en el periodismo chileno. A veces veo las noticias deportivas de Chile y me da vergüenza todo lo que inventan. No es casualidad que el futbolista sea reacio a los periodistas. Veo a muy pocos colegas que se llevan bien con ellos, la relación es muy mala. Siento que si no das con un periodista, el tipo después te revienta por el micrófono o por el diario. Dejan de lado lo deportivo, atacan lo personal. El error es mutuo, pero más del periodismo, que es el que tiene la posibilidad de inventar cosas. Se genera una mierda que no entiendo.

¿Lee las redes sociales?

Hay momentos en que hacen que las cosas se salgan de control. Hubo un tiempo en que me saturaron y las eliminé todas. Hace unos años volví, pero solo a Instagram. Nada de Twitter.

Desconocimiento

¿Le molesta que lo traten de pecho frío?

A mí me da lo mismo. Sí me afecta y me duele cuando daña a mi familia. Decir "pechofrío" es una opinión muy básica de gente que no tienen idea de cómo trabajo y cómo vivo el fútbol. ¿Por tener un mal partido alguien me puede juzgar y decir que tengo mala actitud? Que le pregunten a mi entrenador cómo es mi entrega en entrenamientos y partidos.

Una vez respondió en Instagram a quienes lo tildaban de "cagón", pecho frío y sin sangre, diciendo que tuvo los huevos para sacar a su familia de la pobreza y volver a la Selección después de su lesión.

Sí, esa vez exploté y quise decir lo que sentía, nada más. Fue un momento muy difícil, ya era demasiado. Me mandaban mensajes odiosos por todas partes. No debí haber escrito eso, porque es darle cuerda a gente que no me importa y no me da nada en la vida. Intento no vender humo.