La Tercera

Alex Kapranos, líder y cantante de Franz Ferdinand: “Estamos viviendo el período más tedioso de todos y que además es peligroso”

Como adepto a la buena mesa, y como un músico que alguna vez desdobló funciones escribiendo columnas de cocina para The Guardian, Alex Kapranos (45) se auxilia de modo frecuente en la gastronomía para ilustrar cómo prepara y sazona un disco: en su léxico, las guitarras y los aderezos conviven en la misma mesa.

“Déjame darte un poco de analogía. Esto es como cuando sigues la receta de un libro de cocina: ves una imagen de lo que vas a hacer, luego vas a los ingredientes y sabes en lo que estás trabajando. Y tus resultados se podrían parecer más o menos a la foto que aparece en el texto. Pero ahora el libro de recetas que teníamos era distinto. Teníamos un conjunto de ingredientes, pero que nunca antes habíamos combinado. Y no poseíamos ninguna foto por la que regirnos”, explica el cantante, al teléfono con La Tercera desde Inglaterra y en alusión a la cuna de Always ascending, el nuevo disco de Franz Ferdinand, el que está disponible desde este viernes en plataformas digitales.

Porque efectivamente Franz Ferdinand no tenía nada. Pero quería hacerlo todo. Tras 15 años encarnando al grupo sinónimo de pop vibrante y éxitos tan efervescentes como Take me out, los escoceses se enfrentaron a partir de 2016 no sólo a un presente cruzado por la irregularidad discográfica; también sufrieron la partida de uno de los integrantes fundamentales para su sonido, el guitarrista Nick McCarthy.

El quiebre los llevó a reorganizar piezas y los hizo sumar a dos miembros nuevos, el tecladista Julian Corrie y el guitarrista Dino Bardot. O sea, no sólo no tenían una foto para orientar los ingredientes del modo correcto; la propia imagen de la agrupación ya era otra: ahora eran un quinteto.

Y si el aspecto de la banda había cambiado, su sonido también se había sacudido. El primer sencillo, del mismo nombre que el álbum, trepa entre un pulso bailable y teclados que parecen imaginados en los 70 por el mayor innovador de la onda disco, Giorgio Moroder, con las guitarras remitidas a un rincón secundario.

“Sentí que debíamos hacer todo ese cambio. Cuando hicimos nuestro último álbum, Right thoughts, right words, right action, en 2013, fue el final perfecto de una era para nosotros. Ahora es el comienzo de otra totalmente distinta. Cuando Nick dejó el grupo y estábamos en todo ese proceso, nos sentimos algo inseguros; no fue traumático, pero sí fue como ‘¡Cristo, qué hacemos ahora!’. Teníamos la opción de repetir o hacer algo nuevo. Pero si te repites, es como si te enfrentaras a un eco, o a una fotocopia, o a una foto de una foto. Si haces algo nuevo, al menos tienes la oportunidad de probar y de hacer algo tan intenso como al principio. Queríamos hacer algo emocionante. Y nuestra identidad está ahí, mi voz sigue siendo la misma, mi forma de ver el mundo sigue intacta”.

Tras 15 años de carrera, ¿les urgía un cambio fuerte?

Sí, era lo correcto. Veo a otras bandas que tienen un legado y una historia que a la gente le gusta escuchar, pero no pasa nada. Es muy tentador volver a eso y decir que eso es lo que hacemos, y tocar en vivo. Yo sentí que había mucho más en este grupo, porque estoy seguro que en algún instante habrá un punto en mi vida en el que voy a decir: ‘sí, ya lo he hecho todo’. Pero ciertamente no me siento así en este momento.

Franz Ferdinand se había identificado con las guitarras. ¿Cree que hoy es un sonido en retirada?

No, para nada, es como decir que la voz humana está obsoleta porque se ha cantado durante siglos. Me gustan las guitarras, pero también hacer algo diferente con ellas. Al igual que los micrófonos que elegiste o el estudio donde grabaste: no me gusta poner un énfasis negativo o positivo en ellos, simplemente son elementos menores.

En el sonido del álbum hay cierta reminiscencia al pop electrónico de los 80. ¿Lo siente así?

Sabes que me siento un poco decepcionado que digas eso, porque en lo absoluto estábamos mirando al pasado. Por supuesto que el pasado está dentro de nosotros, pero apenas como influencias, que muchas veces son tan oblicuas y son tantas que te pierdes. Es una tontería precisar tanto qué cosas te están influyendo; por ejemplo, una de las cosas más importantes para mí es la música griega que escuché en mi niñez. O la música de Europa del Este. Y aquí lo que quería era obtener el poder que la música bailable tiene hoy, pero con el rendimiento de un grupo de rock.

Escuchábamos una vieja grabación de The B-52’s, pero no porque quisiéramos sonar como ellos, sino que para escuchar un sonido claro. O al rapero Anderson .Paak, que me sonó como algo que nunca antes había escuchado.

Antes de este disco, editaron el tema anti Trump Demagogue. ¿No pensaron incluir más coyunturas políticas que hablaran de, por ejemplo, el Brexit?

Dios mío, el Brexit es tan aburrido y deprimente que nunca escribiría una canción sobre eso. Estamos viviendo el período más tedioso que hemos atravesado, porque además es la peor combinación: es aburrido y peligroso.

¿Hay opciones de que vuelvan a Chile?

Oh claro, estábamos hablando en este momento sobre eso y estamos negociando nuestro regreso. Queremos volver, ha pasado demasiado tiempo. Y aprovecho esta oportunidad para agradecerles a todos los clubes de fans que tenemos en Chile, por aguantarnos y apoyarnos tanto.