Fue el gran ausente en la investidura de Sebastián Piñera el domingo. Dentro de los líderes de la región, se esperaba la presencia del Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, puesto que su relación con el nuevo Mandatario chileno ha sido muy cercana, incluso más allá de que ambos hayan coincidido siendo jefes de Estado en sus respectivos primeros mandatos. Sin embargo, las elecciones legislativas del domingo pasado en su país le impidieron viajar a Chile. En esta entrevista por escrito con La Tercera, el mandatario colombiano habla de su cercanía con Piñera, del rol de Chile en el proceso de paz con las Farc y de la crisis venezolana.

Usted y Sebastián Piñera tienen amplia sintonía política y ahora coincidirán por segunda vez al mando de sus respectivos países. ¿Cree que con Piñera como Presidente, Chile podría tener un rol más protagónico en la región?

Efectivamente, con el Presidente Piñera tenemos una excelente relación. Voy más allá, Colombia y Chile tienen una gran amistad y somos aliados. En Colombia estamos muy agradecidos con el apoyo permanente de Chile en la búsqueda de la paz. Además, hemos construido, con la Alianza del Pacífico el proceso de integración moderno más exitoso de la región. Compartimos ideales y visiones. Estoy convencido de que Chile, ahora bajo el liderazgo del Presidente Piñera, continuará jugando un papel primordial en la región y en la promoción de la integración económica y la defensa de la democracia en el continente.

En la crisis en Venezuela, los países de la Alianza del Pacífico han jugado un rol clave. ¿Qué más podrían hacer Colombia y Chile para que Venezuela retome su camino democrático?

La comunidad internacional y en particular nuestros países deben seguir trabajando para contribuir al pronto restablecimiento de la democracia en Venezuela. La única salida viable a la crisis política venezolana pasa por la convocatoria a unas elecciones libres y transparentes.

Chile fue país garante en el proceso de paz. ¿Qué podría decir del rol que jugaron las autoridades chilenas en el proceso?

El acompañamiento de Chile, como el de los demás países garantes, fue fundamental para mantener vivas las conversaciones en los momentos de crisis y para avanzar cuando no se encontraban caminos. Su apoyo ha sido igualmente valioso en la construcción de la paz, la cual apenas empieza.

¿Cree que las elecciones presidenciales en Venezuela serán libres y transparentes?

Mucho me temo que no. Lo he dicho y lo reitero, Colombia no podrá reconocer el resultado de las elecciones en Venezuela. Y creo es la posición compartida por el conjunto de las democracias de la región y del mundo.

¿Cuál será el principal desafío para su sucesor, que asumirá este año, en cuanto al proceso de paz?

La construcción de paz y la reconciliación entre los colombianos son objetivos que requieren de perseverancia y paciencia. Seguir avanzando por el camino que hemos emprendido, construir sobre lo construido es esencial para lograrlo. Mi sucesor, sea quien sea, deberá mantener el foco en hacer realidad los beneficios de la paz en términos de seguridad, oportunidades de progreso y reconciliación para los colombianos. Parte fundamental de ese esfuerzo es garantizar que la presencia del Estado y sus servicios lleguen a todos los rincones de Colombia, en particular los más golpeados por más de 50 años de conflicto.

¿Por qué se les aseguró a las Farc un cupo fijo en el Congreso y no se dejó que eso lo decidieran los votantes?

Esos cupos son comunes en este tipo de negociaciones. Las Farc dejaron las armas para participar en política. Luego, una parte esencial del acuerdo apunta a ayudarles a hacer ese tránsito. La diferencia con otros países es que es un número muy bajo de escaños, menos del 4%, y por apenas dos períodos.

¿Espera que su gestión sea recordada por lo histórico que fue la firma de la paz?

Poner fin al conflicto y construir paz es un anhelo que los colombianos hemos tenido por más de 30 años, de intentos frustrados. Es un logro de todos los colombianos y un hermoso desafío hacia adelante. Estos ocho años de gobierno no se han concentrado exclusivamente en la paz. Reducir la pobreza y la desigualdad han sido prioridad. Más de cinco millones de colombianos salieron de la pobreza. La educación ha sido en estos últimos años el primer rubro del presupuesto público. Y desarrollamos el programa de construcción de infraestructura más ambicioso de nuestra historia. Estas iniciativas sientan las bases para un crecimiento más rápido, con más equidad y sin violencia para Colombia.

¿Por qué cree que el proceso de paz enfrentó tantas críticas en Colombia, especialmente del ex Presidente Álvaro Uribe?

Desde el principio me advirtieron que era más popular y más fácil liderar una guerra que propugnar por la paz. Hacer la paz exige promover un cambio de mentalidad para ver al enemigo como adversario e iniciar la reconciliación. Esto es aún más complejo luego de más de 50 años de guerra. Tengo la certeza de que hicimos lo que más le convenía a Colombia, especialmente a las nuevas generaciones.

¿Qué medidas y logros adoptados por su gobierno debería considerar el futuro Presidente de Colombia?

Lo más importante, por supuesto, es avanzar decididamente en la construcción de la paz. Tenemos la oportunidad histórica de recuperar la tranquilidad y la seguridad y de integrar a territorios que por años estuvieron abandonados por el Estado por cuenta del conflicto. El próximo Presidente también debe seguir trabajando en cerrar las brechas sociales. Avanzamos mucho, pero Colombia tiene que seguir reduciendo la pobreza, la desigualdad. En ese propósito, mantener la prioridad dada a la educación es esencial, y por supuesto mantener una política económica responsable.