En 2009, la matrícula de educación superior arrojaba una brecha de un 1,6% a favor de las mujeres. Ocho años después, esa diferencia se ha ampliado a un 6%, logrando que el 53% de los estudiantes en universidades y planteles técnicos sea femenino. Ese es uno de los puntos que establece el primer registro de equidad de género que elaboró el Ministerio de Educación (Mineduc) y que hizo público el jueves pasado, en un conversatorio sobre normativas y acciones que tuvo lugar en la Universidad de Las Américas.

Los hombres dominan las carreras asociadas a las ingenierías, en especial la relacionada con Computación e Informática, donde, por ejemplo, se da el caso de que menos del 10% de quienes cursan estos programas son mujeres, con 1.818 estudiantes dentro de un universo de 17.919 alumnos a nivel nacional. En todas las demás áreas la superioridad es femenina. En particular en sectores como salud y educación, donde la presencia de hombres solo bordea el 25%.

Para Mathias Gómez, investigador de política educativa de Educación 2020, este es un tema cultural, porque el perfil que se proyecta tanto en el colegio como en la universidad y en los institutos profesionales es que el hombre se desempeña en temas que tienen que ver con tecnología -o producción propiamente tal- y la mujer en atención a personas. "Esos son perfiles que siempre se muestran y van afectando al desarrollo de los niños y niñas en todo el trayecto. Y pasa que las mujeres que se incorporan a estas áreas, inclusive insertas en el sistema, terminan ganando mucho menos".

El mayor problema que ha arrojado la discusión en materia de equidad de género es que si bien las mujeres tienen mayor presencia en materia de matrícula (53%) y de titulación a nivel general del sistema (56,6%), su protagonismo se reduce al momento de ocupar puestos académicos o de alcanzar la especialización máxima. Por ejemplo, si bien el número de alumnos que hasta el año pasado cursaba un magíster se dividía de manera equitativa en términos de género, cuando se revisa la situación de los doctorados, ese equilibrio se rompe en favor de los hombre con 3.411 alumnos versus 2.519 mujeres.

"La teoría que me atrevería a levantar es que hay un tema estructural con el doctorado que afecta a las mujeres. Es una carrera muy larga -de cuatro o cinco años- y puede que el tema de tener hijos la dificulte. Estos programas no han incorporando bien esa variable", explica Gómez.

Protocolos de abusos

La explosión de tomas feministas en diversas universidades puso ante el país una realidad en materia de equidad de género que sorprendió a muchos, en especial cuando quedó al descubierto la falta de normativas para evitar y sancionar casos de abusos sexuales en instituciones de educación.

La denuncia pública de algunos hechos obligó al gobierno a iniciar un plan para saber cuántos planteles de educación superior contaban con protocolos para manejar estas situaciones y el resultado no ha sido muy halagüeño.

Según Verónica Retamal, vicepresidenta de la comisión "Por una Educación con Equidad de Género", que estableció el Mineduc junto al Ministerio de la Mujer y Segpres, de la información obtenida, correspondiente al 85% de los planteles del país, "más de la mitad de las instituciones señaló que aborda estos temas en sus reglamentos de orden, higiene y seguridad, o bien, mediante códigos de ética o reglamentos generales. Poco menos de un tercio respondió que cuentan con protocolos o políticas específicas para abordar los casos de acoso o violencia sexual al interior de sus casas de estudio, y alrededor del 20% señaló que no cuenta con protocolos o manuales específicos respecto del tema, o bien señalaron que los están elaborando en este momento para contar con ellos en el futuro".

Retamal, que además es asesora y coordinadora del área de universidades del Ministerio de Educación, detalló que entre el 1 y 4 de junio de este año, el Mineduc fiscalizó el tratamiento del acoso sexual en materias de Derecho de Acceso a la Información y Transparencia Activa en las universidades estatales y privadas del Consejo de Rectores. "Los resultados arrojaron que siete de las 18 casas de estudio estatales cuentan con protocolos publicados: las universidades de Chile, de Talca, de Valparaíso, de La Frontera, Tecnológica Metropolitana, de O'Higgins y de Santiago". En tanto, en el "G9", seis de las nueve cuentan con esta información a disposición de sus comunidades: Pontificia U. Católica, UC de Valparaíso, U. de Concepción, Federico Santa María, U. Católica del Maule y U. Austral de Chile.

"Vamos a tomar contacto con las instituciones que no tienen protocolo. De hecho, muchas ya se han comunicado con nosotros para pedirnos apoyo en la elaboración de los protocolos. Por eso estamos en la preparación de un protocolo tipo, y una vez que esté vamos a tomar contacto con las instituciones para trabajar en conjunto y asegurar que todas cuenten con un documento para estos efectos".

La funcionaria explica que se propusieron avanzar primero con las universidades, luego pasar a los IP y después a los CFT, "en el entendido de que hoy día el tema está instalado a nivel de las universidades, entonces ir atendiendo, pero entendemos que el sistema completo tiene que cambiar, porque se trata de una transformación cultural", concluyó.