"El hecho de que los principales dirigentes de los dos países se sienten juntos para negociaciones de igual a igual tiene un significado importante y constituye el comienzo de una nueva historia", se congratuló el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, tras la cumbre que sostuvieron Donald Trump y Kim Jong Un en Singapur.

"China se alegra y brinda su apoyo", añadió Wang, a la pregunta de si su país se siente marginado por el acercamiento entre Washington y Pyongyang. "Se trata de un objetivo que esperábamos y por el que trabajamos", dijo el canciller chino. "Nadie puede dudar del papel importante y único desempeñado por China. Y este papel continuará", prometió Wang, quien abogó asimismo por una "desnuclearización total", tal como exige Washington.

Aunque Beijing no estuvo presente en Singapur, los analistas sostienen que las conversaciones entre Trump y Kim reforzaron el papel de China, el aliado más cercano y el mayor socio comercial de Norcorea.

"Esto ha demostrado que las disputas entre Washington y Pyongyang siguen siendo grandes y no se pueden resolver en una sola cumbre", dijo Cheng Xiaohe, un experto en asuntos coreanos en la U. Renmin de China, al diario hongkonés South China Morning Post.

"Sin el apoyo de China, es realmente difícil para Washington y Pyongyang seguir adelante con la desnuclearización y el proceso de paz", comentó Cheng.

Deng Yuwen, analista con sede en Beijing, destacó que "sin un cronograma claro o medidas específicas para desmantelar las armas nucleares en Corea del Norte, Washington necesitará a Beijing si quiere ejercer más presión sobre Pyongyang".